La dimensión logística y operativa de la salud privada

José De All, CEO de una empresa de medicina privada, repasa cómo la logística farmacéutica y la importación de equipamiento sostienen la atención médica en todo el territorio nacional

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José De All
José De All es CEO de una empresa de medicina privada (Foto: Movant Connection)

Detrás de la cobertura médica hay una operación que incluye estoqueo, distribución en todo el territorio y decisiones de comercio exterior. José lo sintetiza bien: “no es una capacidad que se desarrolle internamente”. La logística en salud privada tiene sus propias reglas, y entenderlas es parte central de la gestión.

¿Qué hace tan compleja la operación de un sistema de salud de alcance nacional?

Un sistema médico es una suma de elementos complejísimos. La coordinación de los distintos estamentos que lo componen es de las cosas más complejas que existen: funciona las 24 horas, con personas muy afectadas y familiares en esa misma situación. En términos operativos, es comparable a la logística de gestionar un buque.

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A eso se suma una tensión estructural: la demanda en salud crece sistemáticamente, pero la demanda no es lo mismo que la necesidad real. Sin formación médica, una persona no puede discernir si lo que pide es lo que realmente necesita. Organizar una red de prestadores para responder a eso, sin desperdicio, es parte central del desafío operativo.

¿Qué rol juega la planificación en un entorno donde la demanda es constante y difícil de prever?

La demanda en salud crece sistemáticamente, porque la demanda es lo que la persona quiere, y eso es distinto de la necesidad real que tiene. Sin formación médica, es difícil discernir una cosa de la otra: alguien con dolor de cabeza puede demandar un neurólogo sin necesitarlo realmente.

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Existe una tensión permanente entre las demandas individuales y agregadas, y las necesidades reales de las personas. Esa tensión se traslada directamente a la logística de provisión del servicio: hay que organizar y sistematizar la red de prestadores para que cada recurso se traduzca en atención médica sin desperdicio.

¿Qué peso tiene la logística dentro de la gestión de una empresa de salud integrada a la prestación de servicios?

Intuitivamente se piensa que ese peso es bajo en una empresa de medicina prepaga, pero cuando hay integración con hospitales y sanatorios, la logística empieza a tener mucho más sentido. La decisión de cuándo comprar, cuánto estoquear y si los productos son importados o no implica un pensamiento logístico constante.

A eso se suman micrologísticas: farmacias internas con sus propios controles de inventario y puntos de reposición. Uno de los mayores desafíos son los medicamentos de alto costo, que pueden valer hasta un millón de dólares: cuanto mejor se gestione su llegada en tiempo y forma, mejor es para el paciente y para el sistema.

¿Cómo se resuelve la distribución de esos medicamentos en todo el país, incluyendo zonas alejadas?

Para llegar con medicamentos de alto costo a provincias como Salta, Formosa, Misiones o la Patagonia se requiere un socio logístico adecuado, ya que no es una capacidad que se desarrolle internamente. Existen pocas empresas especializadas en este tipo de distribución, generalmente las que ya vienen trabajando con droguerías y otras cadenas farmacéuticas.

Logística de medicamentos
José plantea una complejidad particular con la logística de medicamentos de alto costo: "cuanto mejor se gestione su llegada en tiempo y forma, mejor es para el paciente y para el sistema" (Foto: Shutterstock)

Algunos envíos requieren consideraciones específicas, como el mantenimiento de cadena de frío, y otros no. Muchas veces los propios laboratorios también cuentan con una logística propia que no es menor, y cada caso depende del tipo de medicación: no es lo mismo distribuir insulina que otro tipo de producto.

¿Qué lugar ocupa la tecnología y la inteligencia artificial dentro de ese proceso?

En ese contexto, la tecnología puede parecer que complejiza más, pero también puede ser una herramienta para acortar caminos y dar soluciones más directas. No es la panacea: no se puede hacer medicina sin médicos ni sin equipos completos de profesionales. La inteligencia artificial colabora en el proceso diagnóstico, pero no lo reemplaza.

En cuanto al comercio exterior, ¿qué se observa en la importación de equipamiento médico a nivel global?

Es innegable el lugar de preeminencia que tomó China en hardware, aunque el nivel de sofisticación del software que lo acompaña todavía tiene una capa evolutiva pendiente. Los fabricantes tradicionales de Europa y Estados Unidos hacen un esfuerzo importante por reducir costos, pero conservan una ventaja competitiva clara en el desarrollo de interfaces y software.

En equipamiento como la electrocardiografía, lo más relevante no es solo el hardware, sino la capacidad de integración: que una misma persona pueda visualizar y centralizar todos los estudios que se realizan en una institución. Ese software de centralización es clave para el diagnóstico y la emisión de resultados.

¿Qué se prioriza al armar los equipos que sostienen toda esta operación?

Más allá de la formación técnica, lo más valioso es la disposición a sumarse a los desafíos, a dar ese paso adicional que muchas veces hace falta. El liderazgo se ejerce dando el ejemplo: ser el primero en hacer la milla extra para que el resto se sume.

También es clave la humildad y la capacidad de trabajar en equipo con personas de distintos perfiles. El liderazgo no puede ser mesiánico ni asumir que una sola persona resuelve todo: esa actitud termina siendo tóxica y, tarde o temprano, no funciona.

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