Por qué el desayuno puede ser la clave para evitar picos de glucosa durante el día

Un nuevo estudio identificó cómo lo que se ingiere en la primera comida del día puede alterar la capacidad del hígado para almacenar azúcar más tarde. La importancia de la dieta para el control metabólico

Mujer sentada a la mesa de una cocina con un bol de yogur, frutos rojos y secos, dos huevos cocidos en un plato y un vaso de agua.
Un estudio de Vanderbilt University publicado en Frontiers in Endocrinology halló que las hormonas de la mañana pueden alterar la respuesta del hígado a una comida posterior. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un estudio de investigadores estadounidenses de la Vanderbilt University, publicado en Frontiers in Endocrinology, halló que los niveles hormonales de la mañana pueden alterar horas después la respuesta del hígado a otra comida. El trabajo explica cómo el desayuno puede condicionar los picos de glucosa del resto del día.

El trabajo se enfocó en el llamado efecto de la segunda comida, un fenómeno que describe por qué el organismo suele manejar mejor una ingesta posterior cuando la primera comida favoreció una respuesta metabólica adecuada.

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En este caso, el equipo examinó cómo interactúan la insulina y el glucagón en esa memoria del hígado que influye sobre la glucosa posprandial.

Lo que pasa en el desayuno puede alterar la glucosa de las horas siguientes

Dos tostadas con queso y mermelada en un plato, una taza de café negro, frutos rojos y una azucarera sobre un mantel en una mesa de madera.
El trabajo sobre el efecto de la segunda comida explicó cómo el desayuno puede condicionar los picos de glucosa durante el resto del día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores analizaron si el glucagón, una hormona que eleva la glucosa en sangre, podía dejar una señal persistente en el hígado, del mismo modo en que lo hace la insulina. El resultado fue que, cuando el glucagón estaba alto por la mañana, el órgano quedaba menos preparado para captar y almacenar glucosa durante una comida posterior.

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Según el estudio, durante la prueba realizada por la tarde, la captación neta de glucosa por el hígado fue un 41% menor en los animales expuestos a glucagón elevado en la mañana. Además, la síntesis directa de glucógeno cayó un 44%, aun bajo condiciones hormonales y niveles de glucosa similares en esa segunda etapa del experimento.

Los autores observaron que, en lugar de guardar glucosa, el hígado tendía a seguir liberándola. También identificaron una caída en la glucoquinasa hepática, una enzima que participa en la captación y almacenamiento de azúcar. De ese modo, el estudio propuso que el glucagón matutino puede interrumpir una forma de memoria metabólica hepática inducida por la insulina.

El hallazgo refuerza la idea de que importa el patrón diario y no un valor aislado

Mujer sentada frente a una mesa de madera con aguacate, taza, tazón de cereales, leche, espinaca y naranja. Fondo de cocina con ventana.
Cada vez hay más evidencia del impacto negativo de las fluctuaciones frecuentes de los niveles de azúcar en sangre en el organismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación se realizó en perros conscientes mediante dos períodos experimentales separados por una pausa de 1,5 horas. Aunque sus resultados no equivalen de manera directa a la vida cotidiana humana, ofrecen una explicación fisiológica sobre cómo una señal hormonal temprana puede repercutir en el control glucémico de más tarde.

Esa idea coincide con lo que especialistas habían planteado sobre el peso del patrón alimentario sostenido. La médica especialista en medicina interna y nutrición Marianela Aguirre Ackermann, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), había señalado en una nota previa de Infobae que “en una persona con un metabolismo normal, la glucosa sube después de comer, y eso es lo esperable, no es patológico”.

La especialista añadió que el problema aparece cuando existe una secuencia repetida de bebidas azucaradas, azúcares libres y carbohidratos refinados, con elevaciones frecuentes y sostenidas de la glucosa.

En nutrición importa mucho más el patrón que repetimos durante meses y años que lo que ocurre después de un helado un domingo”, sostuvo. El nuevo trabajo aporta un mecanismo que encaja con esa mirada, al mostrar que el arranque metabólico de la mañana puede influir en la respuesta del resto de la jornada.

Un desayuno de baja calidad puede impulsar picos glucosa

Un desayuno con zumo, café, cereales y croisants (Canva)
Especialistas señalaron que un desayuno con bebidas azucaradas, harinas refinadas y ultraprocesados puede generar una respuesta glucémica menos estable. (Canva)

El estudio no evaluó menús concretos, pero sus hallazgos dialogan con recomendaciones clínicas ya conocidas sobre la calidad del desayuno. Aguirre Ackermann había advertido que una gaseosa común aporta una gran cantidad de azúcar líquida, de absorción rápida y prácticamente sin fibra. También remarcó que jugos de fruta y alimentos elaborados con harinas refinadas pueden provocar subidas más veloces de glucosa.

