Leonardo Padura: “Cada vez que empiezo a escribir una novela, leo Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa”

El autor cubano llegó a Lima para presentar su novela más reciente ‘Morir en la arena’, una historia basada en un parricidio real ocurrido en Cuba y en la que se explora una “verdad posible” sobre la vida cotidiana en la Isla

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Retrato de primer plano del escritor Leonardo Padura, hombre de mediana edad con barba y cabello canoso, camiseta oscura y cadena dorada, mirando a cámara
El aclamado escritor cubano Leonardo Padura mira directamente a la cámara, mostrando su característica barba y cabello canoso, en un retrato de cerca con un fondo urbano difuminado. (Paula Elizalde)

Leonardo Padura llegó a Lima para presentar su novela más reciente, ‘Morir en la arena’, la decimoquinta de una carrera de más de 30 años como escritor independiente en una Cuba cada vez más convulsa con un régimen dictatorial en el que los ciudadanos viven la única vida que tienen porque “se les va”.

Ambientada en diferentes épocas durante la segunda mitad del siglo XX, Padura adapta el caso de un parricidio que, confiesa, “pasó muy cerca de mi”, y lo usa como el hilo conductor de una historia humana en la que los cuatro personajes principales reflexionan sobre su libertad y las dificultades de vivir en Cuba y una generación que vive de los milagros y “donaciones” de familiares que pudieron abandonar el país buscando un destino mejor.

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En conversación exclusiva con Infobae Perú, el autor no solo da detalles sobre su propio concepto de libertad, sino también de las ambigüedades de la vida y sobre cómo el novelista peruano, Mario Vargas Llosa, ha influenciado su trabajo.

Morir en la Arena: un parricidio como retrato de la Cuba moderna

“Morir en la arena”, su novela más reciente está inspirada en el caso real de un parricidio. El personaje de Geni es básicamente el punto focal de la historia y alrededor giran otras más. Como periodista, como persona, ¿Cómo gestionanó la investigación de los detalles sobre este caso para poder escribir?

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No tuve que investigar nada. Conozco la historia porque pasó muy cerca de mí, era una familia muy cercana a la mía. Conocí al asesino, a la víctima, al resto de los familiares en el contexto en que ocurrió. Lo que hice fue que lo transfiguré mucho porque creo que no tenía derecho a revelar algo que era una cuestión familiar.

Por eso digo que esta novela está inspirada en hechos reales, no basada en hechos reales. Si aquí hay una realidad es el contexto en el que ocurre toda la novela. El parricidio es un motor dramático importante en la novela, pero tomado y estilizado a partir de aquello que ocurrió, pero con connotaciones y motivaciones diferentes.

Primer plano de dos libros idénticos, "Morir en la arena" de Leonardo Padura, sobre una superficie oscura. Las portadas muestran una foto en blanco y negro de personas en la playa
Dos ejemplares del libro "Morir en la arena" de Leonardo Padura, con su portada en blanco y negro mostrando personas en la orilla del mar, sobre una superficie oscura. (Paula Elizalde)

El personaje de “Geni” es retratado en su dimensión como el asesino de su propio padre, pero ciertos aspectos de su vida contados desde las perspectivas de otros personajes lo reflejan como una persona capaz de asumir responsabilidades, como cuando se entera que va a ser papá ¿Crees que dentro de un criminal puede incluso haber un rayo de luz, algo positivo que rescatar?

Esta novela cuenta la historia de un parricidio. Un personaje que se llama Geni mata a su padre. (...) Él genera todo el gran conflicto, pero casi nunca sabemos qué piensa. Lo vemos desde fuera, lo vemos lo que dicen los otros de él y vemos actitudes muy diferentes. Era un tipo muy macho alfa, muy violento, muy impulsivo y llega a matar a su padre. Creo que, que ningún ser humano es de una sola pieza. Pienso que la misma persona que es capaz de ser muy bondadosa, en un momento puede ser muy miserable. Eso ocurre, y que sea un asesino y que haya matado a su padre no quiere decir que vaya por el mundo como Raskólnikov (protagonista del libro ‘Crimen y Castigo’) con el hacha encima.

Este hombre tiene distintas actitudes. Su violencia tiene razones psicológicas y personales, porque lo han inducido a esa violencia. También tiene momentos en que reafirma cosas o duda de ciertas cosas. Hay un momento importante, que es cuando asiste a la caída del muro de Berlín y él, que siempre dijo que se iba a ir de Cuba, pues regresa.

Yo creo que en la literatura, una cierta ambigüedad es importante, porque no todo lo que ocurre en nuestras vidas es explicable, no todo tiene una lógica, no todo tiene un mismo sentido. Creo que eso también hay que reflejarlo.

