
El consumo de edulcorantes no calóricos ha generado inquietud entre la comunidad científica mexicana por su posible relación con el aumento de casos de cáncer de colon.
Investigadores de la UNAM han advertido sobre los efectos a largo plazo de estas sustancias, haciendo énfasis en la exposición durante el embarazo y la lactancia.
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En México, el cáncer de colon ha escalado hasta ocupar el primer lugar en incidencia entre hombres de 30 a 59 años, cuando antes era más frecuente en adultos mayores.
Así lo confirman los datos del INEGI, que muestran un cambio preocupante en el perfil de los pacientes.
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Este fenómeno ha sido atribuido a cambios en el entorno, la alimentación y factores ambientales que alteran el equilibrio del intestino desde etapas tempranas de la vida.
Evidencia de la UNAM: daños en etapas críticas del desarrollo
La investigadora Sonia León Cabrera, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, detalló que los experimentos en modelos murinos demostraron que la exposición prenatal a sucralosa puede dañar el intestino inmaduro de las crías y alterar la respuesta inmunológica.
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“Nuestro equipo y yo diseñamos experimentos en modelos murinos y se observó que el consumo de sucralosa en dosis elevadas durante la etapa prenatal y del desarrollo se asoció al séptimo día del bebé con daño del intestino inmaduro”, explicó.
Además, la científica explicó que la exposición materna a edulcorantes no calóricos durante el embarazo y la lactancia provocó un aumento de citocinas proinflamatorias, lo que podría afectar la formación del sistema inmunológico.
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“Vimos que la exposición materna a edulcorantes no calóricos durante el embarazo y lactancia producía más citocinas proinflamatorias asociadas a respuestas inmunológicas”, afirmó.
El análisis del equipo de la UNAM también sugirió que la alteración de la microbiota intestinal puede favorecer mecanismos de inflamación crónica y tumorigénesis.
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“Otra hipótesis revisada también fue la alteración del metabolismo bacteriano intestinal, que podría favorecer mecanismos de inflamación crónica y tumorigénesis”, agregó León Cabrera.

Consumo habitual y dosis en la población mexicana
En la actualidad, el consumo de refrescos y jugos procesados endulzados con edulcorantes no calóricos es especialmente alto entre mujeres embarazadas y lactantes en México.
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“En nuestro país, el consumo de refrescos y jugos procesados, muchos de los cuales están endulzados con algún edulcorante no calórico, es especialmente alto entre las mujeres embarazadas y lactantes”, detalló la investigadora.
Las bebidas light pueden llegar a contener hasta 60 miligramos de sucralosa por lata, una cantidad que puede superar los límites recomendados si se consume de manera cotidiana.
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Las autoridades internacionales han establecido límites de ingesta considerados seguros: la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria fija un máximo de 15 mg por kilogramo de peso corporal, mientras que la FDA de Estados Unidos recomienda no exceder los 5 mg por kilogramo al día.
El consumo de estos productos en México suele rebasar dichas recomendaciones, incluso en niños, quienes tampoco deberían consumirlos.
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“Hoy en día, consumir una bebida contiene un edulcorante no calórico, muestra una prevalencia en que se rebasan incluso las recomendaciones de uso de los niños los cuales tampoco deberían consumirlos”, subrayó Sonia León Cabrera.
Impacto en la salud pública y recomendaciones oficiales
Las autoridades y los científicos sugieren que la exposición temprana a estas sustancias puede dejar una huella duradera en la salud intestinal e inmunológica de los niños, incrementando el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer de colon en la edad adulta.
Actualmente, no existe consenso absoluto sobre los mecanismos biológicos involucrados, pero los datos experimentales sugieren que los edulcorantes pueden alterar la microbiota intestinal y el sistema inmunológico.
Por este motivo, la investigadora de la UNAM enfatizó: “Se recomienda que las mujeres embarazadas y las lactantes tampoco los consuman”.

Panorama epidemiológico y llamado a la regulación
La tendencia al alza del cáncer de colon en México, ahora presente en adultos jóvenes, ha encendido las alertas entre la comunidad científica y sanitaria.
Diversos estudios asocian este fenómeno con el aumento sostenido en el consumo de alimentos y bebidas endulzados artificialmente, lo que ha motivado a los especialistas a recomendar restricciones especialmente en mujeres embarazadas, lactantes y menores de edad.
Frente a este panorama, la exigencia de un etiquetado más claro y una regulación estricta sobre los edulcorantes cobra mayor relevancia.
Proteger la salud de las nuevas generaciones depende, en gran medida, de adoptar políticas preventivas y de promover hábitos de consumo informados, capaces de frenar el avance de una enfermedad que ya no distingue edades.
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