Mauricio Macri (Gustavo Gavotti)
Mauricio Macri (Gustavo Gavotti)

El presidente Mauricio Macri tiene un serio problema de comunicación de su política económica. Cada vez que tiene que hablar sobre ese tema en particular, es muy breve, hace una pequeña introducción, cuenta rápido las medidas y saluda. Es como si quisiera sacarse el problema de encima. Es cierto que las cadenas de Cristina Fernández eran agotadoras e inventaba datos, pero Macri se va del otro lado.

En circunstancias tan complicadas como las actuales se requiere de una explicación nivel docente. De profesor de introducción a la economía para que la gente comprenda la profundidad de los problemas que afrontamos, las medidas que hay que adoptar para salir adelante y cuál será el camino que se recorrerá.

Hoy Macri anunció medidas, varias son positivas, me refiero a las de baja de impuestos, otras son más reboleo de plata en planes sociales. El Presidente no explicó de dónde van a salir los recursos para financiar la baja de los impuestos y no sé si las medidas anunciadas alcanzan para mejorar el ingreso real de la población. Tal vez habría que haber sido más potente en la reducción de impuestos y en la baja del gasto público.

Es cierto que las cadenas de Cristina Fernández eran agotadoras e inventaba datos, pero Macri se va del otro lado

Dudo que con estas medidas el Gobierno vaya a cambiar el ánimo del mercado financiero. Si esto es así, lo anunciado hoy a la mañana quedará licuado por la inflación al momento de las elecciones. Podemos decir, entonces, que las medidas no apuntan a calmar las convulsiones financieras y cambiarias, sino a tratar de recuperar el voto de la clase media.

¿Se podía hacer otra cosa? Creo que sí. Hasta dónde yo sé estamos en campaña electoral. ¿Cuándo se anuncia un plan económico que cautive a la población? Generalmente en campaña electoral y en momentos de crisis económica como cuando se anunció el plan austral. Bien, hoy se dan esas dos condiciones: estamos en campaña electoral y hay un fenomenal quiebre en la confianza de la población en la política económica del gobierno.

Frigerio y Stanley en los anuncios de hoy
Frigerio y Stanley en los anuncios de hoy

Si se acepta que estamos en campaña electoral, este era el momento para hacer un mea culpa sobre el grosero error que fue aplicar el gradualismo, convocar un equipo de economistas de primer nivel, airear el gabinete y presentar un plan económico que cambie por completo las expectativas del mercado y que le devuelva a la gente la posibilidad de tener la posibilidad de crecer en su país.

Y la clave de ese plan económico no estaba en anunciar suba de salarios o del plan Progresar, la clave estaba en anunciar una nueva política económica en la que se ponga sobre la mesa la necesidad de volver a la cultura del trabajo y terminar con la cultura de la dádiva. Nuestros abuelos construyeron la Argentina trabajando, no con planes sociales: "Ellas hacen", "Ellas un día van a hacer", "Tal vez un día se decidan a trabajar" y populismo barato de ese tipo.

Este era el momento para hacer un mea culpa sobre el grosero error que fue aplicar el gradualismo, convocar un equipo de economistas de primer nivel, airear el gabinete y presentar un plan económico que cambie por completo las expectativas del mercado

Nadie está diciendo que mañana hay que despedir un millón de empleados públicos ni eliminar de un saque todos los planes sociales, pero sí empezar a marcar un rumbo en que se destaque que no puede ser que 8 millones de argentinos mantengan a 20 millones, porque esos 8 millones están agotados de mantener a los otros 20 y cada vez producen menos. Esa gente no llega a fin de mes. No tiene la ilusión de poder comprarse una propiedad. En definitiva, no puede soñar con progresar porque en nombre del progresismo condenaron a la esclavitud laboral a 8 millones de argentinos que se cansaron y le dieron la espalda al gobierno. Bastante le pusieron el hombro en los primeros dos años.

En definitiva, acá sigue faltando algo que el Gobierno nunca quiso presentar: un plan económico consistente. Un plan económico que explique cómo estamos, qué medidas se van a tomar y, por sobre todas las cosas, un plan económico que reestablezca la moral del trabajo y termine con la cultura de la dádiva.

Más de uno me dirá que este no es el momento. Eso lo vengo escuchando desde hace décadas. O me dirán que te incendian el país si anuncias un plan consistente. Vean el incendio financiero que tenemos, detrás del cual viene un incendio social. Por no anunciar un plan económico consistente que ponga el imperativo moral el premio al valor del trabajo, del esfuerzo personal y de la capacidad de innovación, terminan anunciando medidas marginales sin efectos en el mercado y habrá que ver si sirven para las elecciones.

Insisto, me dirán que no es este el momento de anunciar un plan económico consistente. Yo creo que sí porque estamos en campaña política y es cuando se anuncian los planes de gobierno para enamorar a la gente con un futuro mejor.

Mi dirán, ¿se puede o es muy tarde? Contesto: no hay peor gestión que la que no se hace. Este no es momento para medidas tibias y manos temblorosas. Es a todo o nada. Menos focus groups y encuestas y más ciencia, audacia y comunicación para que la gente se enamore de un futuro mejor.

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