Quién es la científica ganadora de un premio nacional que desarrolló un material que inactiva el COVID-19 en distintas superficies

Vera Alejandra Alvarez, investigadora principal de CONICET en el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales en Mar del Plata, fue la ganadora del Premio L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” por su labor dedicada al desarrollo de geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de materiales de protección y de inactivación del nuevo coronavirus

dablanco@infobae.com
Alvarez realiza un extenso trabajo de investigación, desarrollo e innovación sobre nanocompuestos de matriz polimérica con énfasis en materiales biodegradables y renovables
Alvarez realiza un extenso trabajo de investigación, desarrollo e innovación sobre nanocompuestos de matriz polimérica con énfasis en materiales biodegradables y renovables

L’Oréal Argentina junto al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) llevaron a cabo la ceremonia virtual de entrega de la 14° Edición del Premio Nacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” enfocado en “Ciencias de la Materia”. La iniciativa tiene como objetivo distinguir la excelencia científica, a la vez que promueve y estimula la participación de las mujeres en el ámbito científico.

La ceremonia se realizó de modo virtual y estuvo encabezada por el presidente y director general de L’Oréal Argentina, Jean-Noël Divet, y la presidenta del CONICET, la doctora Ana Franchi. El acto también contó con la presencia del Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación Argentina, el doctor Roberto Salvarezza. Se distinguieron científicas en dos categorías: Premio, con un apoyo económico de $700.000 y la categoría Beca que se le otorgaron $490.000 para que las investigadoras ganadoras puedan continuar desarrollando sus proyectos.

“Estamos muy felices de celebrar una nueva edición del premio ‘Por las Mujeres en la Ciencia’ con el desafío de promover la equidad de género en el ámbito científico”, expresó Divet. “Este año además de organizar este prestigioso premio junto al CONICET, que nos permite darle visibilidad a reconocidas científicas e inspirar a las más jóvenes a seguir estas carreras, hemos realizado junto a CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) un estudio que nos permite detectar los puntos bloqueantes para el desarrollo de las mujeres en la ciencia y así entender cuáles son las acciones que se podrían implementar para su desarrollo”, concluyó.

Por su parte, la doctora Franchi destacó que “el trabajo de las mujeres científicas ha sido muchas veces silenciado y ocultado a lo largo de la historia. Estamos viviendo una nueva época donde comienza a ser valorado y hechos como el premio L’Oréal ayudan a que esto ocurra. Felicitaciones a las ganadoras por su trabajo pero fundamentalmente porque inspirarán a otras jóvenes a emprender este camino”.

La ganadora de la categoría Premio fue la doctora Vera Alejandra Alvarez, investigadora principal de CONICET en el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, CONICET- UNMDP) en Mar del Plata y vice-directora de dicho instituto en donde dirige el Grupo de Materiales Compuestos Termoplásticos (CoMP). Su proyecto “Desarrollo de geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de materiales de protección y de inactivación del COVID-19 de distintas superficies”, tiene por objetivo sintetizar materiales de base polimérica, de bajo costo, de simple preparación e implementación, que resulten eficientes como herramientas para la prevención de infecciones y eliminación del virus COVID-19 de distintas superficies.

La doctora Vera Alejandra Alvarez fue la ganadora de la categoría Premio por su labor dedicada al desarrollo de geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de materiales de protección y de inactivación del COVID-19 de distintas superficies
La doctora Vera Alejandra Alvarez fue la ganadora de la categoría Premio por su labor dedicada al desarrollo de geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de materiales de protección y de inactivación del COVID-19 de distintas superficies

“Recibir un reconocimiento siempre es un orgullo y una alegría, pero este premio tiene dos características especiales: por un lado, que reconoce proyectos desarrollados por equipos de trabajo (que no puede hacer una persona) y por otro lado, que visibiliza el trabajo que hacemos las mujeres en la ciencia y la tecnología que a menudo se ve obstaculizado por diferentes barreras y limitaciones”, manifestó Alvarez en diálogo con este medio.

Junto a la licenciada y doctorado en Química, Verónica Lasalle de la Universidad Nacional del Sur (UNS), la especialista desarrolló un proyecto que propone la preparación de materiales híbridos poliméricos inorgánicos con propiedades antivirales-desinfectantes como estrategia para evitar/minimizar la propagación del virus. Su objetivo general es sintetizar materiales de base polimérica, de bajo costo, de simple preparación e implementación, que resulten eficientes como herramientas para la prevención de infecciones y eliminación del virus COVID-19 de distintas superficies.

Este enfoque incluye diseñar los mencionados materiales en forma de recubrimientos, films y/o geles destinados para la elaboración de insumos de protección para el sector sanitario (mascarillas, guantes, ambos, etc) que podrían ser re-utilizables. A su vez, están tratando de insertar el proyecto en la producción de telas para indumentaria, ropa de protección sanitaria para quienes están en la trinchera contra la pandemia, como mascarillas, guantes, ambos y otros insumos hospitalarios como sábanas. Pero además, por su versatilidad, podría ser recubrimiento de otras superficies de acceso masivo, como pisos y paredes de hospitales, edificios públicos como bancos o escuelas y desinfección de medios de transporte.

