El autotransporte de cargas enfrenta un nuevo shock de costos a nivel global, según la IRU

Un informe de la Unión Internacional del Transporte por Carretera advierte que la suba del petróleo y el diésel vuelve a impactar en América Latina con mayores costos operativos y presión sobre el abastecimiento

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El informe de la IRU muestra que el encarecimiento del combustible ya se traslada a los costos logísticos en los principales mercados (Imagen: Shutterstock)
El informe de la IRU muestra que el encarecimiento del combustible ya se traslada a los costos logísticos en los principales mercados (Imagen: Shutterstock)

El transporte internacional de cargas por carretera atraviesa un escenario de alta volatilidad en costos energéticos, de acuerdo con el último análisis de la IRU. El informe identifica un fuerte incremento en los precios del petróleo y del diésel como principal factor de presión sobre la actividad, en un contexto global marcado por la disrupción en el estrecho de Ormuz, clave para el flujo energético mundial.

El 30 de abril, el crudo Brent se ubicó cerca de los 126 dólares por barril, con una suba de alrededor del 18% en una semana, mientras que el WTI alcanzó los 111 dólares. La interrupción de los flujos en Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del transporte global de energía, explica buena parte de esta escalada y reduce los márgenes de absorción del sistema energético global .

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Un impacto global directo sobre el transporte por carretera

El informe de la IRU muestra que el encarecimiento del combustible ya se traslada a los costos logísticos en los principales mercados. En la Unión Europea, el precio promedio del diésel alcanzó los 2,02 euros por litro, mientras que en Estados Unidos llegó a 1,45 dólares por litro, con un incremento del 42% desde fines de febrero .

Este contexto genera un escenario de menor previsibilidad operativa, en el que los operadores de transporte deben ajustar tarifas, revisar contratos y enfrentar mayores costos por kilómetro recorrido. A su vez, distintos países comenzaron a implementar o extender medidas fiscales, como reducción de impuestos, subsidios o topes de precios, para contener el impacto en la actividad.

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América Latina: presión sobre costos y señales de tensión operativa

Dentro de este panorama global, América Latina refleja con claridad el traslado de la crisis energética a la logística terrestre. En Brasil, el precio del diésel se ubica en 7,21 reales por litro, un 19% por encima del nivel previo al conflicto, en un escenario donde persisten escaseces localizadas que afectan la distribución en regiones clave .

En México, el diésel promedia los 28,08 pesos por litro, con una suba del 7% desde febrero. En paralelo, el gobierno comenzó a reducir los incentivos fiscales al combustible, lo que anticipa una mayor presión sobre los costos del transporte de cargas en el corto plazo .

Ambos casos evidencian una tendencia regional: los países buscan sostener la competitividad logística mediante herramientas fiscales, pero enfrentan limitaciones presupuestarias y un contexto internacional adverso.

El transporte de cargas enfrenta un escenario donde la energía vuelve a ser un factor crítico para la competitividad (Imagen: Shutterstock)
El transporte de cargas enfrenta un escenario donde la energía vuelve a ser un factor crítico para la competitividad (Imagen: Shutterstock)

Costos indirectos y riesgos para la operación

El informe también advierte sobre otros factores que impactan en el transporte por carretera, como el aumento del AdBlue, insumo esencial para las flotas diésel modernas. Los precios de la urea, base de este producto, superan los 684 dólares por tonelada, con incrementos cercanos al 47% desde febrero, lo que suma presión adicional sobre la estructura de costos .

Si bien su peso en el costo total es reducido, una eventual escasez podría afectar directamente la continuidad operativa del transporte de cargas, especialmente en mercados con alta dependencia de flotas modernas.

Una crisis energética con impacto logístico global

El análisis de la IRU confirma que el transporte de cargas enfrenta un escenario donde la energía vuelve a ser un factor crítico para la competitividad. La combinación de precios en alza, disrupciones en rutas clave y ajustes fiscales redefine las condiciones de operación a nivel global.

En América Latina, donde el transporte terrestre es el principal soporte de las cadenas de suministro, el impacto es aún más significativo. La evolución del precio del combustible y las decisiones de política energética serán determinantes para sostener la eficiencia logística en los próximos meses.

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