Lactancia sin dolores. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)
Lactancia sin dolores. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Terminás de darle la teta, ponés a tu bebé en la cunita, y cuando te querés enderezar, te das cuenta de que te duele todo. Según la puericultora Laura Krochik, una contractura muy fuerte puede provocar mucho dolor y este a su vez, inhibir la salida de la leche del pecho, como un acto reflejo en defensa del cuerpo, rechazando aquello que lo provoca.

Al inhibir el reflejo de salida de la leche por un mecanismo hormonal, la mamá puede comenzar a tener cada vez menos leche. Por eso la especialista afirma que la mejor manera de dar de mamar es en una posición que sea muy cómoda para ambos.

Posiciones

La profesional cuenta que una de las mejores posiciones puede ser mamá y bebé acostados de lado, de manera tal que la cama sostenga el peso del pequeño, así la mujer no carga con ningún peso.

En caso de acudir a la posición clásica, recomienda usar un sillón cómodo, con apoyabrazos, un buen respaldo, y un almohadón para amamantar ubicado debajo del brazo de la mamá, de modo que le ayude a sostener el peso del bebé.

Y en caso de utilizar la posición inversa –el bebé está sobre un almohadón que lo eleva a la altura de la teta, con las piernas hacia la espalda de la mamá–, debajo de la mano con la que la madre sostiene la cabeza de su hijo, se puede colocar un rollito de toalla o un pequeño almohadoncito para que la muñeca no se canse, evitando así que se contracture la mano.

De a dos

Más allá de las posiciones recomendadas, la licenciada remarca que lo ideal sería buscar la que les quede más cómoda al bebé y a la mamá, aún si para lograrlo es necesario probar varias, agregando o quitando almohadones.

Además sugiere disfrutar de la lactancia, acondicionando el ambiente, es decir, preparando el sillón donde estar cómoda, llevarse el almohadón necesario, también un vaso de agua, ya que la lactancia genera mucha sed, y todo lo que te parezca que será necesario para no tener que depender de nadie que te alcance nada ni tener que interrumpir la mamada. Y, por último, aclara también que como en toda relación de a dos, la adaptación es de ambos, "un poco la madre se adaptará a su hijo y otro poco, él a ella. No manda uno sobre el otro, es un encuentro de a dos".

Por Paula Labonia / Asesoró: Lic. Laura Krochik, puericultora especialista en Lactancia y Crianza. Presidente de la Asociación Civil Argentina de Puericultura.

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