“Recientemente, terminamos todas las pruebas antivirales y todos los resultados fueron satisfactorios. Si bien nuestro trabajo de investigación no estaba en la línea de esta pandemia, lo redireccionamos para ofrecer una respuesta a esta necesidad de contar con medios y recursos para ayudar a cortar el contagio y frenar la circulación del virus. El proyecto COVID-19 se desarrolló hace seis meses aunque en otro contexto se hubiera desarrollado en tres años. La llegada del nuevo coronavirus vino a dejarnos una enseñanza muy importante: que algo tan pequeño como un virus puede cambiar nuestra vida por completo. Los seres humanos debemos ser conscientes de los riesgos que esto supone y respetar las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Pensar que tenemos razón o que vamos a ‘zafar’ es muy de los argentinos”, reconoció la experta, quien es también miembro del Consejo de Administración de la Fundación Argentina de Nanotecnología.

"Hay un aporte científico y tecnológico, y otro que es social desde la ciencia y la tecnología que tiene que ver con mejorarle la vida a la gente. Como empleados públicos tenemos esa responsabilidad”, admitió la investigadora
"Hay un aporte científico y tecnológico, y otro que es social desde la ciencia y la tecnología que tiene que ver con mejorarle la vida a la gente. Como empleados públicos tenemos esa responsabilidad”, admitió la investigadora

Alvarez realiza un extenso trabajo de investigación, desarrollo e innovación sobre nanocompuestos de matriz polimérica con énfasis en materiales biodegradables y renovables. Además de su trabajo científico pone énfasis en realizar un aporte tecnológico con marcada innovación a partir de sus investigaciones y desarrollos; en este marco trabaja con diversas empresas tanto del sector público como del privado. Presentó 6 patentes de carácter nacional y una de carácter internacional. Dirigió más de 45 proyectos de I+D+i, 7 tesis doctorales finalizadas y 4 actualmente en curso, 12 investigaciones y numerosas tesinas de grado (más de 30), proyectos finales, pasantías y becas de estudiante avanzado.

Obtuvo diversos premios como investigadora, entre los cuales se destacan el Premio Álvaro Alonso Barba en Ingeniería de los Materiales, ANCEFyN (2010); Premio Humberto Ciancaglini, Academia de Ingeniería de la Provincia de Bs As. (2012), Premio Antonio Marín, Academia Nacional de Ingeniería (2014), Premio estímulo Fundación Bunge & Born (2015), Premio Bernardo Houssay otorgado por MINCyT (2016), Mención Premio L’Oréal-CONICET (2018), Premio Innovación Tecnológica ANCEFyN (2018) y Premio 25 años Fundación Innova-T (2019). Recibió también premios y distinciones por proyectos que ha dirigido y ejecutado.

“Es importante valorar el trabajo de todos los científicos del mundo porque todos veníamos trabajando en cosas y algunas por suerte pudieron adaptarse a la necesidad actual. Hay un aporte científico y tecnológico, y otro que es social desde la ciencia y la tecnología que tiene que ver con mejorarle la vida a la gente. Como empleados públicos tenemos esa responsabilidad”, finalizó la investigadora.

Daiana Capdevila, ganadora de la categoría Beca por su proyecto “Sensores libres de células para la detección rápida de metales pesados en agua en la Cuenca Matanza-Riachuelo”

La ganadora de la categoría Beca fue la doctora Daiana Capdevila, Investigadora Asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET-Fundación Instituto Leloir), por su trabajo “Sensores libres de células para la detección rápida de metales pesados en agua en la Cuenca Matanza-Riachuelo”
La ganadora de la categoría Beca fue la doctora Daiana Capdevila, Investigadora Asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET-Fundación Instituto Leloir), por su trabajo “Sensores libres de células para la detección rápida de metales pesados en agua en la Cuenca Matanza-Riachuelo”

Más adelante, fue el turno de la doctora Daiana Capdevila, investigadora asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET-Fundación Instituto Leloir). La sub 35 recibió el premio de la categoría Beca por su trabajo “Sensores libres de células para la detección rápida de metales pesados en agua en la Cuenca Matanza-Riachuelo”. A través de su proyecto, busca poner a prueba un método de evaluación rápida y económica de la calidad de agua, aplicándolo al agua disponible para uso y consumo humano en la Cuenca Matanza-Riachuelo donde habita el 15% de la población argentina y cuya agua se encuentra entre las más contaminadas de Latinoamérica.

“Lo que más me gusta de este premio es que es un reconocimiento al trabajo de mujeres jóvenes. Las mujeres jóvenes en Argentina tenemos un problema adicional respecto a las mujeres consagradas y es que es muy fácil poner en duda nuestra capacidad de éxito. Hay una desconfianza casi inconsciente y este problema está acentuado en las mujeres jóvenes. Este premio, en este sentido, hace que tengamos una posibilidad de pensarnos como mujeres competitivas”, dijo consultada por Infobae la especialista.

