
La inflación bajó en mayo por tercer mes consecutivo tras el pico de marzo del 4,8%, bajando en abril al 4,1%, siendo el último escalón del 3,3% en mayo. Sencillamente, la “matemática” de la inflación (excluimos adrede a los regulados para una simplificar la interpretación) podría sintetizarse así:
1. En marzo, la inflación núcleo (que aglutina 75% de los capítulos en que se divide el IPC) fue 4.5%, junto a fuerte estacionalidad (educación y textiles) que adicionaron 0,3% al IPC.
2. Abril repitió la suba de precios núcleo del 4,5%, con menor estacionalidad, llevando al IPC al 4,1 por ciento.
3. En mayo, el core bajó a 3,5% por la desaceleración registrada en 8 de los 12 capítulos del IPC y menor estacionalidad para explicar el 3,3 por ciento.

Así queda simple y claro por “donde” la inflación cayó. También dando lugar a preguntarnos ¿Será una baja permanente (varios meses) o transitoria? Pregunta que ya “venimos” contestando; basta leer lo publicado un mes atrás.
Claramente, la baja de la inflación no es casualidad; sino por la combinación de la política monetaria (sacar dinero y menor financiamiento al gobierno); política cambiaria (reducir el ritmo de la devaluación entre 1,5% y 1% mensual) junto a política fiscal (equilibrio / superávit primario en los primeros cinco meses).
Esta combinación de fuerzas aplicadas en el 2021 (y bien opuestas a la del 2020), conducen hacia menor inflación y enfriamiento en la demanda agregada.
Así, la baja del gasto privado es bien palpable en el II trimestre ya que se acabó el exceso real de dinero (ya que el BCRA sacó dinero y la aceleración de la inflación licuó dinero) sumado a la fuerte caída de la nómina real (sea por salario o por empleo).
Entonces “acabado el combustible, el consumo cae y la inflación se desacelera cuyas consecuencias se extenderían algunos trimestres de acuerdo al modelo de predicción que utilizamos en PPI.
Se proyecta una inflación promedio en el III trimestre del 3% y algo menor al 2% hacia el IV trimestre; por lo que la inflación anual terminaría en el orden del 45%; muy superior al 33% “recalculada” del Gobierno. Téngase presente que solo estamos hablando de la inflación del 2021.

Expectativas para el próximo año
La inflación del 2022 tendrá nuevamente un piso alto (35% interanual) que también dependerá de la racionalidad que siga la política económica: acuerdo con el FMI, liberación del cepo en el mercado de capitales, y tránsito del déficit fiscal que debiera implicar subas en las tarifas de los servicios públicos.
De este camino proyectado de los precios para este año, surge además la siguiente pregunta: ¿cuándo el BCRA bajaría la tasa de interés de política monetaria 38% anual (45% TEA)? -que lentamente se va haciendo en términos reales “menos” negativa; sabiendo que a las autoridades “tienen un “sesgo negativo con la tasa real”,
En esa dirección, estimamos que faltaría un trimestre de “consolidación de la baja de la inflación antes de “tocar la tasa de política monetaria”. Consecuentemente, mantenemos la recomendación de bonos ajustables por CER en la posición de pesos, e ir aumentando con el ahorro marginal la tenencia de bonos cortos a tasa fija.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Tierras en manos extranjeras: no importa si es el 15% o el 25%, sino más bien cómo protegemos los intereses estratégicos de la Nación
La discusión suele plantearse en términos extremos: mantener la legislación actual o eliminar las restricciones. Sin embargo, la experiencia internacional muestra que existe un amplio espacio intermedio

Argentina: el desafío de la competitividad
La edición 2026 del “Ranking Mundial de Competitividad”, elaborado por el IMD, que evalúa el desempeño de 2025, ubica al país en el lugar 58 del listado de 70 economías, tras estar 66 en 2024 y superar a Perú, Colombia, México y Brasil

Cuando la diplomacia se personaliza y las emociones desplazan al pragmatismo estatal
Los roces entre mandatarios, desde América Latina hasta Asia, han pasado de ser un ruido de fondo a condicionar agendas, desgastar alianzas y volver más incierta la gestión de intereses compartidos

El laberinto de las conexiones virtuales: ¿más comunicados o más solos?
Una mirada crítica sobre cómo la hiperconectividad digital ha transformado la sociabilidad humana, generando una paradoja donde la tecnología acerca distancias físicas pero profundiza el aislamiento emocional y la superficialidad en los vínculos cotidianos

El trabajo con la IA deja atrás el teclado
La conversación empieza a funcionar como una forma de dirigir el trabajo con las nuevas tecnologías, impulsando un cambio cultural




