Machu Picchu bajo vigilancia: OEFA fiscaliza residuos sólidos y descargas de aguas residuales en la ciudadela inca

Las inspecciones buscan prevenir afectaciones al patrimonio arqueológico y ecológico de uno de los santuarios más importantes del Perú y reconocido por la UNESCO

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El OEFA inició una supervisión ambiental en la Llaqta de Machu Picchu para verificar obligaciones sobre aguas residuales y residuos sólidos. (Composición: Infobae)
El OEFA inició una supervisión ambiental en la Llaqta de Machu Picchu para verificar obligaciones sobre aguas residuales y residuos sólidos. (Composición: Infobae)

La supervisión ambiental en la Llaqta de Machu Picchu abrió una nueva etapa en el control de actividades vinculadas a la conservación de uno de los espacios patrimoniales más visitados del país. El operativo se desarrolla en medio del incremento constante del flujo turístico y de las preocupaciones sobre el impacto de los residuos y las descargas de aguas residuales en una zona reconocida por su valor arqueológico y ecológico.

El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) inició acciones de supervisión para verificar el cumplimiento de obligaciones ambientales relacionadas con el tratamiento de aguas residuales y el manejo de residuos sólidos dentro de la ciudadela inca. Las labores forman parte del proceso de transferencia de funciones de fiscalización ambiental que antes permanecían bajo responsabilidad del Ministerio de Cultura.

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La intervención ocurre en un contexto de presión permanente sobre el santuario histórico. Según información oficial, la zona recibe cerca de 4500 visitantes por día durante la temporada regular. Esa actividad genera aproximadamente tres toneladas diarias de residuos sólidos y 16 metros cúbicos de aguas residuales, elementos que requieren sistemas de control permanentes para evitar afectaciones al entorno natural y cultural.

Supervisión ambiental incluye sobrevuelos y evaluación de descargas

El operativo ocurre en un contexto de alta presión turística, con aproximadamente 4500 visitantes diarios. Difusión
El operativo ocurre en un contexto de alta presión turística, con aproximadamente 4500 visitantes diarios. Difusión

Durante las inspecciones, especialistas del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental utilizaron equipos RPAS, sistemas de aeronaves pilotadas a distancia que permitieron obtener registros aéreos de distintos sectores de la unidad fiscalizable. Las imágenes sirvieron para recopilar información sobre las condiciones ambientales y detectar puntos vinculados al manejo de residuos y efluentes.

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El organismo informó que se identificaron zonas de descarga de aguas residuales hacia el río Vilcanota, además de espacios destinados al almacenamiento y tratamiento de residuos sólidos. La evaluación busca determinar si las operaciones cumplen con las obligaciones ambientales vigentes y si existen riesgos para la salud pública y para el patrimonio cultural y natural.

El presidente del Consejo Directivo del OEFA, Ítalo Díaz Horna, señaló que estas acciones forman parte del fortalecimiento de la fiscalización ambiental en áreas de alto valor cultural y natural. También indicó que las labores continuarán y que los resultados serán remitidos a las autoridades competentes para la adopción de medidas correspondientes en caso resulte necesario.

La supervisión se desarrolla después de la publicación de la Resolución de Consejo Directivo N.° 00011-2025-OEFA/CD. La norma dispuso que el OEFA asumiera, desde el 18 de junio de 2025, las funciones de supervisión, fiscalización y sanción ambiental relacionadas con proyectos y actividades del sector Cultura.

La medida forma parte de una estrategia orientada a reforzar la vigilancia sobre impactos ambientales en zonas patrimoniales. En el caso de Machupicchu, el control adquiere relevancia por la combinación de actividades turísticas, ecosistemas sensibles y estructuras arqueológicas reconocidas a nivel internacional.

La ciudadela genera cerca de tres toneladas diarias de residuos sólidos y 16 metros cúbicos de aguas residuales. Difusión
La ciudadela genera cerca de tres toneladas diarias de residuos sólidos y 16 metros cúbicos de aguas residuales. Difusión

Santuario combina patrimonio arqueológico y diversidad ecológica

Según información oficial del Estado peruano, el Santuario Histórico de Machupicchu constituye un área natural protegida con reconocimiento internacional debido a la presencia de complejos arqueológicos incas y ecosistemas de gran diversidad biológica.

El santuario se ubica en una zona de transición entre los Andes y la Amazonía. El relieve presenta montañas escarpadas, bosques y picos nevados. El río Urubamba atraviesa el área y forma el cañón de Torontoy, una característica geográfica que influye en la presencia de múltiples microclimas.

La información oficial precisa que dentro del santuario existen sectores que superan los 6000 metros sobre el nivel del mar, mientras otras áreas descienden por debajo de los 2000 metros. Esa variación altitudinal favorece la presencia de distintos ecosistemas y especies.

En 1983, la UNESCO declaró a Machupicchu como Patrimonio Mundial Mixto, categoría que reconoce tanto el valor natural como cultural del lugar.