
Predecir costos y tiempos de entrega se volvió una tarea central en la importación de tecnología para climatización. “Al haber menos contenedores de retorno desde Asia, se generan cuellos de botella, y a eso se suma que muchas navieras redujeron su velocidad de crucero para cumplir normas de emisiones”, señala Manuel, quien repasa cómo la logística marítima moldea cada operación del sector.
¿De dónde viene tu interés por el comercio internacional?
Al principio la idea era casi romántica: pensar el comercio exterior como el gran negocio del mundo, comprar especias en Marruecos o vender productos locales en Estados Unidos. Con el tiempo entendí que la importación, sobre todo, sirve para cubrir necesidades del mercado local que no están resueltas por la producción nacional. Después llegó la experiencia exportadora, y ahí terminó de consolidarse la vocación por este sector.
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Hoy trabajás en climatización. ¿Qué peso tiene el comercio exterior en esa industria?
Mucho. La mayor parte de la tecnología de climatización es importada, tanto de Europa como de Asia. En el país se ensamblan componentes, pero el desarrollo viene de afuera. Nuestra tarea es traer esa mercadería de la forma más eficiente posible para que el costo de importación impacte lo menos posible en el precio final.
Hoy, además de las herramientas tradicionales, usamos modelos de inteligencia artificial para predecir cuánto va a salir un contenedor o un viaje, cruzando variables como el tipo de equipo, la línea marítima y la época del año.
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¿Cuáles son los desafíos logísticos más frecuentes en esas operaciones?
Uno de los más críticos aparece cuando la mercadería que viene de Asia hace escala en Brasil. Ahí bajan todos los puertos: Río de Janeiro, Santos, Río Grande, y alcanza con que un contenedor quede mal ubicado para que la demora se dispare. Un tránsito que debería tardar entre 35 y 45 días puede terminar demorando 70. En esos casos hay que negociar con la naviera, evaluar rutas alternativas y resolver, muchas veces, cuestiones legales para transferir la carga a otra línea.
¿El sector también exporta este tipo de tecnología?
En volumen es muy poco, apenas unas diez o doce operaciones al año. Se trata de pedidos puntuales de clientes en Paraguay, Bolivia o Perú que ya conocen un artículo específico y solicitan cotización. La operativa es simple: se carga la mercadería, se lleva a aduana, se consolida y se despacha, generalmente por vía marítima porque son equipos grandes. No requiere mayor gestión adicional.
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Más allá de esos casos, ¿qué otros desafíos logísticos enfrenta el sector en el día a día?
Uno central es la disponibilidad de espacio en los barcos. Al haber menos contenedores de retorno desde Asia, se generan cuellos de botella, y a eso se suma que muchas navieras redujeron su velocidad de crucero para cumplir normas de emisiones.
Eso complica entregar en tiempo y forma. Por eso una parte importante del trabajo es mantener comunicación constante con el proveedor de transporte, sin resultar invasivo, para asegurar que la mercadería llegue en la fecha que el negocio necesita.
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¿La apertura importadora modificó el acceso a este tipo de productos?
En nuestra industria no vimos grandes cambios: son artículos de nicho, con ingeniería específica, que no se consiguen en plataformas de venta masiva. Sí aparecieron consultas de compradores que quieren adquirir directamente a la fábrica y contratar solo la gestión de importación. En otros rubros, como el textil o los artículos personales, la apertura sí generó un cambio más visible, con compras directas a través de couriers.
¿También se importa conocimiento técnico o capacitación para este tipo de sistemas?
Sí, pero principalmente a través de software y licencias, no de personas que viajan. Se accede a plataformas donde se puede consultar información técnica específica, como parámetros de climatización para climas extremos. Esas herramientas, hoy potenciadas por inteligencia artificial, permiten resolver consultas de ingeniería de forma casi inmediata, indicando qué equipo usar y en qué condiciones puede o no funcionar.
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