
En una época en la que el trabajo remoto y el entretenimiento digital han aumentado el tiempo que pasamos sentados, una investigación sueca aporta una mirada diferente sobre cómo esto afecta al cerebro.
Tras casi veinte años de seguimiento a más de 20.000 adultos, los científicos concluyeron que no todo tipo de sedentarismo tiene el mismo impacto: las actividades que exigen esfuerzo mental, como trabajar en una oficina o tejer, pueden ayudar a proteger el cerebro, mientras que estar sentado frente al televisor no ofrece ese beneficio.
PUBLICIDAD
El estudio, publicado en la revista científica American Journal of Preventive Medicine, señala que reemplazar una hora diaria de sedentarismo pasivo por una hora de actividad mentalmente activa reduce el riesgo de demencia en un 7 %. Este efecto se debe a la estimulación mental y no requiere ejercicio físico. Ejemplos de actividades beneficiosas incluyen el trabajo administrativo, participar en reuniones laborales, tejer o coser. En cambio, ver televisión, escuchar música o simplemente relajarse no mostraron el mismo efecto protector, incluso si se tienen en cuenta factores como la edad o el estado de salud.
La importancia de la actividad mental mientras se está sentado
El tipo de actividad realizada mientras se permanece sentado incide directamente en la posibilidad de padecer demencia. Dedicarse a actividades sedentarias pero cognitivamente estimulantes puede disminuir el riesgo, mientras que el tiempo sedentario pasivo, como ver televisión, no brinda ese beneficio, según el portal estadounidense StudyFinds.
PUBLICIDAD

La investigación utilizó datos de la Cohorte Nacional Sueca de Marzo, que inició en 1997. Más de 20.800 adultos, con edades entre 35 y 64 años, completaron cuestionarios detallados sobre el tiempo dedicado a distintas actividades sedentarias, diferenciando entre tareas cognitivamente activas —como el trabajo de oficina y tejer— y actividades pasivas como ver televisión.
Los casos de demencia se confirmaron casi veinte años después mediante la comparación con registros nacionales de diagnóstico en Suecia. Durante un seguimiento promedio de 19,2 años, 569 personas desarrollaron la enfermedad.
PUBLICIDAD
El análisis estadístico empleó dos modelos: uno evaluó cada comportamiento por separado y el otro consideró cómo se distribuía el tiempo entre todas las actividades diarias. De acuerdo con los resultados, dedicar una hora extra diaria a actividades mentalmente activas se asoció con una reducción del riesgo de demencia de entre 4% y 11%, según el modelo aplicado.

Los investigadores advirtieron que invertir una hora diaria en actividades mentalmente activas resulta accesible y puede contribuir a proteger la salud cerebral. El estudio no identificó el sedentarismo pasivo como un factor de riesgo claro, aunque señaló una posible tendencia negativa.
PUBLICIDAD
Diferencias según la edad y otros factores de riesgo
El efecto protector del sedentarismo mentalmente activo frente a la demencia fue más pronunciado en el grupo de participantes de entre 50 y 64 años. Según StudyFinds, esto puede explicarse por la hipótesis de la “reserva cognitiva”, que plantea que mantener la mente estimulada aumenta la capacidad cerebral para resistir el deterioro asociado a la edad.
Las actividades cognitivas elegidas varían según la etapa de vida. Los adultos mayores tienden a leer o resolver acertijos, mientras que los menores de 50 años suelen pasar más tiempo frente a la computadora por motivos laborales. El estudio observó que el género y el nivel de actividad física no alteraron la relación entre la actividad mental sedentaria y el riesgo de demencia, lo que sugiere que el hallazgo podría aplicarse a diferentes grupos.
PUBLICIDAD

Los investigadores advierten algunas limitaciones. El estudio se basó en hábitos reportados en 1997, antes de la popularización de los teléfonos inteligentes y las plataformas de streaming. Las nuevas formas de consumo de pantallas no fueron contempladas y podrían incidir en los riesgos de manera aún no estudiada.
Además, solo se midieron los hábitos sedentarios al inicio del seguimiento, sin registrar cómo cambiaron a lo largo del tiempo o tras la jubilación. Aunque estas limitaciones existen, la magnitud y duración de la investigación la distinguen de estudios previos más breves o con menos participantes. Por eso, StudyFinds recomienda analizar los resultados en su contexto histórico y metodológico.
PUBLICIDAD
Los expertos subrayan que la calidad de las actividades sedentarias es clave para comprender el envejecimiento cerebral y evitar enfoques que consideren todo sedentarismo como igualmente perjudicial.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Qué comer en ayunas para reducir la ansiedad
El primer alimento del día puede marcar una diferencia en el bienestar mental. La selección adecuada de ingredientes contribuye a mejorar el estado anímico y evitar alteraciones emocionales

La obra de teatro que pone el foco en la salud mental y la prevención de la demencia
En el marco de actividades por el décimo aniversario del Instituto Global de Salud Cerebral, la pieza artística retrata la experiencia de la pérdida de memoria y las tareas de cuidado. Esta noche luego de la función, la doctora Lucía Crivelli encabezará un panel interdisciplinario

Cuáles son los 4 micronutrientes que los especialistas recomiendan priorizar para proteger el cerebro y los huesos
Después de los 50 años ciertos cambios fisiológicos pueden favorecer carencias nutricionales silenciosas asociadas con fragilidad física y deterioro cognitivo. Investigadores consultados por The Telegraph explicaron cuáles son los compuestos más relevantes en esta etapa y por qué su seguimiento cobra cada vez mayor importancia

Cómo es el robot portátil que le devolvió la fuerza a niños con atrofia muscular espinal
Seis pacientes participaron en un innovador programa de entrenamiento en casa, probado por investigadores de China y del MIT en los Estados Unidos. Cuáles fueron las mejoras en fuerza y movimiento gracias a esa tecnología sorprendente

La madre de Máxima sufre demencia: síntomas de una enfermedad que afecta a más 57 millones de personas en el mundo
El testimonio de la reina holandesa pone en primer plano la importancia del diagnóstico temprano y el acompañamiento familiar en el tratamiento de los distintos tipos de demencia


