“Somos una especie no monógama”: la prestigiosa antropóloga Anna Meechan analiza las relaciones modernas

El encuentro entre la antropóloga y Steven Bartlett en “The Diary Of A CEO” ofrece claves inéditas sobre el amor, el apego y la importancia real de los padres para el desarrollo emocional

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Anna Meechan y la verdad sobre monogamia, poliamor y paternidad en la vida moderna
Una mirada científica al amor, la crianza y los vínculos humanos desafía convenciones culturales y revela patrones evolutivos poco explorados (Captura de pantalla/The Diary Of A CEO)

Somos una especie no monógama. Es un constructo social”, afirma la antropóloga evolutiva Anna Meechan, formada en la Universidad de Oxford, quien dedicó más de veinte años a investigar la naturaleza del amor, la paternidad y los cambios en las relaciones humanas.

Sus hallazgos, difundidos en una entrevista en el podcast The Diary Of A CEO, cuestionan creencias arraigadas sobre la monogamia, los roles de género y la figura paterna en el desarrollo infantil.

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Según Meechan, la ciencia estaría desmitificando concepciones tradicionales y mostrando que la paternidad tiene un impacto biológico y psicológico profundo en los hijos y en la salud familiar general.

Anna Meechan y la verdad sobre monogamia, poliamor y paternidad en la vida moderna
La antropóloga Anna Meechan compartió dos décadas de hallazgos sobre relaciones humanas en uno de los espacios más influyentes de divulgación científica y empresarial (Captura de pantalla/The Diary Of A CEO)

La monogamia y el amor humano: una perspectiva evolutiva

De acuerdo con el análisis de Meechan, la monogamia no es una característica natural de la especie humana, sino una construcción social que históricamente sirvió como mecanismo de control en sociedades complejas. “No somos una especie monógama. Es un constructo social”, sostiene la investigadora, quien indica que la monogamia sexual, desde un punto de vista evolutivo, no ofrece ventajas significativas. Como ejemplo, menciona que la tasa de infidelidad suele rondar el 50%.

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Meechan diferencia entre monogamia sexual y monogamia social: la primera implica exclusividad sexual, mientras que la segunda hace referencia a la convivencia exclusiva con una pareja. En muchas sociedades occidentales predomina la monogamia social, aunque no siempre se mantiene la exclusividad sexual.

En la entrevista, destacaron que la imposición de la monogamia en Occidente responde a la necesidad de previsibilidad y control por parte de las élites, particularmente a través de normas religiosas y legales. Meechan menciona ejemplos de culturas donde la monogamia no es la norma, como algunas tribus del Congo o comunidades en Nepal, donde prácticas como la poligamia o la poliandria cumplen funciones sociales y económicas específicas.

En cuanto al bienestar en diferentes modelos relacionales, Meechan asegura que no existen diferencias relevantes entre personas en relaciones monógamas y aquellas en vínculos poliamorosos o abiertos. “No hay diferencia en los niveles de bienestar y satisfacción entre la monogamia y el poliamor”, afirma, con base en estudios recientes que aplican escalas de satisfacción relacional.

Desde la biología hasta las normas sociales, Meechan plantea que la exclusividad sexual no es una condición natural, sino una estrategia cultural variable (Imagen Ilustrativa Infobae)
Desde la biología hasta las normas sociales, Meechan plantea que la exclusividad sexual no es una condición natural, sino una estrategia cultural variable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cambios sociales: independencia femenina y nuevas prioridades

La transformación de los roles de género y la creciente independencia de las mujeres generaron cambios significativos en las dinámicas de pareja y en las prioridades personales. En The Diary Of A CEO, se citaron datos que muestran que solo el 38% de las mujeres solteras buscan activamente una pareja, frente al 61% de los hombres.

Proyecciones de Morgan Stanley indican que, para 2030, el 45% de las mujeres entre 25 y 44 años serán solteras. En Inglaterra y Gales, cerca del 40% de los adultos nunca se casó, y entre las mujeres de 30 a 34 años, esa cifra alcanza el 60%, el nivel más alto registrado.

Meechan destaca que muchas mujeres, ya liberadas de la necesidad económica de casarse, priorizan vínculos afectivos distintos al amor romántico, como las amistades o redes de apoyo elegidas. Además, señala que las mujeres inician cerca del 70% de los divorcios, lo cual refleja una menor tolerancia hacia matrimonios insatisfactorios.

“La sociedad se ha vuelto más individualista. El matrimonio no va a desaparecer, pero sí está cambiando su función y significado”, indica Meechan. “Las mujeres ya no ven el amor romántico como la única forma de amor ni la maternidad como una obligación”.

Mujer joven con vestido verde esmeralda posando con confianza, fondo claro y detalles naturales en la composición. – (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los nuevos modelos de vida y autonomía redefinen las motivaciones para establecer relaciones de pareja, casarse o tener hijos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel de la figura paterna en el desarrollo infantil

Uno de los aportes más destacados de Meechan es la reevaluación del rol de la figura paterna, tanto en su dimensión biológica como social. “La forma en que nuestra cultura trata a los padres es errónea. Los mitos que arrastramos sobre los padres son erróneos”, sostiene.

La investigadora explica que la paternidad humana es una rareza en términos evolutivos: solo el 5% de los mamíferos cuenta con padres activos en la crianza, y los seres humanos son el único primate con ese patrón.

