
El Gobierno del presidente boliviano, Rodrigo Paz, resolvió este lunes relevar al presidente de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akly, y designar en su lugar a Claudia Cronenbold, en medio de una creciente crisis por la calidad del combustible que se comercializa en el país y tras protestas de transportistas en las principales ciudades.
El mandatario tomó juramento a Cronenbold en un acto en La Paz, poco después de que el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, comunicó el cambio en la conducción de la empresa estatal junto con un paquete de medidas orientadas a garantizar el abastecimiento de carburantes y responder a los reclamos de usuarios afectados. Paz agradeció a Akly por su labor en esta “primera etapa” desde el cambio de Gobierno en noviembre pasado y destacó la trayectoria de su sucesora. “Por apostar por el país como siempre lo ha hecho en su carrera profesional”, expresó al dirigirse a la nueva titular de la compañía.
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El jefe de Estado afirmó que la designación marca el inicio de “un segundo tiempo para YPFB” con nuevos objetivos estratégicos. Entre ellos, mencionó la aspiración de que Bolivia produzca su propia gasolina y que la empresa recupere su papel como una compañía “pujante”. En ese marco, remarcó la necesidad de enfrentar irregularidades dentro de la estatal. “Estaremos firmes para respaldar toda la lucha que sabemos va a ser muy dura contra la corrupción que hay en la estatal, para recuperar una empresa estatal para los bolivianos y que deje de ser una empresa de unos cuantos grupos de poder”, sostuvo.
Por su parte, Cronenbold expresó su compromiso al asumir el cargo y subrayó la relevancia de la empresa dentro del esquema energético del país. “Total compromiso y dedicación” para hacer “un buen papel en una empresa estratégica y muy importante”, declaró. La funcionaria se convierte en la segunda mujer en liderar YPFB, después de la designación de Katya Diederich en octubre de 2020 durante el Gobierno interino de Jeanine Áñez.
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Antes del acto, el ministro Medinaceli destacó ante la prensa la experiencia de más de dos décadas de Cronenbold en el sector y la definió como un “ejemplo de liderazgo femenino en una industria estratégica”. Además del cambio en la conducción, el funcionario anunció una serie de decisiones orientadas a resolver la crisis por la calidad del combustible.
Entre las principales medidas, Medinaceli informó que el Gobierno firmará nuevos contratos “y con más variados proveedores de gasolina de mayor octanaje sin modificar el precio”. También indicó que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) organizará un cronograma de limpieza de tanques en todas las estaciones de servicio del país, con el objetivo de garantizar el abastecimiento continuo. Según explicó, el plan se ejecutará mediante un calendario “que garantice el abastecimiento sin suspenderlo en ninguna zona del país”.
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El ministro agregó que se “acelerará” el resarcimiento estatal a los propietarios de vehículos que denunciaron daños en sus motores por el uso de combustible contaminado. Asimismo, anunció que se impulsará la instalación de equipos de conversión a gas natural vehicular (GNV) tanto en el transporte público como en el privado, con el fin de reducir la dependencia de combustibles líquidos.
El paquete incluye además la aprobación de un decreto que habilita la importación de vehículos que funcionan con diésel “de menos de 4.000 de cilindrada”, así como la creación de un “equipo de supervisión permanente de hidrocarburos” para reforzar los controles sobre la cadena de suministro.
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Las decisiones del Ejecutivo se producen tras meses de denuncias de usuarios que reportaron fallas mecánicas vinculadas a la calidad de la gasolina. De acuerdo con la propia YPFB, el combustible presentó niveles elevados de goma y manganeso. La situación generó protestas en distintos puntos del país.
La semana pasada, sindicatos de transportistas de La Paz y El Alto realizaron un paro con bloqueos durante dos días, en reclamo por la calidad del carburante y para exigir una compensación más ágil por los daños sufridos. Las manifestaciones intensificaron la presión sobre el Gobierno para adoptar medidas inmediatas.
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Según datos oficiales, Bolivia depende en gran medida de las importaciones para abastecer su mercado interno, con casi el 100 % del diésel y alrededor del 60 % de la gasolina provenientes de países como Argentina, Chile, Perú, Paraguay y Estados Unidos. En ese contexto, el Gobierno busca estabilizar el suministro y recuperar la confianza de los consumidores tras la crisis.
(Con información de EFE)
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