
Al referirse al rol de la logística y el comercio exterior en organizaciones con operación regional, María Eugenia comenta que “son áreas que sostienen la continuidad del negocio y permiten adaptarse a contextos cambiantes”. En esta entrevista, analiza la toma de decisiones en entornos de transformación constante y los desafíos de liderar equipos en escenarios de alta complejidad.
Desde tu rol regional, ¿cómo ves hoy a Latinoamérica?
Es una región sumamente desafiante, pero con un potencial enorme. Dispone de mercados emergentes y de crecimiento para muchas industrias: energía, minería, aplicaciones industriales, economía del conocimiento y también el segmento de salud, donde yo trabajo.
Sin embargo, los vaivenes políticos muchas veces impactan en la economía y retrasan inversiones. Hay países que lograron separar la economía de la política y eso les da mayor estabilidad. Otros no, y eso genera retrocesos. En la región hay dos grandes motores, Brasil y México, que concentran volumen y masa crítica. A la hora de tomar decisiones estratégicas regionales, muchas veces es inevitable priorizar esos mercados.
Argentina viene mostrando señales de recuperación en algunos segmentos, especialmente en el área de salud. Eso permite armar un mix regional, donde conviven mercados grandes con otros que empiezan a despegar. La región sigue siendo vista como una de crecimiento, pero necesita inversiones sostenidas para fortalecer sus industrias.
En ese contexto, el comercio exterior se vuelve crítico. Con el reacomodamiento de la geopolítica global, el mapa comercial se está redefiniendo, y entender cómo se reestructura es clave para decidir dónde poner recursos y cómo crecer.
¿Qué rol cumple el comercio exterior en tu planificación regional?
Un rol central. En negocios B2B, es absolutamente crítico. Evaluar regulaciones, logística y tiempos de operación permite desarrollar y posicionar productos mucho más rápido. No es lo mismo tardar seis meses en traer una muestra que hacerlo en quince días. Esa diferencia puede determinar quién llega primero al mercado.
La logística y el comercio exterior no son solo funciones operativas: son herramientas de competitividad regional. Permiten acelerar lanzamientos, mejorar el posicionamiento y ofrecer soluciones antes que la competencia.
¿Qué representa la logística en tu actividad diaria?
Es un factor determinante. Elegir correctamente incoterms, definir puntos de entrega, resolver dónde dejar el producto y cómo optimizar tiempos son decisiones estratégicas.
Hoy la logística agrega valor. No se trata solo de entregar un material, sino de facilitarle al cliente la decisión de comprarte. A veces implica llevar el producto hasta un puerto específico, otras veces ofrecer un servicio integral. Eso es parte del servicio y del valor que el cliente reconoce.
¿Qué herramientas logísticas se vuelven clave en Latinoamérica?
Tener alternativas: zonas francas, depósitos fiscales, stocks de seguridad y demás. Si el ciclo normal de abastecimiento es de sesenta días, contar con stock en una zona estratégica permite responder rápido a la demanda. En regiones alejadas de los centros de producción, como Argentina, contar con aéreos rápidos, navíos eficientes y operadores logísticos confiables no es un extra, es parte del negocio.
Hoy la logística es parte del servicio. El cliente busca menos stock, mayor velocidad y confiabilidad. Por eso hay que analizar toda la cadena de suministro y tratamos de entender las necesidades del cliente hasta el usuario final. La idea es ser vistos como socios, no solo como proveedores.

¿Qué importancia le das a la comunicación?
La comunicación es crítica, especialmente en logística, regulaciones y comercio exterior. Hay cambios que se anticipan y otros que aparecen de un día para el otro. Tener equipos atentos a la normativa y al contexto es fundamental para no frenar la operación.
Equipos internos o asesores externos pueden ayudar a anticipar escenarios. Parar una operación por no haber previsto un cambio regulatorio puede significar detener una planta productiva, con pérdidas enormes. En sectores críticos como salud o alimentos, eso no es una opción.
¿Cómo se gestiona esa complejidad a nivel regional?
Con conocimiento local y visión regional. No es lo mismo operar en Brasil que en países más chicos. Los volúmenes, los costos y las regulaciones varían. Por eso la comunicación tiene que fluir y la información tiene que llegar rápido a quienes toman decisiones.
Invertir en equipos de comercio exterior y logística no es un costo, es una inversión estratégica. Son áreas que sostienen la continuidad del negocio y permiten adaptarse a contextos cambiantes.
¿Qué experiencias sentís que marcaron la forma de liderar que tenés hoy?
Creo que una de las experiencias que más me marcaron fue haber vivido muchísimos procesos de transformación. Me ha tocado trabajar en una organización que ha cambiado de manera constante durante décadas, y uno de transforma con esos cambios. Eso te enseña que no hay descanso, que el cambio puede aparecer en cualquier momento y que hay que estar preparado, no solo desde lo profesional o educativo, sino también desde lo emocional.
Prepararte vos es importante, pero también preparar a los equipos. Los cambios no te atraviesan solo a nivel individual, impactan en las personas con las que trabajás. Entender eso fue clave en mi manera de liderar.
¿Hay una forma de predisponerse mejor frente a los cambios?
Lo más fácil suele ser resistirse, preguntarse por qué hay que hacerlo. Al principio no siempre se vive con entusiasmo, incluso aparece el cansancio de sentir que “otra vez hay que cambiar”. Pero con el tiempo entendés que parte del liderazgo tiene que ver con desarrollar flexibilidad y adaptabilidad, tanto en uno como en los equipos.
Hay algo que para mí es central: entender qué cosas están bajo tu control y cuáles no. En compañías globales hay decisiones que vienen definidas a nivel global y no dependen de vos. Cuando entendés eso, empezás a enfocar la energía donde sí podés actuar. Muchas veces decisiones que al principio parecen negativas terminan siendo trampolines de crecimiento y abren oportunidades que no estaban previstas.
¿Qué mensaje te gustaría dejar sobre liderazgo?
Creo que hoy el líder tiene que ser integral y transformador. Tener visión estratégica, pero también sensibilidad humana. Las empresas existen para hacer negocios, pero detrás de los objetivos hay personas. Trabajar cerca de la gente, entender qué necesita y cómo se siente es clave.
Me gusta hablar de liderazgo con propósito y valores. Una persona que se siente bien trabaja mejor, crea más y aporta más. En un mundo donde la innovación es constante, necesitás equipos con bienestar, comprometidos y con energía para generar cosas nuevas. Ese es, para mí, el verdadero desafío del liderazgo hoy.
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