Alarmante cifra de la PNP: 8 de cada 9 detenidos por sicariato son menores de edad

Adolescentes de hasta 13 años son reclutados por bandas criminales para cometer sangrientos crímenes, mostrando frialdad al matar, pero aseguran que temen represalias

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PNP asegura que 8 de cada 9 menores detenidos son sicarios | Buenos días, Perú

Las bandas criminales han comenzado a reclutar menores de edad para llevar a cabo asesinatos por encargo. Desde la implementación de la Ley 32330, que permite procesar a menores de 16 y 17 años por delitos graves como sicariato y extorsión, las organizaciones delictivas han intensificado el reclutamiento de adolescentes de tan solo 15 años o incluso más jóvenes, convirtiéndolos en piezas claves para cometer crímenes sin conciencia ni remordimiento.

Según datos revelados por la Policía Nacional del Perú (PNP), ocho de cada nueve detenidos por sicariato son menores de edad, lo que refleja una alarmante tendencia en la que jóvenes disparan contra sus víctimas con una frialdad impresionante, sin mostrar ningún tipo de duda o arrepentimiento.

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Cristian Solano, ex director del Centro Juvenil Maranguita, advirtió que la Ley 32330 ha facilitado que las bandas recluten a menores de 15 años, lo que agrava la situación. Además, señaló que la falta de infraestructura adecuada en el sistema de justicia juvenil, junto con un entorno familiar y social conflictivo, contribuye al aumento del crimen juvenil y las fugas de menores.

Bandas buscan adolescentes para cometer crímenes

Las bandas criminales se han adaptado a los cambios legislativos y han empezado a reclutar adolescentes con edades cada vez más tempranas. Para el ex director del Centro Juvenil Maranguita, la Ley 32330 ha facilitado la imputabilidad penal de menores de 16 y 17 años por delitos graves. Sin embargo, los criminales ahora buscan menores de 15 años o incluso más jóvenes para que lleven a cabo estos crímenes.

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“Esto ya se ha visto en otros países, donde los delincuentes adultos buscan cada vez menores de edad más jóvenes, de 13, 14, 15 años”, señaló Solano en una entrevista con Buenos Días Perú.

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Este cambio en la estrategia de las organizaciones criminales representa una amenaza aún mayor para la seguridad pública. Las bandas ahora entrenan y manipulan a estos jóvenes para cometer crímenes, una práctica que podría aumentar si no se toman medidas efectivas para prevenirlo.

El ex director del Centro Juvenil Maranguita advirtió que el crimen organizado está utilizando a los menores para esquivar la ley y evitar las penas más severas que recaen sobre los adultos. La imputabilidad penal de los menores ha generado un vacío en la forma en que se abordan estos casos, ya que los delincuentes buscan cada vez más a menores de edad para ejecutarlos de manera eficiente.

Experto destaca la ausencia de cárceles para menores

Solano también destacó la ausencia de cárceles adecuadas para menores en Perú. Según él, el Centro Juvenil Maranguita no fue diseñado para ser una cárcel juvenil, sino un albergue, lo que ha generado condiciones inadecuadas para tratar a los menores infractores.

“Maranguita va a cumplir 80 años ahora en julio, y es un espacio que ha sido acondicionado, pero no tiene las condiciones de una prisión para menores”, explicó Solano.

Maranguita-Perú-03 de mayo

El experto también mencionó que, debido a estas condiciones, es común que menores delincuentes escapen del centro, lo que agrava la situación. Solano sugirió que se debería considerar la construcción de centros juveniles adecuados a nivel nacional, para ofrecer una respuesta más eficaz y evitar la repetición de delitos cometidos por menores.

“Las fugas y evasiones seguirán sucediendo mientras no haya una infraestructura apropiada”, añadió.

Entornos hostiles contribuyen a que menores se vuelvan delincuentes

Además de las deficiencias en el sistema de justicia juvenil, los entornos hostiles juegan un papel fundamental en la radicalización de los menores hacia el crimen. Según Solano, en muchos casos, los menores delincuentes provienen de familias con antecedentes criminales o de zonas vulnerables donde la delincuencia se ha normalizado.

“Uno de cada tres menores privados de libertad tiene antecedentes criminales en su familia”, señaló Solano. Esto indica que el crimen se perpetúa de generación en generación, lo que dificulta la reinserción social de los menores.

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En muchos casos, estos adolescentes son reclutados por bandas criminales, que los manipulan y los entrenan para cometer delitos como el sicariato.

La falta de oportunidades y el entorno social en el que crecen estos menores contribuyen significativamente a su inclinación hacia el crimen. Solano explicó que la desesperación de muchos adolescentes por escapar de la pobreza y la violencia los empuja a tomar decisiones equivocadas.