
El consumo de alcohol no afecta a todos por igual: la cantidad y el tipo de bebida pueden marcar la diferencia en los riesgos o beneficios para la salud cardiovascular.
Así lo reveló un estudio con datos de más de 340.000 adultos del Biobanco del Reino Unido, que se presentó este sábado en las Sesiones Científicas Anuales del Colegio Estadounidense de Cardiología (ACC, por sus siglas en inglés) que se celebran en Nueva Orleáns. Los hallazgos de la investigación “Alcohol Use at Mid-Life and All-Cause and Cause-Specific Mortality” fueron publicados en Journal of the American College of Cardiology (JACC).
El análisis precisó que el consumo moderado de vino se asocia con un menor riesgo de mortalidad prematura, mientras que la cerveza, la sidra y los licores elevan el riesgo incluso en dosis bajas, según indicaron en un comunicado de la entidad científica que nuclea a los cardiólogos de EEUU.

El estudio, liderado por la profesora Zhangling Chen del Hospital Xiangya de la Universidad Central del Sur en China, analizó los hábitos de consumo de alcohol y los datos de mortalidad de 340.924 adultos británicos que participaron en el UK Biobank entre 2006 y 2022.
A lo largo de un seguimiento promedio de 13 años, los investigadores clasificaron a los participantes según su consumo semanal y diario de alcohol, diferenciando entre bebedores ocasionales, de bajo, moderado y alto consumo.
Según los hallazgos, el consumo moderado de vino se vinculó con una reducción del 21% en el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares frente a quienes no beben o lo hacen solo ocasionalmente. En cambio, incluso niveles bajos de ingesta de cerveza, sidra o licores se asociaron con un aumento del 9% en el riesgo de mortalidad cardiovascular.
El consumo elevado de alcohol siempre es riesgoso

Los investigadores tomaron la siguiente referencia: una lata de cerveza de 355 ml, una copa de vino de 148 ml y un chupito de licor de 44 ml contienen aproximadamente 14 gramos de alcohol puro.
Los participantes fueron clasificados en cuatro grupos según la cantidad de alcohol consumida. Aquellos que ingerían menos de 20 gramos por semana —equivalente a aproximadamente una copa y media estándar— se consideraron no bebedores o bebedores ocasionales.
Para los hombres, el consumo bajo se estableció entre 20 gramos semanales y 20 gramos diarios, mientras que para las mujeres, entre 20 gramos semanales y 10 gramos diarios. El rango de consumo moderado fue definido por los autores como de 20 a 40 gramos diarios en hombres y de 10 a 20 gramos diarios en mujeres. Se consideró consumo alto cuando los hombres superaban los 40 gramos diarios (más de 3 medidas de bebidas estándar) y las mujeres, los 20 gramos diarios (más de 1.5 medidas de bebidas estándar).
En comparación con quienes no beben o lo hacen de manera ocasional, el consumo elevado de alcohol, se relacionó con un 24 % más de riesgo de muerte por cualquier causa, un 36 % más de riesgo de fallecer por cáncer y un 14 % más de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.
En diálogo con Infobae, el médico cardiólogo Fernando Botto del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) y especialista en investigación clínica, explicó los alcances del nuevo estudio, clarificó sus principales hallazgos y destacó que, para proteger la salud cardiovascular, la clave es el consumo bajo o moderado, según la evidencia científica más reciente.
Cuando el consumo es moderado, hay diferencias según el tipo de bebida

El análisis distinguió que, en niveles bajos y moderados de consumo, las repercusiones varían según la variedad de bebida alcohólica elegida. “Nuestros hallazgos pueden ayudar a perfeccionar las recomendaciones, haciendo hincapié en que los riesgos para la salud del alcohol dependen no solo de la cantidad consumida, sino también del tipo de bebida”, dijeron los investigadores del estudio presentado en la reunión del ACC en Nueva Orleans.
Factores biológicos y de estilo de vida
Los investigadores señalaron que varios factores pueden explicar las diferencias según el tipo de alcohol: ciertos compuestos presentes en el vino tinto, como polifenoles y antioxidantes, podrían aportar beneficios cardiovasculares. Además, es más probable que el vino se consuma con las comidas y por personas con dietas de mayor calidad y hábitos más saludables.
En cambio, la cerveza, la sidra y los licores se consumen más frecuentemente fuera de las comidas y se asociaron a estilos de vida menos saludables.
En diálogo con Infobae, Botto señaló que “el estudio muestra un impacto cardiovascular del consumo moderado de vino, con un beneficio relativo del 21 %. Las bebidas blancas, la cerveza y la sidra presentan un mayor riesgo relativo del 9 %, incluso con bajo consumo de alcohol”.
El especialista coincidió con los autores del estudio en cuanto a que este efecto podría atribuirse al contenido de polifenoles en el vino, conocidos por sus funciones antioxidantes y antiinflamatorias, y por favorecer la función endotelial.