Hombre de mediana edad con cabello y barba blancos, camisa negra, brazos cruzados, mirando a cámara. De fondo, un edificio moderno y plantas verdes
El escritor cubano Leonardo Padura posa con los brazos cruzados ante un fondo de edificios modernos y vegetación. (Paula Elizalde)

Reflexiones sobre la libertad y la vida en Cuba

Hay dos reflexiones sobre la libertad que se desarrollan en el libro. La primera muestra a la muerte como la máxima expresión de lo que es la libertad, y la otra menciona que “es indispensable tener libertad para expresar lo que necesitas” ¿cómo concibe un cubano la idea de la libertad y cómo la ejerce usted como un autor cubano que en muchos de sus textos critica el régimen en Cuba?

La libertad tiene muchas expresiones y muchas maneras de manifestarse. Yo tengo una novela que se titula Herejes, que versa sobre la libertad, sobre el ejercicio de nuestras libertades individuales en distintos contextos en los que se supone que tenemos el máximo de libertad.

Es un tema sobre el que he reflexionado bastante. En el caso de un personaje como Rodolfo, en un momento en el que el sentido de su vida se ha perdido, pues considera que la muerte puede ser la liberación para ese sinsentido de la vida. En el caso de Reimundo Fumero y su escritura, pues nunca ha gozado de la libertad necesaria para, para poder escribir. Por eso se da cuenta de que es tan importante tener ese espacio, ese ejercicio del libre albedrío para poder decidir lo que uno hace y en el caso de él, lo que uno escribe.

En Cuba este es un tema muy conflictivo, es un tema que siempre pasa por una relación y una lectura política, pero es mucho más complicado porque sabemos que hay toda una serie de condicionantes sociales, de la época, económicas que pueden limitar nuestra libertad.

Primer plano de Leonardo Padura, hombre con barba y cabello canoso, camiseta negra, brazos cruzados, con un edificio de arquitectura moderna al fondo
El reconocido escritor cubano Leonardo Padura posa con los brazos cruzados frente a un edificio moderno. (Paula Elizalde)

En el texto, un aspecto tan básico como las relaciones sociales están influenciadas por el régimen en Cuba ¿Cómo es que se desarrolló su vida y su infancia como parte de una generación que creció irremediablemente en un contexto como este?

A veces puede parecer que el sistema sociopolítico cubano es completamente abarcador, porque en ocasiones lo es, en ocasiones determina muchas cosas. Hubo una época, por ejemplo, en la que tener creencias religiosas se consideraba una actitud no revolucionaria. Tener inclinaciones homosexuales se podía considerar una desviación. Esto ocurre en otras muchas sociedades.

En mi caso particular, yo creo que he vivido una vida bastante normal en medio de ese contexto que puede haber sido tan opresivo. Pero yo he encontrado, yo he fabricado mi espacio.

He intentado hacer lo que yo más quiero hacer, que ha sido escribir. Desde hace muchos años hago este trabajo de, de escritor. Desde hace ya más de treinta años lo hago de manera profesional, y he tenido la posibilidad de hacerlo con una libertad por la cual yo he luchado. Yo soy el primer escritor independiente cubano porque no dependo de ninguna institución, cubana, y lo soy desde el año 1996, el año en que, mmm, empecé mi relación con Tusquets Editores, mi editorial de todos estos años, y eso me ha permitido trabajar y enfocarme en lo que ha sido mi trabajo fundamental, que es la escritura.

El autor de 'Morir en la arena' habla sobre la libertad en Cuba y cómo la ejerce a nivel personal y por medio de sus libros

En entrevistas pasadas comentaste que “la vida es una y hay que vivirla”. Es como una invitación a explorar con aventura y con optimismo la vida. Pero en ‘Morir en la arena’ se puede leer como una búsqueda en lo desconocido por algo por lo que vivir ¿Cómo se representa esta frase en el libro? ¿Con una vista más optimista o como el personaje de Rodolfo, que parece que ha perdido el sentido de vivir?

El sentido de la vida y de qué manera podemos vivirla puede tener muchas interpretaciones, puede elaborarse de muchas maneras. En esta novela, sobre todo, y en la realidad de muchos cubanos, tiene que ver el hecho de vivir una sola vida que tenemos con una serie de condicionamientos y de necesidades cumplidas o incumplidas.

