El desafío de garantizar idoneidad en un comercio exterior más abierto

Rubén Pérez, presidente del Centro Despachantes de Aduana de la República Argentina, advierte sobre los riesgos que genera la falta de profesionalización en el comercio exterior actual

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Rubén Pérez
Rubén Pérez es presidente del Centro Despachantes de Aduana de la República Argentina (Foto: Movant Connection)

El comercio exterior argentino discute hoy quién puede operar y bajo qué condiciones. Rubén pone el foco en uno de los puntos más sensibles de ese debate: “hoy en día cualquier persona se registra en la aduana sin ningún tipo de capacitación y puede operar libremente”, advierte, y repasa cómo esto impacta en la profesión del despachante.

¿Qué representa la Aduana dentro de la historia del comercio exterior y qué lugar ocupa el despachante en esa trama?

Cuando se crea la Aduana se está creando una institución que controla todo lo vinculado al comercio exterior y que además engrosa las arcas del Tesoro a través de los tributos. Con su nacimiento nacen también los despachantes, las personas idóneas y capacitadas para ejercer esta profesión como auxiliares de la Aduana y del comercio.

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¿Cómo describís los cambios normativos que atravesó el comercio exterior en los últimos años?

Venimos teniendo cambios muy importantes en la normativa aduanera desde hace muchos años. Hemos pasado de procesos de apertura indiscriminada a otros donde se restringen las importaciones, y siempre oscilamos entre uno y otro sistema. Ha faltado algo que unifique y tome lo mejor de cada uno, porque ni el libre cambio ni el proteccionismo resultan adecuados por sí solos.

¿Cuáles son las principales inquietudes que te transmiten los socios del Centro?

La primera es la baja ostensible en el trabajo. La segunda es la preocupación por la normativa surgida a partir del DNU 70, que permite ejercer nuestra actividad sin capacidad ni idoneidad demostrada. Para ser despachante debimos rendir exámenes y obtener una matrícula. Hoy en día cualquier persona se registra en la aduana sin ningún tipo de capacitación y puede operar libremente.

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Yo siempre digo: si le planteara a un juez que ejerza su profesión sin ser abogado, seguramente no le gustaría, porque tuvo que estudiar y capacitarse para eso. Lo mismo pasa con nosotros: no se trata de rechazar más competencia, sino de garantizar equidad entre quienes se capacitaron y quienes no.

Despachante de aduana
Según Rubén, junto con la creación de la Aduana surgen también "los despachantes, las personas idóneas y capacitadas para ejercer esta profesión como auxiliares de la Aduana y del comercio" (Foto: Shutterstock)

¿Qué problemas concretos genera la figura del declarante sin capacitación previa?

Ya tenemos casos en aduanas del interior donde un declarante le dio poder general a otro, algo que no está permitido ni por el Código ni por el DNU. Hay colegas que enviaron carta documento porque, siendo declarantes, firman como despachantes de aduana. Las administraciones del interior tampoco tienen en claro cómo actuar frente a esta superposición.

Hay también declarantes que tomaron apoderados generales, algo tampoco permitido. Mientras un despachante de aduana ya no rinde examen para matricularse, un apoderado general sí debe hacerlo. Es una incongruencia dentro del propio sistema de matriculación que ya estamos planteando a representantes del Estado.

¿Cómo definís hoy la figura del courier y qué cambió en ese régimen?

Según el Código, el courier es un permisionario de servicio postal, pensado para que la documentación llegue rápido y sin mayores trámites. Con los años eso se fue desvirtuando: empezó con paquetes pequeños y hoy llega mercadería con valor comercial bajo el mismo régimen, incluso mediante contenedores completos que después se desconsolidan por vía marítima.

A esto se suma Exporta Simple, un método de exportación simplificado que hoy solo pueden operar los couriers, sin que los despachantes tengamos acceso a esa vía. Entendemos que ahí también se está desplazando a la profesión de una operatoria que debería estar abierta a todos los actores habilitados del sector.

¿Cuáles son los objetivos que te planteaste en esta nueva etapa al frente del centro?

El primero es la defensa de la profesión y lograr que las autoridades entiendan la problemática de fondo. El segundo es recuperar la institución: renovamos asesores, retomamos la atención presencial y ampliamos las capacitaciones en todas las áreas del comercio exterior, sobre todo por el nuevo acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.

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