
En la tercera década del siglo XXI el Ejército se encuentra desarrollando un proceso de innovación que lo consolide como una Fuerza moderna, no sólo respecto a la incorporación de nueva tecnología y equipamiento de última generación, sino también a la forma de concebir la práctica de la profesión, lo que incluye la incorporación de nuevas dinámicas de trabajo, enfoques actualizados y una mayor optimización en el empleo de los recursos.
Los criterios de innovación militar iluminan el horizonte de evolución y guían la elección de la tecnología con la que se busca lograr un salto cualitativo de las capacidades que exigen los tiempos que vivimos.
En ese camino, la prioridad sigue siendo asegurar el máximo nivel de adiestramiento posible. La paciente y constante preparación diaria genera un rédito intangible y le permite al Ejército cumplir sin descanso múltiples misiones: el resguardo de la soberanía territorial, la participación en el despliegue antártico, la operación MARVAL en la frontera norte, las operaciones de paz en el marco de las Naciones Unidas y la asistencia a la comunidad frente a emergencias. La eficacia de dichas acciones tiene su base en la orientación de esfuerzos hacia un objetivo trascendental: la defensa nacional; necesidad que se mantiene vigente a la luz de los actuales escenarios globales.
Esa capacidad de atender diferentes misiones, entre las que se destaca la reciente participación en las Operaciones Belgrano I y II frente a la pandemia, demuestra la madurez de un modelo organizacional y de cultura profesional que la Fuerza viene desarrollando desde hace tiempo, en este caso, mediante su empleo en situaciones de emergencia para apoyar a la población civil.

Esa cultura profesional es uno de nuestros principales activos, porque trasluce la capacidad desarrollada para dar rápida y oportuna respuesta en situaciones de crisis, con procedimientos probados que posibilitan el trabajo coordinado con otras fuerzas y agencias.
La experiencia capitalizada durante estos dos años y las lecciones que nos dejan los conflictos de este tiempo, indican la necesidad de continuar trabajando en pos del fortalecimiento organizacional que, confiamos, se concretará con más acciones para el bienestar del personal, el mejoramiento del equipamiento y la disposición de mayores recursos para alcanzar un óptimo nivel de adiestramiento. Esto resulta vital para el desempeño de nuestros hombres y mujeres, quienes constituyen el recurso más importante de la Fuerza.
Una medida que contribuye en lo anterior, es la creación del Fondo Nacional de la Defensa, que permite mirar con optimismo la concreción de esos objetivos. Dando pasos firmes en esta dirección, la defensa nacional dispondrá, en el mediano plazo, de un Ejército renovado y acorde a los desafíos del futuro.

Motivados por este factible proceso de evolución futura, este año representa un punto de inflexión para:
-Alcanzar la reconstitución orgánica de las unidades, con un notable incremento del efectivo de soldados voluntarios,
-Reformular los estándares de educación, con la próxima implementación de tecnicaturas universitarias en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, y una campaña para fomentar la finalización de estudios secundarios por parte de la tropa,
-Gestionar una serie de proyectos entre los que se pueden mencionar: un sistema de comando, control y comunicaciones táctico; la modernización del tanque argentino mediano; plataformas blindadas a rueda con torres automatizadas; coheteras de gran alcance; elementos de ciberdefensa táctica y la recuperación de la defensa antiaérea con misiles portátiles y radares de producción nacional.

Estas y otras acciones muestran un Ejército activo y comprometido con su Nación, que pone a disposición todas sus capacidades, recursos y esfuerzos para velar por la vida y bienestar de sus habitantes y el resguardo de la soberanía territorial.
Miramos el futuro con esperanza y estamos trabajando para que el Ejército Argentino esté a la altura de lo que la Nación necesita. Las bases son sólidas y permiten seguir avanzando con decisión conforme a los objetivos de evolución planificados.
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