
Cuando la langosta volvió a aparecer en Argentina alrededor de 2015, el país se enfrentó a una amenaza sanitaria capaz de poner en riesgo amplias zonas productivas. Lo que comenzó como una situación crítica obligó a revisar métodos, mejorar la coordinación y desarrollar nuevas herramientas de control. Con el paso de los años, ese proceso derivó en un modelo técnico que hoy es observado por especialistas de todo el mundo como un caso exitoso de manejo de plagas a gran escala.
La experiencia argentina fue presentada en el Congreso Internacional de Ortopterología realizado en San Martín de los Andes, uno de los encuentros científicos más relevantes a nivel global sobre el estudio y control de langostas y tucuras. El evento reunió a investigadores y técnicos de casi 40 países, interesados en intercambiar conocimientos sobre una problemática que históricamente ha provocado crisis productivas y alimentarias en distintas regiones.
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Durante el congreso, el piloto aeroaplicador Juan Molina, secretario de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA), expuso el camino recorrido por el país para mejorar la eficacia del control. Según explicó, uno de los primeros obstáculos fue detectar que muchas de las técnicas de aplicación utilizadas no estaban logrando los resultados esperados, lo que generaba dudas sobre la efectividad de los tratamientos, especialmente en las aplicaciones aéreas.

A partir de ese diagnóstico comenzó un trabajo coordinado entre organismos públicos, técnicos y operadores del sector aeroagrícola. En ese proceso, FeArCA trabajó junto al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en la elaboración de una guía técnica para el control de langostas, documento que hoy funciona como referencia operativa para enfrentar emergencias sanitarias de gran escala. “El control efectivo de langostas no depende solo de la tecnología disponible; requiere conocimiento técnico, calibración adecuada de los equipos y capacidad operativa para intervenir rápidamente en grandes superficies”, señaló Molina durante su presentación.
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Uno de los ejes centrales del modelo argentino fue el rol de la aviación agrícola, muchas veces la única herramienta capaz de actuar con rapidez en zonas extensas o de difícil acceso. En el congreso también se presentaron nuevas tecnologías que comienzan a incorporarse al manejo de la plaga, como el uso de drones para aplicaciones específicas e incluso tratamientos nocturnos, una estrategia que podría aumentar la eficacia en determinadas etapas del ciclo biológico de la langosta.
Además, se expuso la iniciativa AgroFormar, impulsada por la Fundación Benet, orientada a fortalecer la capacitación técnica y mejorar la calidad de las aplicaciones agrícolas.
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