
En los llanos de La Rioja, una región donde la aridez impone condiciones extremas, la ganadería está experimentando una transformación. Productores locales, con el acompañamiento del INTA, lograron duplicar los niveles de producción de carne, alcanzando cifras que desafían los estándares tradicionales de la región. ¿El secreto? Una combinación de recría y manejo integral de los recursos.
Los campos de los llanos riojanos, en su mayoría dedicados a la ganadería bovina, enfrentan limitaciones ambientales severas. Las precipitaciones escasas y la variabilidad climática afectan tanto a los pastizales naturales —base alimenticia del ganado— como a la productividad general.
En este escenario, el INTA desarrolló un enfoque colaborativo con productores, basado en diagnósticos integrales y la implementación de tecnologías específicas.

Un cambio liderado por la tecnología
El avance tecnológico incluye una amplia gama de prácticas que transformaron el manejo ganadero tradicional. Desde el ajuste de la carga animal hasta el descanso estacional de potreros, cada acción busca optimizar recursos y garantizar la sostenibilidad. Entre las medidas destacadas, se encuentra la sincronización de celo, que mejora la concentración de pariciones, y el destete anticipado, una estrategia crucial durante periodos de sequía.
En el establecimiento “El Zampal”, ubicado en el Departamento Rosario V. Peñaloza, el productor Marcelo Troncoso trabaja junto al INTA en la aplicación de estas tecnologías. Con una extensión de 500 hectáreas y un rodeo de 50 vientres bovinos, este campo logró duplicar la producción promedio de carne por hectárea, alcanzando entre 10 y 14 kilos. Además, los índices de destete superaron el 85 %, un logro que resalta en una región desafiante.
La importancia de la recría
La recría, como herramienta para diversificar la producción bovina, se consolidó como un eje central en los sistemas ganaderos riojanos. Este proceso permite no solo vender animales más pesados, sino también reducir costos en momentos críticos. Un ejemplo exitoso es el establecimiento “Villa del Sol”, cercano a la ciudad de Chepes, donde el propietario Javier Saddi implementó esta estrategia con el apoyo de su asesor técnico Daniel Adaro.
En “Villa del Sol”, la recría se adapta según las condiciones del año. En periodos favorables, los terneros destetados pastorean en parcelas de buffelgrass y reciben suplementación balanceada. Si las lluvias son escasas, el destete precoz permite proteger la condición corporal de las madres y preparar al ganado para nuevas pariciones. Con estas técnicas, el establecimiento incrementó su producción total de carne, alcanzando hasta 10 kilos por hectárea.
Participación y mejora continua
El enfoque participativo es clave en esta transformación. Los productores trabajan junto a los equipos del INTA en la planificación y evaluación de las tecnologías. Reuniones demostrativas permiten intercambiar experiencias y ajustar prácticas, lo que refuerza el aprendizaje colectivo. Tecnologías como el monitoreo forrajero satelital, el manejo de un calendario sanitario y la captación de agua de lluvia complementan esta estrategia.
Los resultados no solo reflejan mejoras en la producción, sino también en la calidad de vida de las comunidades rurales. La integración de tecnología y saberes tradicionales ofrece un modelo sostenible que podría replicarse en otras regiones del país.
Fuente: Inta
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