
JUEVES, 27 de marzo de 2025 (HealthDay News) -- La enfermedad cardiaca podría contribuir al tipo de encogimiento del cerebro que se observa en la demencia, según un estudio reciente.
Las personas con señales tempranas de problemas cardiacos son más propensas a tener cambios cerebrales asociados con la demencia, informaron los investigadores en la edición del 26 de marzo de la revista Neurology.
Específicamente, las personas cuyos corazones no bombean sangre de manera eficiente son más propensas a tener volúmenes cerebrales más pequeños que las personas con corazones sanos, encontraron los investigadores.
El estudio "muestra que incluso leve... la disfunción se asocia con una salud cerebral adversa", señaló en un comunicado de prensa el investigador sénior, el Dr. Frank Wolters, científico sénior del Centro Médico de la Universidad de Erasmus en Róterdam, Países Bajos.
"Evaluar a las personas que tienen problemas cardíacos... para los problemas con la memoria y las habilidades de pensamiento podrían ayudarnos a detectar cualquier deterioro cognitivo temprano y comenzar las intervenciones", añadió Wolters.
Para el estudio, los investigadores agruparon datos de siete estudios en Europa y Estados Unidos que midieron la función cardiaca de las personas y escanearon sus cerebros mediante IRM. En total, los estudios incluyeron a casi 11,000 personas.
Los resultados mostraron que las personas con disfunción sistólica de moderada a grave, en la que el corazón no puede contraerse normalmente y bombear de manera eficiente, tendían a tener volúmenes cerebrales totales más pequeños que aquellos con corazones sanos.
Además, las personas con disfunción diastólica (en la que el corazón no se relaja adecuadamente y no se llena de sangre entre latidos) tenían volúmenes cerebrales más pequeños, sobre todo en el hipocampo, la región del cerebro que desempeña un rol importante en la memoria.
Incluso los síntomas cardiacos que no equivalen a una insuficiencia cardiaca en toda regla se vincularon con volúmenes cerebrales más pequeños, apuntaron los investigadores.
La reducción del volumen cerebral se ha vinculado con un deterioro cognitivo leve y demencia, anotaron los investigadores.
"Esta revisión muestra que una mejor salud cardiaca se asocia con volúmenes cerebrales más grandes, lo que sugiere que la preservación de la función cardiaca podría ayudar a mantener la salud del cerebro y las habilidades de memoria y pensamiento durante el proceso de envejecimiento", dijo Wolters.
Sin embargo, añadió que se necesitan estudios adicionales para investigar más por qué los problemas cardiacos podrían afectar a la salud del cerebro.
Más información
La Clínica Cleveland ofrece más información sobre la atrofia cerebral.
FUENTE: Academia Americana de Neurología, comunicado de prensa, 26 de marzo de 2025
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