Cuando supieron que serían padres, entendieron que su vida cambiaría por completo. Sin ahorros, estabilidad laboral ni una vivienda propia, la llegada de su hijo los ponía ante un gran reto. Aun así, soñaban con emprender un negocio, convencidos de que encontrarían la manera de lograrlo. Desde un cuarto alquilado en Lima, miraban el futuro con esperanza, aunque el camino aún les resultara incierto.
Construyeron un hogar basado en el amor y los valores; entre tanto, la empresa aún era un proyecto lejano, puesto que su creación requería más que buenas intenciones. Por ello, decidieron vender zapatillas en las calles de Gamarra como ambulantes. Con solo 17 años, Jordi Picón Andrade y su pareja, Luciana Luyo Fernández, compraban mercadería en la avenida Abancay y la revendían en las zonas más concurridas del emporio comercial. Lo hacían casi con la misma pasión con la que criaban a su hijo.
Antes de dedicarse al comercio ambulatorio, pasaron la noche en un parque de Lince. No tenían dinero para pagar la garantía de la habitación, de modo que no pudieron instalarse en una ambiente reducido de una casa ajena.

Aquella noche, una mujer se les acercó para ofrecerles unos dulces y cuidarlos, advirtiéndoles que la zona era peligrosa. Comieron lo que les dio, suficiente para calmar el hambre momentáneamente, pero no el deseo de salir adelante en una ciudad donde la vida parecía volverse cada vez más hostil. Esperaban ansiosos el amanecer para buscar trabajo y un techo.
Los fundadores de Yolu Originals son los protagonistas de esta historia. Su marca, reconocida en redes sociales por sus creativos videos promocionales, se ha convertido en un referente en la compra y venta de zapatillas. Puede que sus nombres no sean ampliamente conocidos, pero su empresa sí lo es.
Su historia de vida, salpicada por retos, logros y dificultades, merece ser contada. Han reído y celebrado sus victorias, pero también han llorado ante los obstáculos que, lejos de detenerlos, los impulsaron a seguir adelante.

La historia de superación del ‘Tío Yolu’, dueño de Yolu Originals
Tras instalarse en su cuarto alquilado, la pareja comenzó a trabajar arduamente en la venta de zapatillas. Mientras veían crecer a su hijo, sus ingresos no aumentaban al mismo ritmo. Sin embargo, sabían que era cuestión de tiempo para que sus metas, incluida la creación de su propia empresa, se hicieran realidad.
Durante más de un año, vendieron zapatillas en las calles de Gamarra, un trabajo que les permitió cubrir sus necesidades básicas y pagar el alquiler. Además, lograron ahorrar un poco de dinero para un futuro aún incierto.
Mientras vivían en Lima, sus padres estaban al tanto de su situación. Cuando les preguntaban cómo estaban, respondían que todo iba bien, aunque en realidad enfrentaban dificultades económicas.

Luego de superar varios obstáculos en la capital del Perú, decidieron viajar a Huánuco, tierra natal de Jordi, para hacer realidad su sueño: fundar su empresa. Es así que en 2013, alquilaron un minidepartamento que sirvió tanto de vivienda como de local comercial.
Desde un segundo piso en el jirón Hermilio Valdizán 137, en Huánuco, comenzaron a vender zapatillas bajo el nombre de Yolu. En un video publicado en sus redes sociales, el dueño de Yolu Originals relató detalles de su primer local y el entorno en el que operaban.
“Estuve 10 años en este minidepartamento. De día funcionaba como tienda y de noche lo usaba para dormir (…) Esta cuadra está llena de talleres de mecánica automotriz. La mayoría de personas aquí se dedica a la venta de repuestos para autos y motos”, contó.
Los primeros meses fueron un golpe de realidad: el dinero no alcanzaba. Jordi, sin más opciones, comenzó a trabajar en una llantería, mientras Luciana seguía vendiendo zapatillas para pagar el alquiler y mantener a la familia a flote. Entre el cansancio y la incertidumbre, solo encontró un apoyo firme: el de sus padres.

“Agradezco a mis padres, que en su debido momento me ayudaron con la comida para mi hijo”, expresó el también conocido como ‘Tío Yolu’ en un video publicado en sus redes sociales. Es menester señalar que varios de sus parientes también se dedican al comercio: su tía tiene una empresa en Cusco y su primo vende balanzas electrónicas.
Trabajó cuatro meses en una llantería antes de dedicarse por completo a su negocio de venta de zapatillas. En el primer local —aún rodeado de talleres mecánicos— sigue visible en la fachada el nombre Yolu, un rótulo nacido de las iniciales de Jordi y Luciana que, con el tiempo, se ha convertido en un referente en la compra y venta de zapatillas en el Perú, tanto al por menor como al por mayor.
No obstante, en su interior ya no quedan zapatillas, dado que desde 2023 la empresa trasladó su operación a un nuevo establecimiento en el jirón Bolívar 517, en Huánuco, donde clientes peruanos y extranjeros visitan la tienda.