Según Meechan, el padre cumple la función de “escalonar la entrada del niño en el mundo más allá de la familia”, dotándolo de herramientas sociales, resiliencia y competencias emocionales. Mientras que el apego materno suele estar basado en el cuidado y la protección, el apego paterno promueve la exploración, la autoconfianza y el desarrollo de habilidades sociales.

Estudios mencionados en la entrevista indican que la ausencia de una figura paterna o de modelos masculinos puede aumentar el riesgo de conductas antisociales, adicciones, trastornos de salud mental y dificultades en las relaciones futuras. Meechan aclara que esta figura no tiene que ser necesariamente el padre biológico: abuelos, tíos, docentes o entrenadores pueden desempeñar ese rol si hay una implicación efectiva y constante.

Familia con niños cargando objetos en la cajuela de un coche, preparándose para un viaje o salida. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Más allá del rol tradicional, la figura paterna emerge como un agente clave en la construcción de habilidades sociales y emocionales desde la infancia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cambios biológicos y psicológicos en los padres

Meechan destaca que la paternidad implica cambios biológicos y psicológicos notables en los hombres. Al convertirse en padres, experimentan una reducción de hasta el 30% en los niveles de testosterona, lo que favorece la vinculación afectiva y disminuye la competitividad y la búsqueda de nuevas parejas. También se incrementan los niveles de oxitocina, vasopresina y prolactina, hormonas asociadas al cuidado y la empatía.

Estas modificaciones, según la experta, no dependen de la relación biológica con el niño, sino del grado de implicación en su crianza. “Cualquier hombre que asuma el rol de padre y se involucre activamente experimentará estos cambios, independientemente de si es el padre biológico”, explica Meechan.

Asimismo, resalta el valor del juego físico, conocido como “juego brusco”, en la construcción del vínculo padre-hijo. Esta forma de interacción, común desde los seis meses de vida, estimula la reciprocidad, la empatía y la autorregulación emocional, siendo clave para el desarrollo social y académico del menor.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Convertirse en padre reconfigura el cuerpo y la mente masculina, activando mecanismos hormonales vinculados al cuidado y la empatía (Imagen Ilustrativa Infobae)

Diversidad familiar y plasticidad cerebral

Meechan subraya que la plasticidad cerebral humana permite adaptarse a diversas configuraciones familiares. En familias homoparentales, por ejemplo, el cerebro del progenitor principal puede desarrollar patrones de activación típicos de ambos sexos, garantizando el estímulo necesario para el desarrollo del niño.

“El cerebro parental humano es asombrosamente plástico y se adapta para asegurar que el niño obtenga lo que necesita”, afirma. No obstante, la antropóloga remarca la importancia de contar con una diversidad de figuras adultas, incluyendo modelos masculinos y femeninos, para favorecer un desarrollo equilibrado. “No se trata de la biología, sino de la función y la implicación”, señala.

Neurociencia del amor y las relaciones: hormonas, cerebro y bienestar

La investigación de Meechan en el campo de la neurociencia del amor sostiene que las relaciones humanas son el principal factor de salud, longevidad y bienestar. “Tus relaciones son el mayor factor en tu salud, tu longevidad y tu bienestar”, sostiene la experta, citando estudios que sitúan la calidad de los vínculos afectivos por encima de otros hábitos saludables.

El amor humano activa múltiples regiones cerebrales, desde el sistema límbico (emociones y apego) hasta la corteza prefrontal (empatía, toma de decisiones). Hormonas como la oxitocina, la dopamina y la beta-endorfina cumplen funciones clave en la atracción, el apego y la motivación para mantener relaciones.

Meechan explica que la plasticidad del cerebro permite que las experiencias afectivas modifiquen su estructura y química, especialmente en los primeros años de vida. También advierte sobre el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en la socialización: si bien las redes sociales y los chatbots facilitan la interacción, no generan los mismos efectos neuroquímicos que las relaciones cara a cara.

“Nuestro cerebro no evolucionó con pantallas. Necesitamos volver a lo esencial y priorizar el contacto humano real”, afirma Meechan.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La conexión afectiva genera beneficios mensurables en salud mental y física, con bases neurológicas comparables a otros factores clínicos de protección (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desafíos contemporáneos: tecnología, IA y nuevas formas de socialización

La antropóloga identifica a la tecnología y a la inteligencia artificial como factores que están transformando las formas de vinculación, pareja y crianza. El auge de las aplicaciones de citas, la abundancia de opciones y la inmediatez disminuyeron la inversión emocional en las relaciones. A esto se suma el aislamiento potenciado por la pandemia y el teletrabajo.

“Las herramientas digitales son atractivas, pero hemos olvidado quiénes somos y cómo debemos relacionarnos. La sincronía bioconductual y los beneficios neuroquímicos solo se logran en la interacción presencial”, concluye.

Repensar los roles familiares y la importancia de las relaciones

En su reflexión final, Anna Meechan enfatiza la necesidad de repensar las políticas sociales y las percepciones culturales sobre la paternidad y la familia, reconociendo la diversidad de modelos familiares y la importancia de las relaciones humanas para la salud integral.

“No se llega a ser padre, ni siquiera madre, solo por concebir un hijo”, afirma. Según lo expuesto en The Diary Of A CEO, sus conclusiones apuntan a que la ciencia está derribando mitos y ofreciendo una comprensión más flexible del amor, la paternidad y la familia, con consecuencias directas en el bienestar individual y colectivo.

Meechan insiste en que, en un mundo cada vez más digital, las relaciones humanas siguen siendo el eje central de la supervivencia y la salud de la especie.

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