
Muchos gatos, de repente y sin motivo aparente, salen corriendo como locos por toda la casa. No es que hayan perdido la cabeza, ni mucho menos, esos “ataques de locura” tienen una muy clara explicación.
Para quienes comparten la familia multiespecie, es habitual notar que en algunos momentos, un gato puede estar comiendo pacíficamente y al siguiente correr por la casa de un lado a otro. Estos episodios duran varios minutos pero pueden sentirse mucho más largos cuando el animal atraviesa una casa llena de gente
Estos comportamientos se llaman zoomies o FRAP (Frenetic Random Activity Periods o Periodos Aleatorios de Actividad Frenética en español). Son muy frecuentes y comunes en muchos animales domésticos, entre ellos los gatos. Estos episodios intempestivos y explosivos de actividad física duran muy pocos segundos y es el propio animal el que se calma a sí mismo.

Normalmente, sobre todo en el caso de los gatos, estas conductas responden a una simulación de patrones de caza, en los que el animal acecha, persigue, se esconde o incluso puede llegar a morder en ese escaso lapso.
El motivo principal de estos episodios es la liberación de energía. Estos momentos de aparente locura se deben a una liberación de energía o emoción acumulada, mucho más común en gatos jóvenes, aunque se puede observar en adultos e incluso en gerontes.
Es importante prestar atención y entender los movimientos de los gatos aunque sea complejo. Los FRAP pueden parecer aleatorios, pero algunos desencadenantes son comunes para los gatos. Es más probable que los felinos los tengan al anochecer y al amanecer porque es cuando están más activos.

También tienden a experimentar FRAP después de acicalarse. Los zoomies pueden a veces malinterpretarse como comportamientos obsesivos compulsivos. Sin embargo, los períodos de actividad aleatoria frenética en sí mismos no son particularmente peligrosos.
Son muy frecuentes cuando el gato está muy alegre, después de comer o de usar su bandeja sanitaria. La activación es más frecuente en el anochecer debiéndose al carácter crepuscular de la especie y aumenta en verano, momento en que las altas temperaturas diurnas invitan al descanso, mientras que la noche es, por lo fresca, incitante al juego.
Cuando el gato comienza con este FRAP al salir de la bandeja sanitaria puede deberse a un marcado instinto de supervivencia queriendo huir de una situación vulnerable en la que dejó la huella de su olor o a veces por dolor al orinar o defecar, ya que el gato puede asociar esta circunstancia a la bandeja, por lo que quiere huir lo más rápidamente posible de ella.

Cuando el gato tiene estos ataques lo mejor es dejarlo evitando solamente que se dañe con algún objeto en su frenético camino. Podemos evitar que estos FRAP aumenten, no fomentándolos, tratando de no correr tras el gato en esos momentos, lo que puede ser interpretado como una incitación al juego.
Si queremos que los FRAP disminuyan solo tenemos que seguir una única pauta de oro: jugar con nuestros gatos, lo que ayudará a liberar energía. El exceso de zoomies puede ser un signo del comienzo de enfermedades conductuales. Esta situación provocada por la falta de interacción con ellos se alivia, muchas veces, enriqueciendo su entorno, ya que el juego y el ejercicio mejoran su vínculo con el ser humano generando endorfinas que combaten el estrés.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
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