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4 indicadores que los corredores deberían vigilar para cuidar el corazón, según una cardióloga deportiva

Una especialista de Clínica Cleveland y una investigación publicada en Medicine & Science in Sports & Exercise coinciden en que interpretar estos parámetros marca una diferencia en el rendimiento y en la salud cardiovascular

Mano masculina sostiene cronómetro analógico. Tensiómetro de muñeca, zapatillas de correr y hoja con gráficos de frecuencia cardíaca sobre mesa de madera.
Una guía propone monitorear la frecuencia máxima, la variabilidad entre latidos, el pulso en reposo y el consumo de oxígeno con pruebas simples (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cuatro parámetros resultan esenciales para que los corredores comprendan el estado de su corazón. Expertos en entrenamiento y salud cardiovascular coinciden en que vigilar estos valores contribuye tanto al cuidado cardíaco como a la mejora del desempeño. La revista especializada Runner’s World difundió este enfoque, que gana terreno entre quienes practican running: no basta con aumentar la distancia recorrida si no se interpretan las respuestas del organismo ante la exigencia física.

Para quienes corren de manera regular, esa mirada suma un dato concreto. El entrenamiento puede fortalecer el sistema cardiovascular, aunque también exige referencias para ajustar cargas, ordenar la recuperación y reducir márgenes de riesgo. El artículo sostiene que ciertos registros permiten interpretar con mayor precisión qué ocurre antes, durante y después de cada salida.

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En paralelo, un estudio científico publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise analizó a corredores recreativos y comparó distintos métodos de planificación. La investigación detectó mejoras en marcadores aeróbicos como el VO2 máximo y en parámetros ligados a la respuesta fisiológica al esfuerzo. También señaló la utilidad de seguir la variabilidad de la frecuencia cardíaca para ajustar el entrenamiento.

Qué ocurre en el corazón cuando empieza una carrera

Infografía: un corredor y corazón digital con gráficas. Incluye iconos de corazón, metrónomo, cronómetro, mascarilla, persona durmiendo y reloj.
Una infografía ilustra los cuatro indicadores esenciales y consejos para el cuidado cardiovascular al correr, con un atleta en movimiento y gráficos de datos cardíacos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El corazón representa cerca del 0,5 % del peso corporal y sostiene una tarea permanente. Cuando una persona empieza a correr, ese órgano modifica su funcionamiento en pocos segundos para enviar más oxígeno a los músculos y responder a la exigencia física.

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Según explicó la cardióloga deportiva estadounidense Dra. Tamanna Singh, directora del Centro de Cardiología Deportiva de la Clínica Cleveland, el organismo prioriza el traslado de oxígeno hacia las zonas que más lo necesitan. De acuerdo con Runner’s World, en esa fase inicial el sistema nervioso simpático activa la respuesta al esfuerzo y libera hormonas como la adrenalina.

Ese mecanismo acelera el bombeo y también aumenta la fuerza con la que el corazón impulsa la sangre. Al mismo tiempo, el flujo sanguíneo cambia de destino: se concentra en los músculos y en la piel, mientras otros órganos reciben menos aporte durante la actividad.

Singh señaló que existe un período de adaptación entre el reposo y el ejercicio hasta que el cuerpo alcanza un equilibrio funcional. Ese ajuste forma parte de una respuesta fisiológica normal, aunque muchas veces pasa inadvertido para quienes corren sin prestar atención a esas señales.

Cuáles son los cuatro indicadores que conviene mirar

Un hombre con camiseta verde, pantalón corto gris y zapatillas de deporte naranja y azul corre en un puente. Hay barandas de vidrio y edificios.
La nota propone la prueba de Cooper, que consiste en correr la mayor distancia posible en doce minutos y aplicar una fórmula para aproximar el consumo máximo de oxígeno (Imagen Ilustrativa Infobae)

La primera variable es la frecuencia cardíaca máxima, que indica la mayor cantidad de latidos por minuto que el corazón puede alcanzar durante un esfuerzo intenso. Según detalló el artículo, una forma de estimarla consiste en correr 30 minutos a ritmo umbral y calcular el promedio de la frecuencia cardíaca durante los últimos 10 a 15 minutos.

La segunda referencia es la variabilidad de la frecuencia cardíaca, que mide el tiempo entre latidos en milisegundos. Ese dato permite observar cómo el cuerpo procesa la carga física, el estrés y la recuperación. Su lectura gana valor cuando se revisan tendencias sostenidas y no números aislados.

El tercer dato es la frecuencia cardíaca en reposo, una medida básica de la aptitud cardiovascular. La especialista indicó que puede calcularse al contar el pulso durante 60 segundos y advirtió que el estrés, el mal descanso o la cafeína pueden modificar ese registro.

La cuarta métrica es el VO2 máximo, que expresa la cantidad máxima de oxígeno que el cuerpo puede utilizar durante el ejercicio. La nota explicó que una manera casera de aproximarlo es la prueba de Cooper, que propone correr la mayor distancia posible en doce minutos y luego aplicar una fórmula de estimación.

Qué pueden aportar esos datos y qué no deben reemplazar

Brazo adulto con manguito de presión arterial sobre mesa de madera. Una mano sostiene un estetoscopio. Monitor digital indica 138/92 mmHg. Brazalete médico, ilustración de corazón.
El artículo sostiene que ciertos registros permiten interpretar con mayor precisión qué ocurre antes, durante y después de cada salida (Imagen Ilustrativa Infobae)

El eje no pasa por perseguir cifras aisladas, sino por comprender la eficiencia cardiovascular. En el caso de la frecuencia cardíaca máxima, la clave está en desarrollar la capacidad del corazón para bombear más sangre por latido dentro de un entrenamiento acorde a la condición de cada corredor.

Para la variabilidad de la frecuencia cardíaca, el informe menciona hábitos concretos que pueden influir sobre el resultado. Entre ellos figuran el control del estrés, el sueño suficiente, la hidratación y la recuperación muscular entre sesiones de entrenamiento.

Sobre la frecuencia cardíaca en reposo, Runner’s World indicó que el trabajo aeróbico regular suele favorecer una baja del registro, ya que fortalece el corazón. En el caso del VO2 máximo, agregó que los intervalos de alta intensidad y ciertas rutinas HIIT con ejercicios de fuerza pueden contribuir a una mejora cuando forman parte de una planificación adecuada.

La publicación también advirtió que los relojes inteligentes pueden aportar información útil, aunque no reemplazan una evaluación médica. Esa aclaración cobra peso en un contexto donde cada vez más corredores consultan métricas en tiempo real, muchas veces sin distinguir entre un dato orientativo y una herramienta clínica.

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