En la misma línea, la nutricionista explicó que la respuesta glucémica depende de la calidad del carbohidrato, la cantidad y la combinación con otros alimentos. Así, un desayuno basado solo en pan blanco, bebidas azucaradas o productos ultraprocesados no ofrece la misma respuesta que uno que incorpora fibra, proteínas y grasas de buena calidad.

Por eso, el foco no pasa por impedir que la glucosa aumente tras comer, algo fisiológico, sino por favorecer una respuesta más ordenada. La especialista resumió ese criterio en otra frase de la nota previa: “La clave no es buscar que la glucosa nunca suba”. Su recomendación apuntó a priorizar fruta entera en vez de jugos, cereales integrales y combinaciones que enlentezcan la absorción.

Los picos de glucosa repetidos tienen efectos sobre el organismo

Una mano extendida sobre un plato blanco con donas de colores, chocolates variados y otros dulces, con una encimera de cocina de madera al fondo.
Durante la prueba de la tarde, la captación neta de glucosa por el hígado fue 41% menor y la síntesis de glucógeno cayó 44%. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La importancia de moderar las oscilaciones de glucosa excede el diagnóstico de diabetes. El médico clínico Ramiro Heredia, del Hospital de Clínicas José de San Martín, explicó en la misma nota a Infobae que “la glucosa se une a las proteínas, por un proceso que se llama glicación, y altera su función”. Según indicó, ese proceso contribuye al daño en órganos como el corazón, los riñones, los ojos, los nervios y el cerebro.

Heredia también advirtió que el cerebro depende de un suministro relativamente estable de glucosa, y que las variaciones extremas, sobre todo las hipoglucemias importantes y las hiperglucemias sostenidas, pueden afectar su funcionamiento. Esa observación da contexto al nuevo estudio, que pone el foco en cómo una alteración temprana en la regulación de la mañana podría repercutir en niveles posteriores.

El médico nefrólogo y cardiólogo Gabriel Lapman, presidente de la Sociedad Argentina de las Ciencias de la Longevidad y Epigenética, había explicado que “lo que genera daño son los productos de glicación del azúcar (AGEs), y eso termina dañando los vasos, el riñón, las arterias, generando patología cardiovascular”. También detalló que ese proceso incrementa el riesgo de infartos y constituye una de las principales causas de ingreso a diálisis.

El desayuno funciona mejor cuando se combina con movimiento, descanso y rutina

Dieta ejercicio
El estudio reforzó que la estabilidad de la glucosa también depende del ejercicio, el sueño, el estrés y el patrón alimentario sostenido. (Freepik)

Los especialistas consultados en la nota previa coincidieron en que la estabilidad glucémica no depende de una sola comida. Aguirre Ackermann recomendó sumar fibra, proteínas y grasas saludables para amortiguar la absorción de glucosa y mencionó que una caminata suave de 10 a 15 minutos después de comer puede ayudar a mejorar la respuesta metabólica.

Heredia, por su parte, remarcó que “el ejercicio es una de las herramientas más eficaces para mejorar la sensibilidad a la insulina y el manejo de la glucosa”. Además, señaló que dormir poco o mal reduce la sensibilidad a la insulina y que el estrés crónico, a través del cortisol y otras hormonas, puede alterar la glucosa y empeorar los hábitos.

Lapman agregó que la actividad física, junto con una alimentación rica en fibra, ayuda a regular los picos de insulina, el azúcar en sangre y la función cardiovascular. En ese marco, el nuevo estudio sugiere que el desayuno puede actuar como un primer regulador del día, cuyo efecto se potencia o se deteriora según el resto de los hábitos.

El estudio abre una nueva línea sobre el papel del glucagón en el riesgo metabólico

Ilustración 3D de un torso humano, mostrando músculos y una gran acumulación de grasa abdominal de color rojo intenso, sobre un fondo azul claro.
Los investigadores analizaron la interacción entre insulina y glucagón en la memoria metabólica del hígado que influye sobre la glucosa posprandial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hasta ahora, gran parte de la atención sobre el control de la glucosa había estado concentrada en la insulina. El trabajo de Frontiers in Endocrinology sumó al glucagón como un actor con influencia persistente sobre la respuesta hepática a comidas posteriores, una observación que podría ayudar a entender por qué algunas personas tienen aumentos de azúcar a lo largo del día aunque sus valores matutinos parezcan normales.

Los autores plantearon que el siguiente paso será identificar las redes genéticas y proteicas que explican este efecto sobre el hígado y determinar cómo se altera en enfermedades metabólicas.

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