¿Por qué los nuevos gabinetes de ministros ya no pedirán el voto de confianza al Congreso de la República?

Con el respaldo al premier Luis Arroyo, Perú pone fin a veinticinco años en los que el Congreso tenía la capacidad de rechazar en bloque a un Gabinete Ministerial, iniciando una nueva etapa en la relación entre Ejecutivo y Legislativo

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Pleno del Congreso del Perú. Congreso de la República)
Pleno del Congreso del Perú. Congreso de la República)

El pasado jueves, el Congreso de la República dio el voto de confianza al gabinete que lidera Luis Arroyo. Se cierra así -a menos que haya un recambio de gabinete en el gobierno de José María Balcázar- una etapa significativa en la vida política nacional. Desde 2026, los nuevos gabinetes ministeriales ya no deberán solicitar el tradicional voto de confianza al Parlamento. Desde el 28 de julio entra en vigor la reforma constitucional donde el mecanismo de investidura para los Consejos de Ministros deja de ser obligatorio, según lo confirmó José Cevasco, exoficial mayor del Congreso, en declaraciones para el programa Al Final del Día de Canal N.

Cevasco remarcó que el voto de confianza otorgado al actual primer ministro ha sido el último bajo la modalidad tradicional, abriendo paso a un nuevo esquema de control político.

Pleno del Congreso otorgó voto de confianza a Gabinete Luis Arroyo - Canal N

Adiós al voto de confianza de un Gabinete Ministerial

El cambio constitucional elimina un procedimiento que marcó la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo desde la restauración democrática. Hasta ahora, cada gabinete necesitaba contar con el respaldo explícito del Congreso a través de un voto de confianza inicial. Esta práctica, según analistas, otorgaba al Parlamento una herramienta de control y balance sobre el Poder Ejecutivo, pero también generaba tensiones institucionales y situaciones de inestabilidad, como la caída de gabinetes y el uso estratégico de la cuestión de confianza por parte del gobierno de turno.

La reforma fue impulsada en un contexto de alta volatilidad política y con el objetivo de reducir los escenarios de enfrentamiento entre poderes del Estado. En adelante, los ministros podrán ser censurados de forma individual, y el primer ministro tendrá la opción de solicitar el voto de confianza sobre políticas específicas. Sin embargo, la presentación del gabinete en pleno para solicitar la investidura deja de ser un requisito constitucional. De acuerdo con las declaraciones recogidas por Cevasco en Canal N “el actual Gabinete Ministerial cerró un ciclo”, una afirmación que marca un hito en la historia parlamentaria peruana.

El Congreso de la República aprobó el presupuesto público del 2023 que ascenderá a S/ 214.800 millones, un 9% más que este año.
El Congreso de la República aprobó el presupuesto público del 2023 que ascenderá a S/ 214.800 millones, un 9% más que este año.

Factores que impulsaron cambios en el voto de confianza

El contexto que llevó a la modificación constitucional incluye una serie de crisis políticas y la disolución del Congreso en 2019, cuando el Ejecutivo recurrió a la cuestión de confianza en medio de una pugna por las reformas políticas. Desde entonces, el debate sobre la función y los límites de este mecanismo se mantuvo vigente en la agenda legislativa. El actual Parlamento, finalmente, aprobó la reforma con mayoría calificada, sellando la eliminación de la investidura obligatoria.

A partir de 2026, los presidentes del Consejo de Ministros ya no comparecerán ante el pleno del Congreso para exponer la política general del gobierno y solicitar el voto de confianza. La dinámica entre poderes se ajusta, y el control parlamentario se centrará en la posibilidad de interpelar y censurar a ministros de forma individual.

Además, el Ejecutivo conservará la facultad de solicitar respaldo para políticas definidas, lo que podría generar nuevos escenarios de negociación política.

La aprobación y promulgación de esta reforma constitucional reconfigura el escenario político nacional. El último voto de confianza otorgado al actual gabinete del premier Luis Arroyo marca el cierre de una etapa y el inicio de un periodo de incertidumbre y adaptación para el sistema político peruano considerando que el último 12 de abril se eligió dos cámaras. El país observa con atención las repercusiones de este cambio, mientras los poderes del Estado se preparan para operar bajo las nuevas reglas institucionales.

“Investidura se volvió una negociación”

Como se recuerda, las disposiciones aun vigentes establecen que, de no darse el otorgamiento del voto de confianza, el presidente del Consejo de Ministros deberá presentar su renuncia, junto a todos los integrantes de dicha instancia del Poder Ejecutivo.

En opinión de José Elice, la aplicación obligatoria del voto de investidura “se convirtió en una valla que ritualmente el nuevo gabinete debía pasar”. Sin embargo, en algunas ocasiones, esto derivó en “una negociación sin ninguna sustancialidad” entre Ejecutivo y Legislativo, aclaró.El ex oficial mayor del Parlamento recordó que el Poder Ejecutivo, a través del titular del Consejo de Ministros, sí podrá seguir planteandoque se le otorgue voto de confianza“en cualquier momento y sobre temas determinados”.

El ex oficial mayor del Parlamento recordó que el Poder Ejecutivo, a través del titular del Consejo de Ministros, sí podrá seguir planteandoque se le otorgue voto de confianza“en cualquier momento y sobre temas determinados”.