
Desde la validación documental de proveedores hasta la coordinación entre despachantes, forwarders, navieras y agentes de carga, el comercio exterior depende cada vez más de la integración operativa y la reducción de riesgos. “Cuando una parte no está alineada, empiezan los errores”, explica Cristian, quien además analiza el crecimiento de las pymes importadoras, la importancia de la trazabilidad documental y los desafíos que todavía enfrenta Argentina para volver más previsible su operatoria internacional.
¿Cómo nació tu vínculo con el comercio exterior?
Todo empezó trabajando en relación de dependencia y participando cada vez más de la operatoria diaria del comercio exterior. Con el tiempo empezó a quedar claro que muchas veces los problemas no aparecían solamente en el despacho, sino también en cuestiones vinculadas a logística, documentación y coordinación entre las distintas partes de una operación.
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Ahí surgió el interés por entender cómo se conectan todos los eslabones de una operatoria y cómo pequeños errores o falta de comunicación pueden terminar generando demoras y costos innecesarios. Fue justamente esa dinámica la que terminó despertando un interés cada vez más fuerte por la actividad.
¿Qué significa hoy ofrecer una solución integral dentro del comercio exterior?
Significa entender que una operación involucra distintos actores y que todos tienen que trabajar coordinadamente.
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Muchas veces alguien asume que determinada tarea la está resolviendo otro y ahí es donde empiezan a aparecer los errores. Por eso el foco termina estando en la planificación, la comunicación y el seguimiento de cada etapa para evitar demoras, problemas operativos y costos inesperados.
Porque cuando se pierde la coordinación, el impacto aparece después en la liberación de la mercadería.
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¿Cómo se trabaja esa coordinación entre tantos actores?
La coordinación empieza desde el inicio de la operación. Primero hay que revisar quién es el proveedor, controlar la documentación, analizar cómo se va a transportar la carga y verificar que toda la información esté correctamente alineada antes del embarque.
La idea es detectar diferencias antes de que aparezcan problemas operativos. Porque después cualquier error documental termina impactando directamente sobre los tiempos de liberación.
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¿Por qué es tan importante para un despachante contar con socios estratégicos?
Porque el despachante trabaja directamente con toda la documentación aduanera y necesita que cada eslabón funcione correctamente.
La factura del proveedor, el documento de transporte y toda la información presentada ante Aduana tienen que coincidir perfectamente. Si existen diferencias entre esos documentos, los problemas aparecen después.
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Por eso resulta clave mantener alineados al proveedor, el forwarder, el agente de carga, la naviera y el cliente. Cuando cada actor trabaja por separado y sin comunicación, empiezan a surgir discrepancias documentales que terminan generando demoras y costos adicionales.
Cuando hablás de reducir riesgos, ¿a qué te referís concretamente?
A errores que parecen mínimos pero que pueden generar impactos muy grandes dentro de la operación.
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Por ejemplo, diferencias entre el peso declarado en una factura y el documento de transporte o inconsistencias en la posición arancelaria. Eso puede modificar un canal de control y hacer que una operación que podía liberarse rápidamente termine demorándose varios días más.
Y ahí empiezan también los extra costos vinculados a almacenamiento, revisiones y demoras operativas.
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¿Cómo se trabaja para evitar ese tipo de problemas?
Con controles permanentes y seguimiento constante. La revisión de documentación antes de que la carga llegue permite detectar diferencias anticipadamente y reducir el riesgo operativo. Eso no significa que nunca pueda aparecer un error, pero sí evita muchas sorpresas durante la liberación.
Porque toda la cadena está conectada y un error inicial puede terminar impactando sobre toda la operación logística.
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¿Los problemas suelen variar según el tipo de transporte?
En realidad no demasiado. Más allá de que la carga sea aérea, marítima o terrestre, la base documental suele ser la misma: factura y documento de transporte.

Los datos esenciales son siempre similares. Lo importante es darles la relevancia que tienen porque esa documentación es la que después utiliza Aduana para realizar los controles.
Por otro lado, la confiabilidad de los proveedores aparece como un punto especialmente sensible para las pymes que recién empiezan a importar. Muchas veces surgen contactos con empresas del exterior, sobre todo de China, donde todavía no existen referencias claras ni certezas sobre la operación.
Ahí empieza un trabajo de verificación de antecedentes, documentación y referencias comerciales para reducir la incertidumbre. Porque muchas veces hay dinero involucrado, operaciones a distancia y empresas que nunca tuvieron contacto previo entre sí. En ese contexto, validar la confiabilidad del proveedor se vuelve un factor central dentro de toda la operación.
¿Cómo ves hoy el panorama exportador argentino?
Argentina tiene un potencial muy grande de crecimiento. Hay sectores fuertes que todavía tienen mucho por desarrollarse. El problema es que muchas veces aparecen cambios normativos, burocracia o situaciones que generan incertidumbre y hacen que algunas empresas se frenen antes de exportar.
Cuando exportar debería ser algo más simple, empiezan a surgir dudas vinculadas a costos, controles o posibles trabas y eso termina haciendo que varias pymes posterguen decisiones.
¿Cómo evaluás herramientas como Exporta Simple?
Son herramientas positivas para las empresas chicas porque ayudan a mostrar que exportar no necesariamente tiene que ser algo extremadamente complejo.
Más allá de que el sistema funcione mediante operadores logísticos habilitados, igualmente genera un incentivo para que más empresas se animen a exportar y empiecen a involucrarse con el comercio exterior.
¿En qué sectores aparece hoy mayor movimiento?
Uno de los sectores más activos sigue siendo el agro, tanto en exportaciones como en importaciones. También hay movimiento vinculado a lubricantes y a pequeñas empresas que comenzaron a operar con más fuerza en importaciones.
Dentro de la exportación, la logística internacional ocupa un rol central porque hay que cumplir plazos, sostener la relación con el comprador y mantener funcionando toda la rueda operativa.
Cuando una exportación falla o se demora, reconstruir esa relación comercial después puede ser muy difícil.
¿Cómo ves el panorama hacia adelante?
El panorama aparece positivo y con más movimiento operativo. También están surgiendo cambios normativos vinculados a trazabilidad y simplificación burocrática. Eso obliga a mantenerse actualizado permanentemente para que esos cambios impacten positivamente sobre la operatoria.
Porque tanto la importación como la exportación se necesitan mutuamente. La importación muchas veces no implica traer solamente un producto terminado, sino también insumos, maquinaria o componentes que permiten que la industria y la producción local sigan creciendo.
Y ahí es donde toda la cadena, logística, transporte, despachantes y comercio exterior, vuelve a ponerse en movimiento.
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