La vida en Cuba es muy complicada. Hay muchas carencias. La gente no puede acceder a determinadas cosas que quisieran poder tener. Ha habido una pendiente en los, niveles de vida, un crecimiento en el costo de la vida, una dilatación del tejido social y ha habido una gran parte de la población que se ha empobrecido en estos años. Entonces, la gente siente que se le va la vida y no lo analiza con códigos existencialistas o filosóficos, sino que la ven con la más pura realidad: “Tengo una vida y se me está yendo”.

La influencia de Mario Vargas Llosa

En ‘Morir en la arena’ se menciona a Mario Vargas Llosa como la inspiración o el objetivo literario del personaje del escritor Raimundo Fumero ¿Qué es Mario Vargas Llosa para usted como escritor?

Mario Vargas Llosa ha influido muchísimo en mi trabajo. Lo he confesado muchas veces. Cada vez que empiezo a escribir una novela, a veces me leo otra vez completa “Conversación en la catedral”. A veces me leo unos capítulos. Es como respirar la literatura a la que yo aspiraría a llegar.

El autor cubano Leonardo Padura recuerda cómo fue su relación personal y literaria con el nobel peruano, Mario Vargas Llosa

Tuve una relación personal muy limitada con Vargas Llosa, pero creo que fui el coprotagonista de la última aparición pública de Vargas Llosa en la inauguración de un festival de escritores que lo organiza la Cátedra Vargas Llosa. Fue en Málaga en el 2022, creo. Estuvimos juntos en un escenario hablando de nuestros personajes favoritos. Él hablaba de Madame Bovary y yo hablaba de Mario Conde, mi personaje.

Muy recientemente en La Habana participé en un lugar poco alternativo en un conversatorio sobre la obra de Vargas Llosa. Es decir, yo hablé sobre la obra de Vargas Llosa y la relación de mi trabajo con Vargas Llosa. Creo que es uno de los, de los grandísimos escritores de la lengua de todos los tiempos. Es además uno de los teóricos de la novela más importante. He trabajado con sus libros recientemente para unos ensayos sobre la novela que he escrito. Su periodismo también ha sido una fuente de inspiración. Soy uno de los cuatro escritores que hemos ocupado el espacio que él tenía en el periódico El País. Entonces, es una relación cultural y literaria muy intensa la que he tenido con Vargas Llosa a pesar de que personalmente no fue tan intensa.

Cuando Mario Vargas Llosa acepta el Nobel, tiene una frase: “Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola”. ¿Cuál de las vidas de sus personajes te hubiese gustado tener?

No lo sé. Creo que algunas cosas de mi personaje de Mario Conde me gustarían mucho, porque es mucho más desenfadado que yo. Es muy políticamente incorrecto y yo me veo obligado a veces a ser más políticamente correcto. Me gustaría a veces tener la libertad que tiene Conde para poder decir todas las cosas que dice. Él tiene la salvación, el escudo de que es un personaje literario, y yo estoy muy jodido porque soy el que escribe el personaje literario (risas).

A través de Conde yo digo muchas cosas. Es un personaje que es muy cercano y que ha evolucionado en el tiempo conmigo. Tenemos la misma edad, pertenecemos a la misma generación, tenemos muchos gustos similares y eso hace que, por boca de Conde, yo pueda expresar muchas cosas que yo pienso, incluso a veces cosas de las que yo como persona tendría que tener una opinión más atinada y Conde la tiene más desenfadada.

El escritor cubano Leonardo Padura indica que sus libros solo son fragmentos de lo que pasa en Cuba, no la imagen completa de su actualidad

Describe a sus novelas como “crónicas de la vida cotidiana de la Cuba contemporánea” ¿Cree que sus obras son ventanas reales y sin filtros de cómo es la vida en la Isla? ¿O considera que la vida ahí es mucho más dura de lo que se describe en sus textos?

Las novelas ocupan un espacio de la realidad, pero la realidad es mucho más amplia. Entonces, no puedes abarcarla toda. Hay perspectivas con respecto a la realidad. Por ejemplo, un escritor cubano como Pedro Juan Gutiérrez siempre habló de esos lados más oscuros de la sociedad, de los lados más marginales. Mis personajes a veces vienen de los márgenes, pero no viven en la marginalidad social, aunque puedan vivir en una marginalidad económica. Depende mucho.

Yo creo que he intentado hacer esa crónica en la que es una visión posible. No es toda la visión, por supuesto, de la vida cubana. La esencia de todo es que en cada uno de estos libros vas a encontrar sobre Cuba opiniones que son mis verdades. Puede haber otras verdades, pero nunca vas a encontrar una mentira. ¿Por qué? Porque la verdad es relativa. Hay distintas verdades, pero la mentira es absoluta. Y esa ha sido mi escudo durante todos estos años. Yo de Cuba no necesito decir mentiras para decir las verdades que digo.