
En las personas sanas, cuando los niveles de glucosa aumentan, las células del páncreas liberan insulina. Esta hormona permite que la glucosa penetre en las células para ser utilizada como fuente de energía en el organismo.
En cambio, en las personas con diabetes tipo 1, el sistema inmune destruye a esas células del páncreas. Por lo cual necesitan recibir insulina para controlar su nivel de azúcar en la sangre.
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Hace diez años, un grupo de expertos en tecnología con diabetes tipo 1 decidió seguir un enfoque desde la llamada tecnología “hazlo por tí mismo” o conocida por su sigla en inglés como DIY (”Do It Yourself”), para su propio tratamiento. El esfuerzo condujo al “páncreas biónico” desarrollado por ellos mismos.
Esos expertos sabían que un programa informático bastante sencillo podía hacerles la vida mucho más fácil, pero ninguna empresa lo desarrollaba con la suficiente rapidez. Necesitaban un software que los liberara de tener que medir y controlar constantemente sus niveles de glucosa en sangre.
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Buscaban la automatización: un algoritmo que analizara los datos de glucosa y programara la propia bomba de suministro de la insulina. En 2013, la comunidad hizo una convocatoria en redes sociales y dos años después, Dana Lewis, miembro del grupo, compartió el código de un algoritmo que ella y dos colaboradores habían desarrollado y probado.
“No nos propusimos hacer nada grande”, dijo Lewis, quien ahora es investigadora independiente en Seattle, Washington, Estados Unidos. Pero pronto, las personas que habían descargado y utilizado el algoritmo compartieron sus experiencias personales y dieron su opinión. Cuando los usuarios sugerían ajustes y posibles mejoras, otros los probaban y nos informaban.
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Ya 30.000 personas utilizan la tecnología de código abierto para la administración automática de insulina. Algunos utilizan el sistema OpenAPS original de Lewis y sus colegas, que requiere un miniordenador para controlarlo, mientras que otros utilizan AndroidAPS (que evolucionó a partir del sistema de Lewis) o Loop, que son aplicaciones para teléfonos celulares.

El movimiento maduró y el último año se hicieron dos ensayos controlados aleatorizados que han demostrado la seguridad y eficacia de los sistemas de código abierto. En enero pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (conocida como FDA) autorizó por primera vez un sistema de administración automatizada de insulina.
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Sin embargo, el panorama tecnológico de la diabetes tipo 1 está mucho más saturado. El primer sistema comercial de administración automatizada se había lanzado en 2017 y, en la actualidad, cinco empresas venden este tipo de sistemas, con más de 750.000 usuarios.
Los resultados de ensayos aleatorios han elevado aún más el estatus de la tecnología DIY. Un estudio realizado en Canadá y publicado en la revista Diabetes reveló que tanto un sistema de código abierto como uno comercial controlaban los niveles de glucosa de forma similar.
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También otro trabajo del año pasado demostró la eficacia de un algoritmo que ejecuta un sistema de páncreas artificial en smartphones Android. Fue publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM). Al reclutar a participantes que eran nuevos en la tecnología, el estudio abordó las críticas de que los defensores habían seleccionado previamente datos de miembros altamente motivados y con conocimientos de tecnología.
A pesar de sus decenas de miles de usuarios, muchos de los cuales han optado por no utilizar los sistemas comerciales disponibles, los dispositivos DIY para la diabetes tipo 1 siguen siendo relativamente de nicho. Aún la mayoría de los pacientes -y la mayoría de los médicos- no se han topado con estos sistemas, comentó Aaron Kowalski, presidente y director ejecutivo de JDRF, una organización de investigación sin ánimo de lucro de Nueva York centrada en la diabetes, en diálogo con la revista Nature.
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La aprobación de la FDA del sistema de código abierto Tidepool Loop podría cambiar las cosas, sostuvo Kowalski. El algoritmo en el que se basa fue creado en 2016 por personas con diabetes tipo 1, y en un principio se presentó a través de foros en línea, antes de que Tidepool, una organización sin ánimo de lucro de Palo Alto, California, aprobara su versión ante la FDA.

El objetivo de Tidepool al aprobar Loop es “hacerlo más accesible a un público más amplio”, afirma su portavoz, Saira Khan-Gallo. “Descargar código y crear una aplicación en tu teléfono no es para todo el mundo”, afirma. Pero “el algoritmo, las funciones novedosas y la tecnología deberían estar al alcance de cualquiera que esté interesado”, aclaró.
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Tidepool y otras empresas que esperan lanzar algoritmos de código abierto se enfrentan a un gran reto: sus productos no son independientes. Los algoritmos requieren compatibilidad con monitores y bombas de glucosa continuos -fabricados por otras empresas-, lo que exige una relación de cooperación entre fabricantes. Tidepool aún no ha anunciado con qué empresa de dispositivos colaborará para lanzar Loop.

La interoperabilidad entre distintos productos y algoritmos podría sacudir un mercado en el que los fabricantes suelen desarrollar software propio y exclusivo. Esto podría tener ramificaciones más allá del tratamiento de la diabetes y afectar a cualquier hardware médico informatizado que los desarrolladores de software intenten mejorar.
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Varios fabricantes de dispositivos, sin embargo, dijeron a Nature que desconfían de depender de terceros para suministrar piezas cruciales de los sistemas de ayuda. No obstante, la aprobación reglamentaria de Tidepool facilitará el camino a futuros algoritmos autónomos que busquen autorización, opinó Khan-Gallo. Espera que el hecho de tener más opciones incentive a las empresas a hacer sus dispositivos compatibles entre sí.
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