Caminar o correr: diferencias en el consumo de calorías y los factores que lo determinan

La intensidad, el tiempo y el peso influyen en el impacto energético de la actividad física. Qué elementos evalúan los especialistas al analizar la quema de energía durante el movimiento

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Ilustración conceptual con dos figuras masculinas: una camina sobre una cinta ondulada y otra corre en una banda con púas, rodeadas de relojes, balanzas y símbolos de salud.
Especialistas analizan cómo la intensidad del ejercicio y el peso corporal influyen en el consumo calórico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La comparación entre caminar y correr revela que no se quema la misma grasa en ambas actividades, según especialistas, al considerar el consumo de calorías y la manera en la que el cuerpo utiliza la energía durante el ejercicio.

De acuerdo con la revista especializada en salud Sport Life, correr y caminar representan ejercicios con demandas físicas distintas. Señala que la diferencia en el gasto de calorías surge por la intensidad, la duración y la biomecánica del movimiento. Correr implica saltos y aterrizajes, lo que incrementa el consumo energético, mientras que caminar utiliza un movimiento más fluido y eficiente.

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Los especialistas explican en el artículo que, el consumo de oxígeno resulta mayor al correr la misma distancia que al caminar. El gasto calórico se calcula en función de los litros de oxígeno consumidos, con una equivalencia de 5 kilocalorías por litro. El esfuerzo muscular y cardiovascular aumenta notablemente al correr, lo que repercute en el total de calorías gastadas.

Datos concretos sobre gasto total y neto

La comparación basada en estudios científicos muestra que correr gasta aproximadamente 1,03 kilocalorías por kilómetro y por kilogramo de peso corporal, mientras que caminar representa un gasto de 0,72 kilocalorías por kilómetro y kilogramo. Para una persona de 70 kilos recorriendo 8 kilómetros, correr implica un gasto de 576 kilocalorías, frente a 403 kilocalorías caminando.

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Mujer corriendo en una pista de atletismo. Viste camiseta azul, pantalones cortos negros y zapatillas blancas con detalles azules en la suela. El estadio está al fondo.
Las personas con más masa corporal y quienes realizan actividades más intensas, como correr, experimentan un mayor consumo energético que al caminar (Imagen Ilustrativa Infobae)

La revista destaca que estos valores corresponden al gasto total, que incluye tanto la actividad física como el metabolismo basal. Si se contempla solo el gasto neto, es decir, el consumo exclusivo de la actividad física, correr supone 0,86 kilocalorías por kilómetro y kilogramo, mientras que caminar equivale a 0,41 kilocalorías. Esta diferencia refleja que correr demanda más del doble de energía por kilómetro en comparación con caminar.

De acuerdo con el estudio Energy Expenditure of Walking and Running, publicado en la revista científica Medicine & Science in Sport & Exercise, en una hora corriendo se consumen hasta cuatro veces más calorías que en una hora caminando. La explicación radica en la mayor velocidad y esfuerzo implicados al correr.

Influencia del peso corporal y la distancia

El consumo calórico varía en función del peso corporal y la distancia recorrida. Según expertos, las personas con mayor masa corporal gastan más calorías, tanto al caminar como al correr. El tiempo invertido también modifica el resultado: caminar una distancia requiere más tiempo que correrla, lo que afecta el cómputo total de energía utilizada.

Persona caminando de espaldas, con ropa deportiva negra y zapatillas, sobre una superficie de losetas grises en un espacio urbano.
De acuerdo con investigaciones científicas, la caminata implica un menor consumo de oxígeno y calorías en comparación con la carrera (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fisiología del ejercicio se apoya en estos parámetros para estimar el gasto energético de cada actividad. Caminar resulta menos exigente para el sistema cardiovascular, mientras que correr eleva el ritmo cardíaco y el trabajo muscular, generando mayores demandas energéticas.

El tipo de terreno y la inclinación también influyen en el gasto calórico, ya que caminar o correr en pendientes aumenta la energía requerida. De acuerdo con el estudio citado, la eficiencia del movimiento disminuye en superficies irregulares, elevando el consumo de oxígeno y, por tanto, las calorías gastadas. El uso de bastones o cargas adicionales incrementa el gasto energético, tanto en caminatas como en carreras.

Dificultades en la pérdida de peso con ejercicio moderado

El artículo precisa que la diferencia en el gasto energético explica por qué perder peso solo caminando puede resultar más complicado. El gasto neto de energía caminando es inferior y, al considerar el metabolismo basal, la cantidad de calorías eliminadas disminuye aún más. La intensidad y la duración del ejercicio influyen en la capacidad de quemar grasa.

Destaca que la teoría de que se consumen las mismas calorías por kilómetro, independientemente de la velocidad, no se ajusta a la realidad fisiológica. La biomecánica y la intensidad determinan el esfuerzo requerido y, en consecuencia, la cantidad de calorías y grasa quemadas.

El análisis coincide con estudios internacionales que evalúan el impacto del ejercicio aeróbico sobre el metabolismo y la reducción de tejido adiposo. La elección de caminar o correr debe considerar los objetivos individuales, el estado físico y las recomendaciones de profesionales de la salud.

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