El negocio del bazar frente a un consumidor más exigente

Daniela Abas, directora de una de una empresa de fabricación e importación de productos de bazar, comparte su mirada sobre el crecimiento de la competencia, la apertura de importaciones y la importancia de escuchar al cliente

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Daniela Abas
Daniela Abas es directora de una de una empresa de fabricación e importación de productos de bazar (Foto: Movant Connection)

En un mercado atravesado por la retracción del consumo, la competencia creciente y la transformación de los hábitos de compra, las empresas del rubro bazar buscan reinventarse para seguir siendo competitivas. Para Daniela, entender al consumidor, innovar y mantenerse en movimiento son claves para sostener el negocio. “Que un producto sea económico no quiere decir que no pueda ser lindo, útil o estético”.

¿Cómo estás viendo hoy el comportamiento del consumidor en el mundo del bazar?

La verdad que el comportamiento del consumidor hoy es bastante complejo. Hay una retracción. Está cambiando mucho la parte comercial y todo mutó bastante al online. Hay que adaptarse, ir viendo y leyendo el mercado de diferente manera para poder continuar girando en lo cotidiano.

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Yo creo que cambió mucho y cambia bastante rápido. Hoy el consumidor está buscando productos más económicos, haciendo mucho más relevamiento de precios. Hay mucha oferta y entonces uno también tiene que ir adaptando su parte comercial, entendiendo y leyendo lo que el consumidor está buscando. Siempre tratar de actualizarse, innovar, llevar propuestas nuevas y no quedarse en la comodidad de todos los días.

Nosotros no llegamos al consumidor final en general, sino a través de distintos canales. Después de tantos años de comercialización y de recorrer el país, lo que tiene la empresa es diversidad de clientes: gastronómicos, bazares tradicionales, retail, redes y e-commerce. Entonces también hay que ir ajustando la propuesta a los diferentes tipos de clientes.

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¿Qué rol juega la innovación en un contexto tan cambiante?

Yo creo que uno va construyendo, escuchando y viendo qué pasa todo el tiempo. Un paso te lleva al otro. Es como un efecto dominó y el mercado un poco habla. También es cierto que hoy el consumo está más abocado a determinados productos y quizás tenés que traer líneas más económicas para ser competitivo.

Creo que el secreto está en traer productos de alta rotación y, sobre todo, novedades. Que el cliente sienta que uno como empresario está en movimiento. Eso el cliente lo valora mucho.

¿Qué tipo de liderazgo sentís que hoy ya no funciona?

La imposición. No conversar, no darle lugar al otro, no escuchar. Los distintos puntos de vista suman y aportan. Yo creo que no va más imponer, aunque a veces sea complejo. La verdad de uno no es la única.

Uno se nutre de la conversación y de hacer participar a los distintos equipos: comercial, finanzas, marketing. Reunirte con gente que realmente te aporte y trabajar en conjunto para llegar hacia donde uno quiere ir.

Bazar de cocina
"Hoy el consumo está más abocado a determinados productos y quizás tenés que traer líneas más económicas para ser competitivo", afirma Daniela (Foto: Shutterstock)

¿Qué incidencia tiene hoy el comercio exterior en la industria?

Las industrias están golpeadas y uno tiene que adaptarse. Nosotros siempre mantuvimos la fabricación y tratamos de cuidarla. De hecho, hace poco terminamos de montar una fábrica de plástico para poder ser cada vez más competitivos. También incorporamos tecnología.

Intentamos hacer un balance con lo importado, que en general son materiales o productos que no podemos fabricar localmente. Tratamos de encontrar un portfolio variado, distinto, con aciertos y errores, pero siempre innovando y leyendo al mercado. Hoy es muy complejo competir, especialmente con China. Hay que adaptarse y saber leerlo a tiempo para que no sea tarde.

¿Qué incidencia tiene la logística en toda la cadena de distribución?

La logística siempre es fundamental. Es el proceso final o el proceso anterior, depende desde dónde lo mires: si desde la importación o desde la entrega. Nosotros contamos con una cartera de clientes muy importante, entonces tenemos una parte logística tercerizada y otra propia para la entrega cotidiana.

No es mi área específica, pero claramente juega un valor clave. Mi hermano trabaja toda la parte vinculada al exterior y siempre busca el menor tiempo y el mejor precio. Además, lo que pasa en el mundo afecta muchísimo a la logística. Es una actividad muy dinámica y constantemente aparecen percances o cambios.

¿Qué tendencias creés que se vienen a futuro en el sector?

Creo que se viene una etapa de productos más económicos. Pero que algo sea económico no quiere decir que no pueda ser lindo, útil o estético. Hay que trabajar mucho con las tendencias, los colores, las paletas y la estética.

Después de la pandemia, la gente revalorizó muchísimo el hogar y, dentro de nuestro rubro, empezó a buscar más estética en los productos. Hoy el consumidor quiere encontrar líneas que tengan un hilo conductor y no cosas aisladas.

La pandemia marcó un cambio muy fuerte. La gente empezó a valorar más lo cotidiano y la cocina pasó a ocupar un lugar distinto. Ahí también nuestra empresa hizo un giro importante. Nosotros participamos dos veces por año de una exposición muy importante del rubro y ahí se escucha muchísimo al cliente.

Muchas veces te dicen directamente: “Veo el cambio, qué lindo lo que lograron hacer”. Y es cierto que salir de la zona de confort puede salir bien o mal, pero hay que jugarse. El mercado es dinámico, aparecen nuevos actores, nuevos formatos de locales y la competencia es cada vez mayor.

También creo que, con la apertura de las importaciones, hubo una gran demanda inicial. Pero el mercado no es solamente comprar y vender: hay un montón de otras cosas que hacen que un negocio funcione o no funcione.

¿Qué te deja, después de tantos años, seguir trabajando en una empresa familiar?

Es muy importante saber escuchar y entender cuáles son las oportunidades de mejora. Los negocios no son solamente negocios: tienen una parte sentimental, humana y adrenalínica.

La empresa cumplió 68 años. El fundador fue mi papá, a quien admiro profundamente porque a sus 90 años sigue yendo todos los días y vive la empresa con pasión. Eso se contagia y es lo que hace que todos los días tengamos ganas de levantarnos y hacer una empresa un poquito mejor.

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