Los síntomas silenciosos que podrían indicar una deficiencia de vitamina K

Médicos y farmacéuticos advierten que este nutriente liposoluble regula el depósito de calcio en tejidos y vasos, con implicaciones que van mucho más allá de prevenir hemorragias

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Espinaca, queso, brócoli, yema de huevo, aceite, sal, cápsula verde con letra K, tabla de madera y mantel.
La vitamina K cumple funciones en la coagulación sanguínea, la formación ósea y el mantenimiento de tejidos, según profesionales de la salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

La vitamina K es un nutriente fundamental para el funcionamiento del cuerpo, con un papel que supera la conocida función en la coagulación sanguínea. Interviene en la activación de proteínas necesarias para la formación de huesos y el mantenimiento de los tejidos, de modo que un déficit puede causar desde hemorragias hasta problemas óseos.

Sobre estos aspectos hablaron profesionales de la salud entrevistados por la revista GQ Magazine UK, como el Dr. Hass, médico y fundador de la Dr. Hass Clinic, quien remarcó la amplitud de los beneficios de este nutriente.

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El artículo suma la perspectiva del farmacéutico Pupinder Ghatora, quien destaca la importancia de la absorción de la vitamina K, su papel en la regulación del calcio y su impacto cardiovascular. Ambos expertos coinciden en que la vitamina K, por ser liposoluble, depende de las grasas de la dieta y no se elimina fácilmente como otras vitaminas hidrosolubles.

Una cabeza de brócoli verde fresco con gotas de agua, rodeada por pequeños platos de cerámica con polvos de colores, cápsulas y hojas de berro y espinaca.
La vitamina K1, presente en vegetales de hoja verde, aporta la mayor parte de la vitamina K de la dieta y ayuda a prevenir problemas hemorrágicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto refuerza su importancia en la dieta diaria y la necesidad de mantener niveles adecuados para evitar complicaciones de salud que pueden pasar inadvertidas.

Diferencias entre vitamina K1 y K2

Existen dos formas principales de vitamina K, cada una con funciones y fuentes distintas. La vitamina K1 (filoquinona) se encuentra sobre todo en vegetales de hoja verde y es esencial para la coagulación sanguínea. Según Pupinder Ghatora, este tipo de vitamina K constituye la mayor parte del consumo diario, cubriendo las necesidades básicas para evitar trastornos hemorrágicos.

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La vitamina K2 (menaquinona) interviene en la salud ósea y cardiovascular, ya que ayuda a que el calcio se deposite en huesos y dientes, y no en tejidos blandos. También es fundamental para la correcta asimilación de la vitamina D, lo que vincula a la K2 con la prevención de complicaciones cardiovasculares y con el fortalecimiento del tejido óseo. Aunque ambas son esenciales, su procedencia y efectos difieren.

Un frasco abierto de Vitamina K con cápsulas verdes, rodeado de col rizada, espinaca, brócoli y acelga sobre una superficie de madera clara.
La vitamina K2 participa en la salud ósea y cardiovascular al dirigir el calcio hacia huesos y dientes y evitar su acumulación en tejidos blandos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Razones del aumento reciente en el interés sobre la vitamina K

En los últimos años, la vitamina K ha adquirido mayor protagonismo debido a estudios que exploran sus efectos más allá de la coagulación. El Dr. Hass detalla que la vitamina K activa proteínas como la osteocalcina, que fija el calcio en los huesos, y la proteína Gla de la matriz, que evita que el calcio se acumule en los vasos sanguíneos.

Estos avances han impulsado investigaciones sobre su capacidad para reducir el riesgo de osteoporosis, fracturas y calcificación vascular. El artículo resalta que una mayor ingesta de vitamina K puede mejorar la densidad ósea y reducir el riesgo de lesiones, algo relevante para quienes practican actividad física y buscan preservar la masa ósea con la edad.

En el ámbito cardiovascular, los estudios son prometedores, aunque los especialistas sostienen que faltan ensayos más amplios para confirmarlo. Por ahora, el consenso es que la vitamina K podría ser clave en la prevención de enfermedades óseas y vasculares.