Se graduó de Licenciada en Química en la Universidad de Buenos Aires y obtuvo luego, su título de Doctora de la Facultad de Ciencias Exactas de la misma Universidad. Durante su doctorado adquirió experiencia en las áreas de biofísica y bioinorgánica. En 2015 empezó su postdoctorado en el laboratorio que dirige el doctor David Giedroc en la Universidad de Indiana, Estados Unidos. La experiencia postdoctoral ha expandido su conocimiento en técnicas biofísicas a otras de limitada disponibilidad en Argentina, como la resonancia magnética nuclear de proteínas y espectrometría de masa. También trabajó con patógenos bacterianos y exploró numerosos aspectos biomédicos de la regulación de la actividad proteica. Su trabajo postdoctoral fue financiado por la Fundación PEW y publicado en más de diez artículos en revistas internacionales de alto impacto que proveen las bases para sus líneas de investigación independiente, cuyo objetivo es estudiar el rol de la dinámica proteica en la evolución de proteínas en patógenos bacterianos que son esenciales para la resistencia al sistema inmune y a los antibióticos comerciales. Luego de haber ganado el concurso de jefes de grupo de la Fundación Instituto Leloir-IIBBA, en 2019 volvió a la Argentina para comenzar su grupo en Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas.

Desde el comienzo de su carrera científica ha estado muy involucrada en programas de popularización de la ciencia y en intervenciones de extensión en contextos vulnerables. “Comencé en 2008 en Estados Unidos un proyecto en colaboración con la Universidad de Northwestern sobre sensores de estrés en bacterias para desarrollar dispositivos portátiles capaces de medir contaminantes en agua de consumo y de cuencas naturales”, contó Capdevila. Una vez en Argentina, se puso en contacto con la Autoridad Cuenca Matanza-Riachuelo con los que colabora para lograr que los dispositivos que diseña junto a su grupo a partir del conocimiento detallado de las proteínas bacterianas pueda ayudar a que los habitantes de la cuenca accedan a información indispensable sobre el agua que usan y consumen.

Desde el comienzo de su carrera científica, Capdevila ha estado muy involucrada en programas de popularización de la ciencia y en intervenciones de extensión en contextos vulnerables
Desde el comienzo de su carrera científica, Capdevila ha estado muy involucrada en programas de popularización de la ciencia y en intervenciones de extensión en contextos vulnerables

Durante la ceremonia, se reconocieron además dos científicas con menciones especiales en la categoría Premio. La doctora María Alejandra García, investigadora principal del CONICET en el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA, CONICET-UNLP-CICPBA) de la ciudad de La Plata y profesora asociada en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, fue distinguida por su trabajo “Revalorización de cultivos alternativos como fuentes de biopolímeros y subproductos agroindustriales con aplicaciones alimentarias y en la producción de materiales sustentables”. Por su parte, la doctora Laura Giambiagi, investigadora principal del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA, CONICET-UNCUYO-Gob. Mendoza), fue reconocida por su proyecto “Evolución del campo de esfuerzos durante la construcción del plateau Puna/Altiplano”.

Las menciones concluyeron con la categoría BECA. La doctora María Poca, investigadora asistente de CONICET en el Grupo de Estudios Ambientales del Instituto de Matemática Aplicada de San Luis (IMASL, CONICET-UNSL), fue distinguida por su trabajo “Mont-Agua: Comprendiendo la producción de agua de las montañas semiáridas del centro de Argentina: una aproximación biofísica y geoquímica”. La otra mención de esta categoría fue para la doctora Mónica García, investigadora adjunta del CONICET en la Unidad de Investigación y Desarrollo en Tecnología Farmacéutica (UNITEFA, CONICET-UNC) y profesora asistente en el Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), por su proyecto “Materiales híbridos nanoestructurados y bioresponsivos para optimizar la acción terapéutica de fármacos antitumorales”.

En el evento virtual se presentó la investigación “Políticas públicas para romper con el Circulo Vicioso de las Mujeres en STEM”, realizada por CIPPEC en 2020 a cargo de Paula Szenkman, investigadora asociada de Protección Social de CIPPEC. Dicho estudio revela datos contundentes acerca de la situación actual de las mujeres en ámbito científico con el objetivo de plantear líneas de acción que colaboren a reducir las brechas actuales.

La investigación indica que si bien el 54% de los investigadores en Argentina son mujeres, este número esconde que mientras que el porcentaje en ciencias biológicas y de la salud es 61,2%, y en ciencias sociales y humanidades es 57,2%, en las ciencias exactas y naturales del campo STEM, apenas alcanza el 41,7%. Además, si bien las mujeres recibieron el 60% de las becas financiadas en 2018 (e incluso el 50% en campos de menor representación femenina como las ciencias exactas y naturales), según datos de CVar/SICYTAR, las investigadoras que dirigen proyectos científicos reciben en términos generales un 25% menos recursos que sus colegas varones, y publican menos artículos en revistas de calidad y visibilidad nacional e internacional. Al observar las categorías de investigadores del CONICET, las mujeres son mayoría en los niveles iniciales y van reduciendo su participación a medida que la categoría es superior: representan el 61% de los investigadores asistentes, pero el 23% de los investigadores superiores.

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