Brasil proyecta 237.000 millones de dólares para transformar su infraestructura logística hacia 2050

El nuevo plan brasileño contempla 31 ejes de transporte y 112 objetivos prioritarios para ampliar corredores de carga, diversificar la matriz e integrar carreteras, ferrocarriles y vías navegables

El documento busca orientar las decisiones de inversión pública y privada y la formulación de políticas de mediano y largo plazo (Foto: Shutterstock)
El documento busca orientar las decisiones de inversión pública y privada y la formulación de políticas de mediano y largo plazo (Foto: Shutterstock)
Guardar

Brasil definió una hoja de ruta de largo plazo para ampliar y reorganizar su infraestructura logística hasta 2050, con inversiones proyectadas por 1,225 billones de reales, equivalentes a unos 237.200 millones de dólares. La planificación alcanza carreteras, ferrocarriles, vías navegables, aeropuertos y puertos, y pone especial atención en la integración entre los distintos modos de transporte.

La proyección forma parte del Plan Nacional de Logística (PNL) 2050, que establece 31 ejes de transporte dentro de su escenario objetivo y otros 11 dentro de un banco de proyectos para posibles desarrollos futuros. Del monto total, alrededor de 142.200 millones de dólares corresponderían a inversiones privadas, mientras que 95.000 millones serían inversiones públicas.

PUBLICIDAD

Las equivalencias en dólares son aproximadas y fueron calculadas a partir del tipo de cambio de referencia del 12 de agosto de 2026. Los valores originales establecidos en el plan brasileño están expresados en reales.

El documento busca orientar las decisiones de inversión pública y privada y la formulación de políticas de mediano y largo plazo. Para ello, analiza las dimensiones del territorio brasileño, sus particularidades geográficas y ambientales, las distancias recorridas y los diferentes tipos de mercancías transportadas tanto para exportación como para abastecimiento interno.

PUBLICIDAD

31 ejes para reorganizar los flujos de transporte

Dentro del escenario objetivo, el PNL 2050 definió 12 ejes carreteros, ocho ferroviarios, cuatro fluviales y siete intermodales. Estos agrupan inversiones consideradas estructurales para crear nuevas rutas o mejorar las existentes mediante una mayor conexión entre diferentes infraestructuras.

Además, otros 11 ejes quedaron incorporados al banco de proyectos, lo que abre la posibilidad de que sean estudiados en etapas posteriores. La delimitación de las cinco regiones brasileñas y la definición de un escenario para cada eje buscan identificar qué infraestructuras deberían priorizarse para atraer inversiones.

El plan no establece todavía cómo se ejecutará cada proyecto. La definición entre obra pública, concesión o autorización al sector privado quedará para etapas posteriores de planificación, cuando se desarrollen los planes correspondientes a cada modo de transporte.

A partir del PNL, las áreas nacionales responsables de carreteras, ferrocarriles, vías navegables, aeropuertos y puertos deberán estructurar sus planes sectoriales, donde se especificarán las iniciativas e intervenciones previstas para cada sistema.

Según los datos, el 54% del tráfico brasileño se concentra actualmente en las carreteras, mientras que los ferrocarriles representan el 27%, el transporte fluvial el 19% y el aéreo menos del 1% (Foto: Shutterstock)
Según los datos, el 54% del tráfico brasileño se concentra actualmente en las carreteras, mientras que los ferrocarriles representan el 27%, el transporte fluvial el 19% y el aéreo menos del 1% (Foto: Shutterstock)

Exportación, consumo y abastecimiento interno

En materia de mantenimiento, Brasil dividió sus corredores prioritarios en tres grandes grupos: exportación, consumo interno e integración territorial. Los primeros concentran movimientos de productos como mineral de hierro, soja, maíz, pulpa, azúcar y productos manufacturados.

Los corredores de consumo interno, en cambio, reúnen los flujos destinados a satisfacer la demanda del mercado brasileño, ya sea a partir de producción nacional o de importaciones. Los corredores de integración territorial incluyen las infraestructuras que conectan distintas zonas del país, entre ellas municipios ubicados en regiones fronterizas.

El PNL también fijó 112 objetivos prioritarios de actuación. Del total, 79 están asociados a problemas identificados en el sistema de transporte, 12 a demandas emergentes y 21 a oportunidades de desarrollo regional.

De los 79 objetivos relacionados con problemas específicos, 54 corresponden directamente al transporte de cargas, ocho al movimiento de pasajeros y 17 a cuestiones generales. Dentro de los desafíos vinculados a mercancías, 18 corresponden a exportaciones, 23 al mercado interno y 13 al abastecimiento interno.

Para los flujos de exportación, el análisis contempla productos como soja, maíz, mineral de hierro, azúcar, pulpa, carne y manufacturas. En el mercado interno aparecen productos manufacturados y siderúrgicos, combustibles derivados del petróleo, biocombustibles, petróleo crudo, sólidos minerales a granel, alimentos para animales y arroz.

El abastecimiento constituye otro de los puntos del diagnóstico. En ese segmento, el PNL analiza el transporte de fertilizantes y bienes esenciales como alimentos, combustibles y medicamentos, además de insumos destinados a la actividad agrícola.

Los nuevos flujos de carga que Brasil espera hacia 2050

El plan también intenta anticipar demandas que actualmente tienen volúmenes relativamente reducidos pero podrían crecer hacia 2050. Para ello estableció 12 objetivos vinculados con flujos emergentes, a partir de proyecciones económicas y de la investigación cualitativa realizada con el sector productivo.

Entre ellos aparece una mayor producción de maíz en Minas Gerais, Goiás, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul para el mercado interno, así como el crecimiento de la soja en Goiás y de la harina de soja para exportación en Bahía.

También se contempla la expansión del azúcar en Goiás y Mato Grosso do Sul, de productos manufacturados y siderúrgicos en Pernambuco y Bahía, y de papel y pulpa en Minas Gerais, Rio Grande do Sul y Santa Catarina, en estos últimos casos con orientación exportadora.

A esos cambios se suma una posible relocalización parcial de la producción de carne destinada a exportación hacia Mato Grosso, Goiás y Pará, además del crecimiento de los biocombustibles, incluido el etanol de maíz, en Bahía, Maranhão, Mato Grosso y Pará.

El escenario proyectado también incluye una mayor descentralización de la producción de arroz para el mercado interno, con crecimiento previsto en Goiás, Maranhão, Mato Grosso, Rondônia, Santa Catarina y Tocantins.

Una matriz todavía concentrada en las carreteras

La diversificación de la matriz de transporte aparece como uno de los principales desafíos del PNL 2050. Según los datos de Infra SA incluidos en el documento, el 54% del tráfico brasileño se concentra actualmente en las carreteras, mientras que los ferrocarriles representan el 27%, el transporte fluvial el 19% y el aéreo menos del 1%.

Frente a esa distribución, la planificación apunta a incrementar la integración entre carreteras, ferrocarriles, vías navegables y aviación. Entre las acciones planteadas aparecen la ampliación ferroviaria, el fortalecimiento de las vías navegables, la expansión de las operaciones aéreas y el mantenimiento de las rutas terrestres.

La red ferroviaria brasileña cuenta actualmente con alrededor de 30.000 kilómetros, y su expansión forma parte de las líneas de actuación previstas. En paralelo, el plan contempla promover concesiones en distintos modos según las necesidades de cada estado.

Con esta planificación, Brasil busca establecer una referencia para decidir dónde concentrar las futuras inversiones en transporte y cómo conectar los flujos productivos de sus cinco regiones, considerando tanto las exportaciones como el consumo y el abastecimiento interno.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD