
Este lunes 20 de febrero es el Día Mundial del Gato. Para quienes adoramos a estos felinos, es fundamental identificar su potencial tensión conductual con los convivientes, ya que puede ayudar a gestionar una mejor relación, evitando la necesidad de separarlos. Es muy útil conocer las diferentes actitudes de estos animales, ya que esto puede llevar a distinguir entre el juego y una auténtica pelea.
A los gatos les encanta pelearse, y podríamos afirmar que es una de sus formas de juego más comunes. La interpretación satisfactoria de las interacciones sociales entre gatos es una parte muy importante de su bienestar en los animales que cohabitan y, además, ayuda a reducir el riesgo de comportamientos indeseables, como por ejemplo, los problemas de eliminación inadecuada.
Es muy importante distinguir entre el juego social brusco y la interacción agresiva que ocurre como acción frente a un potencial adversario o enemigo, ya que suele existir una línea muy difusa entre ambos momentos. Más de la mitad de los gatos actúa como juguetones en su interacción, mientras que casi el 30% lo hace con verdadero espíritu de lucha y solo el 15% presenta un comportamiento intermedio.

En este contexto, se puede clasificar a los gatos en tres grupos para definir sus interacciones: “juguetonas” (interacciones amistosas); “agonísticas” (interacciones agresivas o con espíritu de lucha) e “intermedias” (mezcla de comportamientos juguetones y agresivos).
Al comparar los grupos de comportamiento de los gatos con los tres grupos de interacción, se observó que el comportamiento de lucha entre gatos está más estrechamente asociado con el grupo juguetón, mientras que la vocalización y la persecución lo está con el grupo agonista. El grupo intermedio está muy estrechamente relacionado con el grupo juguetón.
Muchas veces puede ser muy difícil distinguir el juego brusco del verdadero agonismo, sobre todo cuando un gato quiere terminar el juego, pero es el otro el que intenta continuar la interacción pudiendo provocar de esa forma un verdadero comportamiento de lucha.

Esta combinación variable y cambiante de comportamientos entre juguetones y agresivos puede desembocar en un encuentro total y claramente agonístico, pero no refleja necesariamente una ruptura permanente de su relación social, sino más bien un desacuerdo a corto plazo en las prioridades sociales.
Al plantear y estudiar estas facetas del comportamiento felino se genera una valiosa evidencia práctica que puede utilizarse para ayudar a los tutores a detectar signos de tensión entre gatos en sus primeras etapas. Esa detección temprana poniendo el caso a consideración de un profesional especialista en conducta hará que tengan más probabilidades de concluir en una gestión exitosa de la relación evitando problemas mayores que podrían conducir a poner en adopción a uno o a ambos protagonistas por separado.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
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