
Las lluvias que afectan diferentes regiones de Honduras mantienen en alerta a las autoridades de infraestructura, que han distribuido maquinaria y equipos de respuesta en 66 zonas del territorio nacional para atender incidentes en carreteras no pavimentadas y reducir las interrupciones del tránsito.
El ministro de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), Aníbal Ehrler, informó que los equipos permanecen cerca de los sectores donde se ejecutan trabajos de mantenimiento vial, con el propósito de responder ante derrumbes, deslizamientos y otros incidentes que puedan presentarse durante la temporada lluviosa.
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“En estas 66 zonas tenemos maquinaria cerca de cada uno de los puntos, una capacidad de reacción especial que nos permite poder prevenir o por lo menos atender de manera inmediata las emergencias que se presentan a nivel nacional”, explicó el funcionario.
La estrategia contempla mantener una comunicación permanente con la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), los comités de emergencia municipales y las alcaldías, para coordinar la asistencia en las comunidades afectadas y dar seguimiento a las condiciones de los ríos, las carreteras y los bordos.

La presencia de maquinaria busca facilitar la remoción de material, la rehabilitación de tramos dañados y la atención de puntos donde las precipitaciones comprometan la circulación vehicular.
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Ehrler detalló que los equipos de la SIT ya han intervenido en diferentes sectores afectados por derrumbes, entre ellos zonas del corredor seco, San Esteban e Ilama, donde se realizaron trabajos para atender las dificultades ocasionadas por las lluvias.
Uno de los puntos que requirió intervención fue la carretera RN-20, que permaneció cerrada temporalmente debido a un derrumbe. Según el ministro, la vía ya fue habilitada completamente después de los trabajos ejecutados en coordinación con el Batallón de Ingenieros.
La rehabilitación permitió restablecer el paso en ese tramo, aunque las autoridades mantienen la vigilancia sobre otros sectores vulnerables que podrían registrar nuevos incidentes si continúan las precipitaciones.
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El funcionario señaló que la disponibilidad de maquinaria en diferentes puntos del país permite reducir los tiempos de respuesta ante las emergencias, especialmente en carreteras que conectan comunidades y que pueden quedar incomunicadas cuando ocurren deslizamientos o daños en la infraestructura.

En la zona norte, uno de los principales focos de atención se encuentra en el valle de Sula, donde las crecidas de los ríos Ulúa y Chamelecón mantienen bajo vigilancia las condiciones de los sistemas de protección y drenaje.
El ministro aseguró que las obras de drenaje construidas durante los últimos ocho meses están resistiendo el incremento de los caudales de ambos ríos. Estas intervenciones buscan mejorar la evacuación del agua y reducir los riesgos de inundaciones en sectores vulnerables.
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Sin embargo, Ehrler informó que se identificó un pequeño desbordamiento del río Guaymitas, en El Progreso, que afectó una borda antigua. Según indicó, el punto será intervenido de inmediato para atender la situación y evitar que el problema pueda agravarse.
Las autoridades también mantienen vigilancia en otros lugares donde existen riesgos asociados con el aumento de los niveles de los ríos y el deterioro de las estructuras de protección.

Entre esos puntos figura el río Goascorán, donde se contempla la posibilidad de un desbordamiento. La vigilancia se extiende a sectores donde se han ejecutado trabajos para evitar la socavación de carreteras y tuberías, infraestructura que puede sufrir daños cuando el agua erosiona el terreno que la sostiene.
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En el Distrito Central, la SIT mantiene coordinación con las autoridades municipales y Copeco para responder a las emergencias derivadas de las precipitaciones.
Ehrler advirtió que las características topográficas de la capital hondureña representan un factor de riesgo, especialmente en zonas donde las pendientes favorecen los deslizamientos y la acumulación de agua puede provocar inundaciones.
A esta situación se suma la acumulación de basura en tragantes y sistemas de drenaje, que dificulta el paso del agua y aumenta la posibilidad de anegamientos en calles y sectores residenciales.

El funcionario señaló que la atención inmediata de las emergencias debe complementarse con inversiones preventivas que permitan reducir la vulnerabilidad de las comunidades. Entre las medidas necesarias mencionó las intervenciones en infraestructura vial, la construcción y reparación de bordos y el mejoramiento de los sistemas de drenaje.
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La estrategia de la SIT combina el despliegue de maquinaria con la coordinación entre instituciones para atender incidentes y dar seguimiento a los puntos críticos durante la temporada lluviosa.
Aunque las obras ejecutadas en el valle de Sula muestran resultados favorables, el desbordamiento reportado en El Progreso y la vigilancia sobre otros ríos reflejan que persisten sectores expuestos a las crecidas.
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