
La tarde del 23 de noviembre de 1912, una tormenta que descendió desde el norte obligó a decenas de barcos a buscar refugio en el lago Míchigan, Estados Unidos. Entre ellos se encontraba el Rouse Simmons, un velero de tres mástiles que llevaba un cargamento de miles de pinos cosechados en la península superior de Míchigan.
El navío debía arribar al muelle habitual de la ciudad antes del Día de Acción de Gracias, pero su ausencia aumentó la preocupación de las familias de la tripulación.
En los días posteriores, comenzaron a llegar informes sobre un velero en dificultades, avistado frente a las costas de Wisconsin. El 4 de diciembre, la ciudad de Chicago despertó con la noticia de árboles huérfanos arrastrados hasta las playas. La incertidumbre creció entre los allegados y el público, mientras la búsqueda de posibles sobrevivientes continuó sin descanso.
La figura de Herman Schuenemann y la leyenda del “Capitán Santa”
De acuerdo con National Maritime Historical Society, el Rouse Simmons había sido adquirido en 1910 por Herman Schuenemann, un navegante alemán-estadounidense apodado “Capitán Santa”.

Schuenemann tomó el mando de la embarcación con un objetivo diferente al transporte tradicional: prefería vender directamente los árboles de Navidad a las familias en el centro de Chicago, bajo el puente de Clark Street. Así, eliminó intermediarios y ofreció los pinos a precios accesibles; incluso, la familia tejían guirnaldas y preparaban coronas para la venta.
En ese sentido, el Chicago Inter-Ocean publicó una entrevista en 1909 en la que Schuenemann lamentó la escasez de árboles y valorizó la importancia del acceso para los sectores menos favorecidos. Y los riesgos asumidos para poder cumplir con su negocio tuvieron consecuencias.
Es por eso que Schuenemann optó por comprar barcos de mayor tamaño, en ocasiones antiguos o en malas condiciones, para transportar una mayor cantidad de pinos. Esa decisión pudo influir en la pérdida del Simmons durante la tormenta de 1912.

Búsqueda, hallazgos y persistencia de la leyenda
Según investigaciones recientes, la desaparición del Rouse Simmons dio origen a varias versiones. En un principio, se creyó que la nave buscó refugio en alguna costa. Sin embargo, el 5 de diciembre, el Chicago American tituló que se había perdido la esperanza de encontrar al barco y lo denominó “Santa Claus Boat Lost”. Un extripulante declaró que el barco había partido sobrecargado y en mal estado.
De acuerdo a Atlas Obscura, la historia se volvió leyenda. Informes ficticios, como el hallazgo de un mensaje en una botella, circularon entre la prensa local. En 1971, un buzo descubrió los restos del Simmons a unos 16 kilómetros al noreste de Two Rivers, Wisconsin.
Arqueólogos como Tamara Thomsen encontraron evidencia de que la tripulación intentó fondear el barco antes de hundirse, ya que se halló una cadena de ancla en cubierta.
Asimismo, la localización del ancla de babor del Simmons en 2007 aportó otra pista sobre los intentos desesperados de estabilizar la nave.

Entre los hallazgos de los exploradores, se destacan árboles de Navidad conservados en el casco, aún con sus agujas debido a la protección del sedimento del lago. En 1924, una cartera impermeabilizada que pertenecía a Schuenemann fue encontrada en las redes de un pesquero. El contenido incluía tarjetas personales y recibos de los árboles que cargaba el Simmons.
Vigencia de la tradición y legado cultural
De acuerdo con el Wisconsin Historical Society y registros de la Guardia Costera de Estados Unidos, desde el año 2000 se replica simbólicamente la travesía del Simmons.
El rompehielos Mackinaw navega desde el norte de Míchigan hasta Chicago cada diciembre, entregando más de mil árboles de Navidad donados a familias seleccionadas de la ciudad. Durante estos eventos, el barco es recibido en el Navy Pier con ceremonias, villancicos y actividades familiares.

Esta tradición también se celebra en otras ciudades a orillas de los Grandes Lagos, con el objetivo de recordar las raíces marítimas de la región y el espíritu solidario impulsado por Schuenemann y su tripulación. Las conmemoraciones incluyen la entrega gratuita de árboles y recorridos por los barcos participantes.
El caso del Rouse Simmons demuestra cómo un hecho trágico puede transformarse en emblema de generosidad y memoria colectiva. A más de un siglo del hundimiento, el recuerdo del “Christmas Tree Ship” sigue presente en las historias y celebraciones del norte de Estados Unidos.
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