Sumando de modo elemental, la campaña del desierto tuvo un costo de 1.600.000 pesos, y en ella 6 mil soldados argentinos vencieron a 2 mil indios predominantemente chilenos, en 6 meses, sobre un terreno de 20 mil leguas. Roca aplicó la estrategia ofensiva en lugar de la defensiva que predicaba su predecesor, el ministro de Guerra Adolfo Alsina. Se trataba de atacar en sus tolderías a los caciques en lugar de aguardar pacientemente sus ataques, donde todos los hombres eran degollados, las mujeres, raptadas y las casas, incendiadas.

Fue una guerra. Obviamente cruel. De ninguna manera genocida, pues los mapuches siguen habitando parte de la Patagonia, usurpando casas y tomando tierras. Están allí, siguen siendo chilenos, aunque también nietos de chilenos, es decir, inmigrantes como los genoveses o los irlandeses. Pero no tienen derecho alguno a reclamar parte de nuestro territorio. Los que sí se extinguieron (o más bien fueron absorbidos) son los tehuelches argentinos, caracterizados por su gran altura (hasta 2 metros) y su ánimo más bien pacífico.

Argentina recuperó gracias a Roca su próspera llanura. Por la fuerza. Del mismo modo lo han hecho todas las naciones con su territorio. No se lo ganaron en una rifa. Combatieron, vencieron y crecieron, los argentinos de la Generación del 80. De todos modos, como en toda guerra, pudo decirse: "Los pobres y buenos milicos había conquistado 20 mil leguas y más tarde, cuando esa inmensa riqueza hubo pasado a manos del especulador, no encontraron un miserable rincón ni en el estercolero del hospital. Fueron heroicos y abnegados patriotas. No recibieron nada" (La guerra al malón, Manuel Prado).

Para obtener este fruto, dice Prado, le hubiéramos dejado mejor el desierto a don Valentín Sayhueque, "que se entregó el 1º de enero de 1885 con los 700 indios de lanza que le quedaban y sus 2500 de chusma". Conviene aclarar que chusma no es palabra ofensiva: describe a la población no combatiente: mujeres, viejos y niños, en lengua mapudungún.

El pueblo argentino, agradecido a Roca, lo eligió después dos veces (no consecutivas, atención) Presidente de la Nación. Bajo el lema "Paz y Administración". Fue el gran presidente argentino. Le debemos largas décadas de prosperidad basadas en la Pampa húmeda y hoy los ignorantes lo llaman "genocida". A veces somos injustos. Salud al gran Julio Roca.

El autor es periodista y escritor. Vicepresidente del Instituto de Estudios Históricos Julio Roca