¿Por qué el desayuno es clave para mantener un peso saludable en México?

Hay un hábito matutino que parece inofensivo y que la ciencia vincula directamente con el sobrepeso, la diabetes y la hipertensión

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Persona obesa recostada en camilla hospitalaria con enfermero revisando monitor médico junto a ella.
Saltarse el desayuno de forma habitual eleva 26% el riesgo de azúcar elevada en sangre.(Imagen Ilustrativa Infobae)

En México, saltarse el desayuno es una práctica cotidiana. La prisa o la falta de apetito matutino llevan a millones de personas a comenzar el día sin comer.

Lo que rara vez se calcula es el costo que esa omisión tiene sobre el metabolismo, el peso y la salud a largo plazo.

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El país enfrenta una de las tasas de sobrepeso y obesidad más altas del mundo.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua 2020-2024, el 74.9% de los adultos mexicanos de 20 años o más vive con sobrepeso u obesidad.

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Ilustración 3D de un torso humano, mostrando músculos y una gran acumulación de grasa abdominal de color rojo intenso, sobre un fondo azul claro.
El organismo pasa entre 8 y 10 horas en ayuno durante la noche; el desayuno reactiva el metabolismo y el control del peso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El problema también alcanza a los más jóvenes: 40.1% de los adolescentes de 12 a 19 años y 36.5% de los niños de 5 a 11 años presentan la misma condición.

Omitir el desayuno eleva el riesgo de obesidad, diabetes e hipertensión

Desayunar no es un hábito opcional para quien busca controlar su peso.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte que el organismo pasa entre 8 y 10 horas sin recibir alimento durante la noche y depende del desayuno para renovar sus reservas energéticas.

Además de renovar la energía, el desayuno también activa los mecanismos que regulan el metabolismo, la concentración y el peso.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo explican la mayoría de los nuevos casos de diabetes tipo 2 en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un análisis publicado en la revista médica Nutrients, disponible en el repositorio PubMed Central del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, examinó 9 estudios con más de 118,000 participantes.

Los resultados muestran que quienes omiten el desayuno de forma habitual tienen 10% más riesgo de desarrollar síndrome metabólico —un conjunto de condiciones graves que incluye obesidad abdominal, glucosa elevada, presión alta y colesterol alterado— frente a quienes desayunan con regularidad.

Los riesgos se desglosan por condición:

  • 17% más probabilidad de acumular grasa abdominal.
  • 21% más riesgo de hipertensión.
  • 26% más riesgo de hiperglucemia, precursora de la diabetes tipo 2.
  • 13% más de dislipidemia, es decir, desorden en los niveles de colesterol y triglicéridos.
Infografía sobre omitir el desayuno y el riesgo metabólico. Presenta un cuerpo con corazón iluminado y seis íconos de condiciones como obesidad, hipertensión y colesterol alto.
Un análisis de 9 estudios con más de 118,000 participantes revela que omitir el desayuno de forma habitual incrementa en un 10% el riesgo de síndrome metabólico, con mayores probabilidades de obesidad abdominal, hipertensión, hiperglucemia y dislipidemia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué saltarse el desayuno no adelgaza

Muchas personas omiten el desayuno con la idea de reducir calorías.

La misma investigación de Nutrients muestra que la ecuación es más complicada.

Cuando el cuerpo no recibe combustible al despertar, activa mecanismos compensatorios: eleva la resistencia a la insulina, aumenta el tono del sistema nervioso simpático y desregula el ciclo hormonal que controla el hambre y la saciedad.

Un hombre obeso sentado en una camilla es examinado por una médica usando un estetoscopio. Detrás, un consultorio con persianas y equipo médico visible.
Omitir el desayuno eleva 17% el riesgo de grasa abdominal y 21% el de hipertensión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El resultado es hambre intensa a media mañana, antojos de alimentos altos en azúcar y grasa, y una tendencia a comer en exceso en las comidas siguientes.

El déficit calórico del desayuno rara vez se mantiene; en cambio, se traslada y se amplifica en la tarde o la noche.

Qué recomiendan los especialistas para un desayuno que proteja el peso

El IMSS propone distribuir la ingesta en cuatro o cinco comidas ligeras al día —en lugar de concentrar todo en una o dos— y garantizar que el desayuno aporte entre 20% y 35% de la energía que el cuerpo necesita en el día.

La institución recomienda que esa primera comida incluya cereales con fibra, frutas, verduras y proteínas de calidad como huevo, leguminosas o carne magra.

Ilustración en acuarela de una mujer joven midiendo su cintura con una cinta métrica frente a un espejo en un dormitorio soleado. Viste top coral y shorts claros.
Desayunar con regularidad reduce el riesgo de hambre intensa a media mañana y los antojos de alimentos altos en azúcar y grasa, según la investigación de Nutrients. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP) señalan que los malos hábitos alimenticios, junto con el sedentarismo, explican la mayor parte de los nuevos casos de diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón en el país.

La constancia importa más que la cantidad puntual: el intestino responde mejor a una dieta variada y sostenida que a periodos cortos de alimentación saludable.

La fibra en el desayuno: un aliado para el peso y la microbiota

Lo que se incluye en el desayuno también determina su efecto sobre el peso.

La investigación de Nutrients indica que las dietas bajas en fibra se asocian con menor diversidad microbiana, mayor presencia de bacterias patógenas y alteraciones metabólicas vinculadas a obesidad.

Plato con tortillas de huevo y verduras, bacon, palta y huevos poché, junto a yogur con frutos rojos, pan y leche.
Incluir fibra desde el desayuno —a través de avena, frijoles o fruta con cáscara— mejora la diversidad microbiana intestinal y reduce alteraciones metabólicas vinculadas al sobrepeso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fibra alimenta a las bacterias intestinales que producen ácidos grasos de cadena corta, ácidos biliares y precursores de neurotransmisores: los mediadores principales de la comunicación entre el intestino y el resto del organismo.

Sin esa fermentación, géneros bacterianos asociados a la protección contra infecciones disminuyen, y, como consecuencia, la inflamación intestinal es mayor.

Un tazón de cereal humeante con fresas, arándanos y plátano en una mesa de madera, con corazones flotantes y un diagrama del sistema circulatorio humano
Quienes desayunan regularmente tienen menor riesgo de acumular grasa abdominal, desarrollar hipertensión y presentar niveles elevados de colesterol, de acuerdo con el análisis de Nutrients. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Secretaría de Salud de México recomienda entre 25 y 38 gramos de fibra diaria para adultos, según sexo y edad.

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