“Las bebidas blancas, como el gin, el whisky o el vodka, carecen de estos compuestos”, detalló Botto. Sin embargo, advirtió que “se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer causalidad. Para eso necesitaríamos ensayos aleatorizados que comparen, en la misma población, un tipo de bebida frente a otra, algo que difícilmente se pueda llevar a cabo”.
Esto significa que pueden intervenir muchas variables, “como los hábitos de quienes consumen diferentes bebidas. Por ejemplo, quienes eligen vino suelen hacerlo durante las comidas y tienden a mantener estilos de vida más saludables, mientras que quienes prefieren bebidas blancas suelen consumirlas fuera de las comidas y presentan hábitos menos saludables”, señaló el cardiólogo.
En ese sentido, los investigadores del reciente estudio explicaron que el análisis puede presentar limitaciones inherentes al tratarse de un estudio observacional y sugirieron que ensayos aleatorizados de alta calidad podrían ayudar a comprender mejor los efectos del consumo de alcohol.

De cara a las recomendaciones prácticas, Botto enfatizó que para quienes disfrutan del vino, su recomendación es optar por el bajo consumo: “Si eligen beber porque les gusta, tomar una o dos veces por semana, o hasta una o dos copas de vino por día: dos en el caso de los hombres, una en mujeres, por cuestiones metabólicas del hígado. Esto compatibiliza algunas dudas sobre riesgos y beneficios. No se trata de prohibir el alcohol ni de avalar un uso excesivo”.
Botto remarcó que la salud cardiovascular debe protegerse desde una visión integral, con hábitos saludables de estilo de vida: “El debate sobre tomar alcohol una o dos veces por día, tres o cuatro días por semana, pierde sentido si la persona interesada en el consejo no se ocupa de hacer ejercicio, dejar de fumar, cuidar su alimentación o controlar su peso. Todo esto es fundamental antes de decidir la cantidad de alcohol a consumir diariamente”.

En tanto, la doctora Laura Catena, médica formada en la Universidad de Harvard y Stanford y directora general de Bodega Catena Zapata, señaló a Infobae que, si bien “el consumo excesivo de alcohol es innegablemente perjudicial”, diversos estudios recientes muestran que en el contexto de la dieta mediterránea, que incorpora el vino tinto de forma moderada, la ingesta moderada de vino puede asociarse a descensos en los riesgos de enfermedades cardíacas, demencia y algunos cánceres.
Catena destacó que revisar la literatura científica es fundamental para evitar renuncias innecesarias a conductas placenteras y socialmente enriquecedoras sin pruebas concluyentes de daño, tal como lo expresó en diálogo con el medio estadounidense Seven Fifty Daily.
Estudios previos sobre los efectos del alcohol

Como publicó Infobae, a lo largo de los últimos años, los investigadores han tratado de despejar las dudas sobre los efectos del alcohol en la salud. Por ejemplo, un estudio global publicado en la revista The Lancet en 2022 analizó datos de más de 100 países y concluyó que, para personas mayores de 40 años, el consumo moderado de alcohol podría asociarse a un riesgo ligeramente menor de enfermedades cardiovasculares.
“El consumo de una pequeña cantidad de alcohol para las personas de este grupo de edad (mayores de 40 años) puede proporcionar algunos beneficios para la salud, como la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y diabetes”, dijeron los autores del estudio.
En 2024, la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos (NASEM, por sus siglas en inglés) publicó una revisión exhaustiva titulada Review of Evidence on Alcohol and Health (2025). Allí, los expertos encontraron que quienes bebían moderadamente tenían una mortalidad general algo menor que los abstemios, aunque advirtieron que el riesgo de cáncer crece incluso con cantidades bajas de alcohol.

En febrero de este año, un estudio publicado en la revista European Heart Journal, encabezado por el Instituto de Nutrición y Salud de la Universidad de Navarra y el Hospital Clinic de Barcelona analizó a más de 18.000 personas durante veinte años y determinó que el consumo moderado de vino, dentro de una dieta mediterránea estricta, se asocia con una reducción significativa de la mortalidad.
El beneficio se observó cuando el vino se consumió con moderación, sin superar las tres copas diarias y como parte de una alimentación rica en aceite de oliva, legumbres, frutas, verduras y frutos secos.
Como detalló Infobae, los investigadores señalaron que estos efectos positivos se vinculan a múltiples factores: quienes beben vino con moderación suelen tener un estilo de vida saludable, realizan actividad física, mantienen relaciones sociales y eligen alimentos frescos, factores que también inciden en la reducción del riesgo cardiovascular.
Estos resultados muestran que, aunque la ciencia encuentra matices, la forma más segura de cuidar la salud es la moderación.
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