Tras 10 años de esfuerzo, adquirió un terreno en el jirón Bolívar 517, donde en poco tiempo logró construir un edificio, una realización que algunos internautas han cuestionado. Ante ello, Jordi respondió en un video publicado en sus redes sociales.
“La gente dice que estoy lavando dinero por haber construido este edificio de la noche a la mañana. No, papá lindo, yo trabajo desde las 7 de la mañana hasta las 2 de la madrugada. Llevo 10 años con ese mismo ritmo, obrando bien. (…) Cuando se apoya a la gente, se logran grandes cosas”, sostuvo el hijo de un hombre que dedicó su vida a la ganadería.
En su nuevo establecimiento se pueden encontrar zapatillas de marcas reconocidas como Adidas, Nike, Jordan y Puma. Además, artistas como Christian Yaipén, Leslie Águila, Yahaira Plasencia, Estrella Torres, Chechito y Daniela Darcourt, entre otros, han visitado la tienda para conocer su gama de productos.

Según Jordi Picón Andrade, su empresa vende miles de zapatillas al día, una cifra que, según él, exige que los dueños trabajen más de 18 horas e incluso almuercen en distintos horarios. Actualmente, la compañía cuenta con más de 100 empleados y una red de distribución que abastece a 1.800 tiendas en todo el país.
“Diariamente, vendemos entre 2.000 y 3.000 pares de zapatillas. Estamos liderando el mercado en Perú, y ustedes son testigos de ello. Mayoristas llegan incluso desde Ecuador”, contó el hombre de negocios. Es preciso señalar que si no consideramos pares de zapatillas, el empresario vende más de 4.000 zapatillas en un día.
“Mi estrategia es ganar lo mínimo por cada par, ya que mi enfoque está en el volumen de ventas. Si me compras una zapatilla, la ganancia es casi nula. Para obtener beneficios y cubrir los gastos operativos, necesito vender al menos 100 pares al día”, agregó el ‘Tío Yolu’ en un video publicado en sus redes sociales.

El éxito del empresario fue el resultado de su esfuerzo, sacrificio y el uso inteligente de estrategias. Entre ellas figuran la creación de contenido de valor en redes sociales, alianzas estratégicas y una política de precios diferenciada frente a las tiendas por departamento. Además, los descuentos desempeñaron un papel clave en el aumento de sus ventas.
En una transmisión en vivo a través de su cuenta de Facebook, Yolu, Jordi reveló que vendió 1.900 pares de zapatillas en menos de 12 horas, gracias a la aplicación de descuentos de hasta 50 soles.
Preocupaciones en la vida del ‘Tío Yolu’
No todo ha sido éxito en la vida del ‘Tío Yolu’. Su historia también ha estado salpicada por amenazas y preocupaciones. En 2023, delincuentes detonaron un explosivo en la puerta de su negocio y realizaron disparos al aire. Las cámaras de seguridad registraron sus movimientos: iban a bordo de una moto lineal, con gorras y pañoletas que cubrían sus rostros para evitar ser identificados.

En un país golpeado por la delincuencia, en 2024 Jordi y Luciana tomaron una decisión difícil: alejarse de su único hijo por seguridad. “La mejor decisión que he tomado es enviarlo a otro país. Lo hice por mi paz y tranquilidad. Es el único tesoro que tengo, mi mayor riqueza”, confesó el empresario en una transmisión en vivo a través de su cuenta de TikTok, Yoluoriginals1, que supera los dos millones de seguidores.
Esa elección la tomó en diciembre, el mismo mes en que fue criticado por no asistir al distrito limeño de Comas a regalar juguetes a los niños. Ante la polémica, Luciana respondió: “¿Por qué Huánuco? Porque aquí la gente nos quiere, no mucho, pero nos quiere. Pero ir hasta allá (Comas)... ¿quién me cuida en la carretera?”, expresó con lágrimas en los ojos.
Pese a todo, el ‘Tío Yolu’ sigue activo en redes sociales, donde promociona sus productos con un estilo propio que lo distingue de otros empresarios del sector. Su éxito no radica solo en la forma en que presenta sus ofertas, sino en la planificación detrás de cada video. Más que encuadres bien logrados o tomas cuidadas, cada publicación sigue un guion diseñado para transmitir su mensaje con impacto.
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