Terapias al aire libre: la estrategia psicológica que convierte los espacios verdes en aliados del bienestar

Estudios recientes evidencian que el contacto con entornos naturales facilita el progreso emocional, disminuye el desgaste laboral y aporta recursos innovadores para quienes buscan mejorar su salud mental

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El auge de la terapia
El auge de la terapia de caminar y hablar impulsa a más profesionales a trasladar sesiones a espacios naturales para potenciar el bienestar emocional (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mundo de la salud mental atraviesa una transformación impulsada por un cambio en los escenarios donde se desarrolla la terapia. Cada vez más profesionales trasladan sus sesiones al aire libre, aprovechando los beneficios que ofrece el contacto con la naturaleza para estimular el bienestar emocional y cognitivo de sus pacientes.

La denominada terapia de caminar y hablar, que suma adeptos en distintos países, muestra un impacto positivo tanto en pacientes como en terapeutas.

Un enfoque que estimula la apertura y el avance

El número de terapeutas que trasladan sus sesiones al aire libre crece con rapidez. Esta modalidad, denominada terapia de caminar y hablar, estimula una mayor apertura y avance en los pacientes y, además, ofrece ventajas profesionales a quienes la implementan.

Expertos destacan el impacto positivo
Expertos destacan el impacto positivo de la terapia al aire libre tanto en pacientes, que logran mayor apertura, como en terapeutas, que reducen el desgaste profesional

Jennifer Udler, fundadora de Positive Strides, relató al diario The Washington Post una experiencia reveladora: “Progresamos más en una sesión al aire libre que en dos años de reuniones en mi oficina”. Estudios recientes respaldan estos beneficios, que incluyen mejoras en la memoria y el estado de ánimo, así como una renovada capacidad de concentración motivada por el contacto con la naturaleza.

Con una trayectoria de 25 años como terapeuta, Udler decidió adoptar este formato tras observar que sus clientes jóvenes eran más abiertos y comunicativos durante caminatas al aire libre. En su primera sesión en un parque con un menor, notó cambios inmediatos: “Era un niño diferente”, recordó la especialista a The Washington Post, sorprendida por la energía y espontaneidad del paciente mientras conversaban rodeados de naturaleza.

Ante la falta de programas formales, Udler elaboró su propio consentimiento informado y adaptó las condiciones para garantizar la confidencialidad en entornos públicos.

La pandemia y la reinvención de la terapia

La terapia al aire libre
La terapia al aire libre favorece la memoria y el ánimo, según estudios científicos sobre salud mental y contacto con la naturaleza

El auge de esta tendencia se consolidó después de la pandemia, cuando los profesionales debieron reinventar sus métodos. Heidi Schreiber-Pan, directora del Centro de Terapia Informada por la Naturaleza, asegura que las sesiones al aire libre contribuyen a reducir el síndrome de desgaste profesional. “La naturaleza actúa como una especie de amortiguador contra el agotamiento”, afirmó en declaraciones recogidas por The Washington Post.

Este enfoque también facilita que los pacientes se sientan menos presionados por el contacto visual y ayuda a abordar temas difíciles durante la caminata, a diferencia del formato tradicional de consulta.

La modalidad ofrece beneficios tanto para pacientes como para terapeutas. Para quienes asisten a terapia al aire libre, moverse en espacios naturales favorece la apertura emocional y el progreso en el tratamiento. “En la primera sesión al aire libre, los pacientes descubren un lugar nuevo, se sienten bien y encuentran recursos para su salud mental que pueden usar solos”, explicó la psicóloga clínica Miki Moskowitz a The Washington Post.

Esto contrasta con lo que sucede en una oficina sin ventanas, donde solo hablar sobre el bienestar puede resultar insuficiente. Algunos terapeutas han experimentado mejoras en su propia salud mental. Caminar junto a sus clientes ha resultado más sostenible a largo plazo, según han señalado.

Evidencia científica y respaldo académico

La Asociación Estadounidense de Psicología
La Asociación Estadounidense de Psicología sugiere estrategias para incorporar el contacto con la naturaleza en la práctica clínica de forma segura

La evidencia científica respalda la efectividad de la terapia basada en la naturaleza. Marc Berman, profesor de psicología y autor, dirigió un estudio en el que los participantes, después de realizar una tarea exigente de memoria y atención, experimentaron una mejoría del 20 % en estas capacidades tras caminar por un entorno natural, en comparación con quienes lo hacían en la ciudad. El beneficio persistía incluso en invierno.

“No era necesario disfrutar del paseo por la naturaleza para obtener estos beneficios cognitivos. Había algo más profundo en juego”, explicó Berman a The Washington Post. La teoría de la restauración de la atención sostiene que la naturaleza permite al cerebro recuperar espontáneamente los recursos de concentración.

La terapia al aire libre requiere atender ciertos retos, como la confidencialidad y el consentimiento informado en espacios públicos. Udler desarrolló protocolos propios para informar a los pacientes sobre los riesgos y garantizar la privacidad en parques o sendas urbanas.

La Asociación Estadounidense de Psicología ha publicado pautas sobre cómo introducir esta modalidad con garantías adecuadas. Schreiber-Pan sugiere identificar la naturaleza en cualquier entorno, incluidos parques urbanos, y formar a otros terapeutas para reconocer estas oportunidades, más allá de grandes paisajes.

Estrategias para maximizar el contacto con la naturaleza

Actividades simples como observar árboles,
Actividades simples como observar árboles, escuchar aves o practicar mindfulness al aire libre contribuyen a la salud mental diaria, incluso fuera de terapia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Expertos han compartido recomendaciones para maximizar los beneficios de la naturaleza durante el día, incluso fuera de las sesiones terapéuticas. Observar el entorno en trayectos cotidianos, escuchar el canto de las aves o prestar atención a las hojas y las nubes puede favorecer el bienestar mental.

Practicar mindfulness al aire libre resulta más accesible: actividades como mirar las copas de los árboles o contemplar el movimiento de las ramas ayudan a conectar con los sentidos sin necesidad de meditar formalmente.

Para quienes no pueden salir, rodearse de plantas o escuchar sonidos naturales en casa también aporta beneficios, aunque en menor medida.

El clima frío no debería considerarse un obstáculo. Schreiber-Pan recomendó adoptar prácticas escandinavas de “vida al aire libre” y mantener la exposición a la naturaleza durante los meses más fríos. Los países nórdicos demuestran que el bienestar y la satisfacción pueden persistir incluso frente a inviernos prolongados, siempre que el contacto con la naturaleza permanezca como parte cotidiana de la vida.