Mesa de madera con calabaza, zanahorias, batatas, espinacas, brócoli, lechuga, col rizada, huevos, leche, yogur, queso, hígado, salmón, sardinas, aceites y fermentados.
El interés por la vitamina K creció por estudios sobre proteínas como la osteocalcina y la proteína Gla de la matriz, vinculadas con huesos y vasos sanguíneos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Deficiencia de vitamina K: causas, síntomas y grupos de riesgo

Quienes llevan una dieta equilibrada y gozan de buena salud suelen mantener niveles adecuados de vitamina K. Sin embargo, existen grupos de riesgo: personas con afecciones que dificultan la absorción de grasas, como enfermedad celíaca, Crohn, fibrosis quística o trastornos hepáticos y pancreáticos; quienes siguen dietas estrictas, han pasado por cirugía bariátrica o toman medicamentos que interfieren con la absorción o el metabolismo de la vitamina K.

Los síntomas iniciales de deficiencia son sutiles: facilidad para desarrollar hematomas, hemorragias nasales frecuentes, encías sangrantes y sangrado prolongado tras cortes menores. En mujeres, puede haber menstruaciones abundantes y cicatrización lenta.

Si la deficiencia persiste, el riesgo de fracturas y la pérdida de fortaleza ósea aumentan. Los grupos vulnerables deben vigilar estos signos y consultar a un profesional ante cualquier sospecha.

Modelo molecular de vitamina K con esferas verdes y blancas. Platos con espinaca, col rizada, queso en cubos, y huevo cocido. Siluetas desenfocadas de un hueso y un corazón.
La deficiencia de vitamina K puede aparecer en personas con enfermedad celíaca, Crohn, fibrosis quística, cirugía bariátrica o tratamientos que alteran su absorción (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alimentos ricos en vitamina K y recomendaciones dietéticas

La recomendación general para adultos es consumir cerca de un microgramo de vitamina K por kilogramo de peso corporal al día. Los vegetales de hoja verde, como col rizada, espinaca, acelga, brócoli, coles de Bruselas y repollo, son fuentes principales de vitamina K1. En cuanto a la vitamina K2, se halla en alimentos fermentados, quesos, yema de huevo, pollo e hígado.

Pupinder Ghatora remarca que la mayoría de las personas cubre sus necesidades diarias con una dieta variada, aunque en algunos casos puede ser necesaria la suplementación.

El artículo señala que mantener un consumo adecuado de estos alimentos no solo previene complicaciones por carencia de vitamina K, sino que ayuda al correcto funcionamiento de los procesos fisiológicos asociados a este nutriente.

Ilustración digital de neuronas: fragmentos dañados a la izquierda, una neurona brillante a la derecha. Moléculas doradas se mueven hacia ella en un fondo azul oscuro.
Los expertos recomiendan cubrir la vitamina K con una dieta equilibrada y advierten que la suplementación puede interactuar con anticoagulantes como la warfarina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Suplementación con vitamina K: consideraciones y precauciones

Antes de recurrir a suplementos de vitamina K, los expertos recomiendan consultar con un médico para confirmar la deficiencia y definir la dosis adecuada.

El Dr. Hass subraya que lo ideal es priorizar una dieta equilibrada, ya que la vitamina K actúa junto con otros nutrientes, como la vitamina D, el calcio y el magnesio, en la salud ósea y muscular. La suplementación puede ser útil si existe un diagnóstico de deficiencia, siempre que el producto sea seguro y supervisado.

El farmacéutico Pupinder Ghatora advierte que la vitamina K puede interactuar con anticoagulantes como la warfarina. Quienes los utilicen no deben iniciar suplementación sin supervisión médica, ya que cambios bruscos pueden modificar el efecto de estos fármacos y poner en riesgo la salud. Por ello, la orientación profesional es indispensable antes de modificar la dieta o comenzar a tomar suplementos.

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