Las caídas de agua del Parque Nacional Iguazú son unas de las atracciones más visitadas en nuestro país, que este año ya superaron el millón de turistas. A la clásica manera de recorrerlas se suma una opción única y memorable: una visita nocturna.

Este paseo es una de las actividades emblemáticas que se ofrecen dentro del parque y depende exclusivamente de que la luna se haga presente, ya que será la única fuente de luz en el lugar.

Una de las primeras recomendaciones por parte de los guías es mantener los teléfonos y los flashes apagados para respetar la luz natural que hay en el ambiente sin alterar la visión y ayudar a que la vista se acostumbre.

El circuito que se visita es el de la Garganta de Diablo, al que se llega por medio del tren ecológico. Durante la noche el panorama cambia totalmente y es posible observar animales de hábitos nocturnos como las corzuelas.

Si bien el paseo es el mismo que se practica de día, la rutina de los animales varía cuando el sol se esconde. Casi el 80% de la selva se mueve por la noche. Algunos lo describen como "un mundo lleno de secretos".

Una caminata de 8 minutos aproximadamente conduce desde la estación destino hasta el gran salto por unas pasarelas en penumbras que agudizan todos los sentidos.

La luminosidad de la luna permite realizar los paseos durante 5 noches al mes, los cuales se establecen en función de los horarios de salida del satélite. La excursión se puede contratar en las oficinas del Parque Nacional Iguazú (Argentina)  o bien en diferentes agencias de viajes de Puerto Iguazú.

Llegar a la Garganta del Diablo de noche, caminando por las pasarelas dentro del Parque Nacional Iguazú, es una de las excursiones en cataratas que mayor sugestión provoca a todos los turistas y que ayuda a conocer la otra cara de esta maravilla natural.