
Tomando como referencia la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático adoptada en Nueva York en mayo de 1992, pasando por las incontables reuniones cumbres, debates técnicos y eventos nacionales e internacionales, hasta el informe presentado por la Organización Meteorológica Mundial el pasado 21 de abril en Ginebra, hace más de 30 años que estamos enterados de los cambios que se están produciendo en el régimen de lluvias. Nadie puede decir que nos tomó por sorpresa.
En nuestros pagos, los estragos por falta de lluvia se potencian por la falta de planificación. Todos discuten de todo, pero las acciones concretas en el ámbito estratégico brillan por su ausencia. Parece que nadie tiene tiempo para poner prioridad nacional en este tópico. Por dar algún ejemplo, desde el proyecto de canalización de la cuenca del Bermejo del año 1860, al extraordinario potencial del Acuífero Guaraní con su extensión de 1,2 millones de km2 en la actualidad, más todo el resto de los abundantes recursos hídricos que podríamos estar organizando para utilizarlos con responsabilidad, son verdaderos ejes prioritarios que en las distintas administraciones no encuentran un genuino espacio de análisis y diálogo en la agenda estratégica nacional para encontrar soluciones precisas.
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Como camionero y como simple ciudadano, me preocupa que miles de puestos de trabajo estén en riesgo en el sector del transporte de cereales, porque habrá un fuerte recorte de los viajes -desde los campos hasta los silos de almacenaje y los puertos- debido a una cosecha afectada por la sequía. En nuestro sindicato estimamos que se perderán más de 1.700.000 de viajes, que representan el 70 por ciento del total que se realizaba en cada campaña agrícola, por lo que habrá un enorme impacto negativo en las pequeñas, medianas y grandes empresas de transporte de cereales y oleaginosas, escenario que pone en peligro miles de puestos de trabajo de los choferes de camiones.
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Desde el Sindicato de Camioneros de Santa Fe hemos planteado que el transporte de cereales es uno de los actores principales en el sistema logístico de la cadena de valor agrícola y puntualmente para las exportaciones de cereales. En este contexto, el sector es esencial en la dinámica de la producción agrícola que permite el ingreso de dólares, vía exportaciones del campo, que juega un papel muy importante en la economía de la Argentina. En el año 2021, el 56% del total de las exportaciones de nuestro país fueron productos agrícolas y derivados por un valor aproximado de 38,5 mil millones de dólares, cifra cercana al equivalente del PBI de Paraguay. Asimismo, excepto un pequeño superávit en el 2016, desde el año 2013 Argentina presenta déficit comercial año tras año. En un contexto de faltante de dólares en el mercado y reservas del país, el impacto de la sequía es aún mayor.
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El transporte de cereales tiene una fuerte incidencia en las economías regionales de la zona núcleo, por lo que la menor cantidad de viajes afectará también a rubros asociados como talleres mecánicos, comercios de repuestos, estudios de profesionales y otros oficios. Además de los propios estibadores, los comercios de cercanía que funcionan en las zonas portuarias sufrirán también por la falta de viajes. Nuestra provincia se verá especialmente afectada, teniendo en cuenta que el 85% de las exportaciones argentinas se realizan por vía marítima siendo Rosario el puerto de mayor volumen (40% del total de las exportaciones marítimas) seguido por Buenos Aires (25%).
Ante este escenario de crisis, desde el Sindicato de Camioneros de Santa Fe hemos pedido unir fuerzas entre trabajadores, empresarios, municipios, provincias y el Gobierno nacional para evitar que se destruya el sistema logístico del país ya que el 90% del transporte de carga se moviliza en camiones. Al respecto, advertimos que, en caso de no actuar con urgencia, el sector no estará preparado para dar respuestas a la mayor demanda de los próximos años y Argentina podría perder parte de su cuota de mercado ante competidores en los mismos rubros.
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La sequía de lluvia se suma a la sequía de nuevos paradigmas generados en conjunto, de manera coherente e integradora. No queda tiempo para la distracción, la prepotencia, la vacilación, la miopía estratégica. Está claro que para generar verdadera prosperidad hace falta hacer mucho más y de manera innovadora. Esto es tarea de los representantes, tanto del gobierno, como del capital y de los trabajadores. Hay que ponerse a trabajar juntos, de lo contrario no saldremos adelante.
En nuestro caso y en el ámbito de las responsabilidades que nos tocan, desde el sindicato estamos convocando a una reunión con representantes de distintas actividades para analizar la situación y acordar un plan de acción en defensa de este sector tan importante para nuestra sociedad.
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