El crecimiento del cobre y el litio obliga a acercar stocks y servicios a los yacimientos

Un informe sobre proveedores mineros advierte que la distancia entre los polos industriales y las áreas de operación vuelve clave desarrollar hubs regionales, inventarios de seguridad y servicios de proximidad

El informe señala que las demoras durante la construcción o las paradas de planta por falta de repuestos e insumos críticos pueden generar impactos económicos elevados (Foto: Shutterstock)
El informe señala que las demoras durante la construcción o las paradas de planta por falta de repuestos e insumos críticos pueden generar impactos económicos elevados (Foto: Shutterstock)
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El crecimiento proyectado de la minería de cobre y litio en Argentina no solo implicará mayores inversiones y producción. También exigirá reorganizar las cadenas de abastecimiento que conectan a los principales centros industriales con los yacimientos, ubicados mayormente en el NOA y Cuyo. En ese escenario, disponer de repuestos, insumos y servicios más cerca de las operaciones aparece como una condición para reducir tiempos de respuesta y evitar interrupciones.

Así surge del informe Proveedores Mineros en Argentina. Escenarios y proyecciones de desarrollo, elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), con acompañamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El estudio identifica más de 72 proyectos con necesidades de inversión superiores a 50.000 millones de dólares y analiza cómo esa expansión podría modificar la demanda de bienes, servicios e infraestructura durante la próxima década.

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El documento señala que la escala simultánea de los proyectos puede tensionar capacidades disponibles en actividades como movimiento de suelos, montajes y logística. A eso se suma la distancia entre los polos metalmecánicos y petroquímicos de la región centro y las zonas mineras, junto con limitaciones en rutas, ferrocarriles y otros sistemas de transporte.

Stocks más cerca para reducir riesgos de abastecimiento

Las distancias tienen un efecto directo sobre la gestión de inventarios. Según el informe, las demoras durante la construcción o las paradas de planta por falta de repuestos e insumos críticos pueden generar impactos económicos elevados. Por ese motivo, los proveedores deben mantener inventarios de seguridad para responder a contingencias y urgencias operativas, una estrategia que al mismo tiempo incrementa sus costos de operación.

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Frente a esa situación, el estudio plantea como desafío para la logística y el transporte especializado incrementar la cantidad de hubs regionales en el NOA y Cuyo. Estos espacios deberían combinar almacenamiento de repuestos críticos, grúas y equipos de izaje y servicios en sitio coordinados con las tareas de mantenimiento, con el objetivo de reducir los tiempos de recuperación y el riesgo logístico.

La proximidad también empieza a pesar en las decisiones de compra. El análisis sostiene que contar con proveedores cercanos puede brindar ventajas por menores costos logísticos, mayor seguridad de abastecimiento y capacidad de respuesta, especialmente cuando se necesitan reparaciones, reemplazos de piezas o servicios posventa. Por eso, las empresas mineras estructuran parte de sus estrategias de compras mediante “anillos geográficos”, en función de la cercanía de cada proveedor con el proyecto.

Esta lógica adquiere todavía más relevancia para los insumos críticos. En el caso de la industria química y petroquímica, por ejemplo, el informe identifica la necesidad de avanzar en acuerdos de stock de proximidad que garanticen continuidad operativa. Para los operadores logísticos, además, señala como capacidades especialmente relevantes la experiencia en cargas sobredimensionadas, operaciones en altura y última milla hacia los yacimientos.

Se proyecta que habrá al menos un proyecto de litio en construcción durante todos los años entre 2026 y 2033, mientras que la expansión de las operaciones elevará progresivamente el consumo de productos químicos (Foto: Shutterstock)
Se proyecta que habrá al menos un proyecto de litio en construcción durante todos los años entre 2026 y 2033, mientras que la expansión de las operaciones elevará progresivamente el consumo de productos químicos (Foto: Shutterstock)

Una demanda que crecerá con la puesta en marcha de los proyectos

La magnitud de los requerimientos permite dimensionar el desafío. Para los proyectos de cobre analizados, cuya construcción se extendería principalmente entre 2026 y 2037, el estudio estima que podrían incorporarse durante la etapa de inversión cerca de 500 camiones mineros de extracción de alto tonelaje y un parque inicial de aproximadamente 2.100 vehículos 4x4 destinados al apoyo logístico.

La construcción también requerirá transportar grandes volúmenes de acero, hormigón, combustibles, equipos y materiales hacia zonas alejadas de los principales centros de producción. Una vez que las minas comiencen a operar, esa demanda cambiará de composición y pasará a sostenerse mediante flujos recurrentes de combustibles, explosivos, neumáticos, repuestos y consumibles industriales.

En el litio ocurre algo similar. El informe proyecta que habrá al menos un proyecto en construcción durante todos los años entre 2026 y 2033, mientras que la expansión de las operaciones elevará progresivamente el consumo de productos químicos. La demanda anual estimada de soda ash, por ejemplo, pasaría de unas 316.000 toneladas en 2026 a cerca de 855.000 toneladas en 2035, mientras que la de cal superaría los 1,8 millones de toneladas hacia el final de ese período.

Estos movimientos convierten a la capacidad logística en un factor que excede el transporte. El desafío abarca almacenamiento, planificación de inventarios, mantenimiento, disponibilidad de repuestos y coordinación con proveedores, especialmente porque parte del equipamiento de mayor porte y contenido tecnológico continuará dependiendo de fabricantes internacionales.

El estudio señala que Argentina cuenta con capacidades para aumentar la participación de proveedores nacionales en la cadena minera, pero advierte que ese proceso requerirá planificación anticipada de la demanda, mayor coordinación y capacidad para cumplir plazos estrictos. En una actividad donde la continuidad operativa tiene un peso elevado, la cercanía entre los stocks, los servicios técnicos y los proyectos aparece así como uno de los factores que pueden definir la eficiencia de las nuevas cadenas de abastecimiento.

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