
Con las altas temperaturas del verano, aumenta el riesgo de que las personas sufran un golpe de calor que puede ser un cuadro grave y requerir hospitalización. Puede ocurrir cuando, tras una exposición prolongada a altas temperaturas, el cuerpo de la persona se calienta demasiado y pierde agua y sales esenciales para su buen funcionamiento. El cuadro puede dispararse más en personas que hacen actividad física sin beber suficiente agua. Sin embargo, hay personas que sin hacer actividad física también padecen golpes de calor.
El proceso que ayuda al cuerpo a mantener una temperatura central saludable se llama “termorregulación”. Este proceso está controlado por una región del cerebro, que es el hipotálamo.
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Activa los receptores de la piel y otros órganos que hacen que se pierda calor y se mantenga una temperatura central normal. Cuando el cuerpo se calienta mucho, confía en la evaporación del sudor para disipar el calor. Esto hace que el calor desaparezca. Pero si el calor que entra en el cuerpo es mayor que el que sale, la temperatura central aumentará y corre el riesgo de sufrir una enfermedad relacionada con el calor.

Las personas mayores y quienes tienen problemas de salud pueden verse afectados especialmente, por lo que deben tener mucho cuidado en condiciones de calor extremo. Aquí van 5 claves para tener en cuenta y evitar el desarrollo de cuadros de agotamiento o de golpe de calor:
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1- Hay personas que corren más riesgo frente a una ola de calor
Hay personas que pueden verse más afectadas por el impacto de la ola de calor, como las personas mayores de 60 años, niños pequeños, personas con alguna enfermedad crónica o con sobrepeso y quienes viven en situación de calle.
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Es posible que requieran ayuda, por eso es importante contar con los teléfonos de emergencias, si alguna descompensación ocurriera en el hogar y/o en la vía pública, según advirtió el Ministerio de Salud de Argentina. También es recomendable asegurarse de que las mascotas y otros animales tengan agua y sombra. Para seguir la situación del tiempo y las probabilidad de ola de calor, en Argentina se puede consultar en la web del Servicio Meteorológico Nacional que da alertas tempranas.
2- Tomar frecuentemente agua
Para evitar un golpe de calor en lugares cerrados como casas, espacios de trabajo u otros, se recomienda tomar agua con mayor frecuencia, aun cuando no se sienta sed, según recomendó el Ministerio de Salud de la Nación. Hay que evitar bebidas con cafeína o con azúcar en exceso, muy frías o muy calientes; consumir frutas y verduras, evitar las comidas abundantes; y evitar la actividad física intensa.
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Para resguardar la salud de los niños, “hay que ofrecerles continuamente líquidos, preferentemente agua o jugos naturales. En el caso de lactantes se aconseja darles el pecho de manera más frecuente”, señalaron desde la cartera de Salud. Es recomendable que vistan ropa holgada, liviana, de algodón y de colores claros; bañarlos y mojarles el cuerpo con frecuencia; y evitar que se expongan al sol, especialmente de 10 a 16. Luego de este horario hay que colocarles gorro y protector solar. También es importante mantenerlos en lugares bien ventilados o con aire acondicionado.
“Para evitar los golpes de calor, no hay que salir al mediodía al aire libre. Tampoco hay que esperar a tener sed para tomar agua: hay que consumir agua de manera frecuente. No hay que comer comidas abundantes. Reducir el consumo de azúcar, alcohol y café. La actividad física se debería hacer cuando baje el sol”, afirmó Esteban Chilelli, médico clínico del Sanatorio Modelo de Caseros, al ser consultado por Infobae.
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3- A qué síntomas hay que prestarle atención

Entre los síntomas del agotamiento por calor, se encuentran la sudoración excesiva, la piel pálida y fresca, la sensación de calor sofocante, la sed intensa y sequedad en la boca, los calambres musculares, el agotamiento o debilidad, los dolores de estómago, inapetencia, náuseas o vómitos, los dolores de cabeza, la irritabilidad, los mareos y los desmayos.
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Cuando el cuadro es aún más grave, la temperatura del cuerpo puede superar los 39°, la piel se pone roja caliente y seca, la respiración y frecuencia cardiaca acelerada, un dolor palpitante de cabeza, vértigos, mareos desorientación, delirios, confusión o pérdida de conocimiento, y convulsiones.
En los más chicos prestar atención a signos de alerta como sed intensa y sequedad en la boca, temperatura mayor a 39º C, sudoración excesiva, sensación de calor sofocante, piel seca, agotamiento, mareos o desmayo, dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos, dolores de cabeza, entre otros. En los bebés, asegurarse de que la piel no se encuentre muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal.
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4- Cuidarse al aire libre
Para el cuidado de la salud en la vía pública se recomienda evitar la exposición directa al sol en los horarios de mayor temperatura (de 10 a 16), en especial de los bebés y niños pequeños. Además, utilizar protección solar, mantenerse hidratado y consumir agua segura con mayor frecuencia.
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Desde el Hospital Universitario Austral, Andrés Espejo, profesional del Servicio de Clínica Médica, brindó también recomendaciones para bajar la temperatura del cuerpo en un contexto de mucho calor. Según dijo a Infobae “una persona puede tomar una ducha o baño fresco, beber más agua o una bebida deportiva. y no tomar bebidas con alcohol o cafeína. También sugirió mojarse con agua fría. Si una persona está al aire libre, hay que buscar la sombra. También se pueden colocar compresa o paño frío sobre el cuello o la axila”.
5- La conservación de los alimentos también importa

Con respecto a los alimentos, mantener en la heladera aquellos alimentos frescos y que puedan echarse a perder debido al calor. Del mismo modo, es importante verificar la temperatura y controlar el buen funcionamiento de la heladera.
Si el alimento fresco perdió la cadena de frío, tiene olor, color o textura anormales debe ser descartado. Los alimentos que pueden estar fuera de la heladera deben mantenerse en lugares limpios y frescos y al resguardo de aberturas, superficies y/o fuentes de calor.
Los alimentos perecederos (incluidos la carne, el pollo, el pescado, los huevos y las sobras) que hayan estado por dos horas o más fuera del frío deberán ser desechados, así como todos los comestibles enlatados cuyos envases estén abiertos, dañados o inflados.
En relación al agua, desde el Ministerio de Salud de la Nación se recomendó consumir siempre agua segura y mantenerla correctamente envasada (en botellas o bidones limpios y cerrados) en la heladera, en lugares limpios y frescos, y alejada de fuentes de calor.
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