Andrea Giunta en Leamos (Foto: Mariana Kozodij)
Andrea Giunta en Leamos (Foto: Mariana Kozodij)

¿Se puede pensar al feminismo como un conglomerado homogéneo o, por el contrario, hay que interpretarlo desde la complejidad de intereses, luchas, deseos, opiniones? ¿Cómo se enriquece desde el disenso?

Andrea Giunta, María Negro, Hinde Pomeraniec, Florencia Etcheves, Erika Halvorsen, Tamara Tenenbaum y Miss Bolivia fueron algunas de los escritoras y artistas que visitaron el stand de Leamos en la Feria del Libro, y cada una, durante sus encuentros, explicó sus posiciones y pareceres respecto de la lucha y la reivindicación feminista.

Publicamos aquí algunos pasajes de esos encuentros, que, leídos en conjunto dan una idea esmerilada de un movimiento tan potente como heterogéneo.

“Feminismo y arte latinoamericano”, de Andrea Giunta (Foto: Santiago Saferstein)
“Feminismo y arte latinoamericano”, de Andrea Giunta (Foto: Santiago Saferstein)

Andrea Giunta
(Autora de Feminismo y arte latinoamericano, editorial Siglo XXI)

Propondría pensar en la fluctuación de los dos términos "feminismo" y "género", en cómo cada uno se va cargando de un contenido político y de una actualidad distinta. Si desde los años 90, el término "género" fue tomando un sentido público y político, en tanto que "feminismo" se asociaba a una lucha del pasado como si hubiese sido un movimiento ya superado, creo que hoy en día, en que "feminismo" domina el debate en torno a la mujer, "género" se está cargando de un sentido político nuevo.

El feminismo se reinscribió y ya no sólo representa los derechos de la mujer

¿"Género" es más abarcativo que "feminismo"? "Feminismo" ya no representa sólo los derechos de la mujer. Da cuenta de todas las diferencias en términos de definición e identidad sexual. "Feminismo" se reinscribió y tiene que ver con el desacuerdo o los rumbos que toma el capital global, con los sistemas de producción, es un término y una lucha que se está resignificando contra los programas económicos. Es muchas otras cosas, no sólo la lucha de las mujeres para tener visibilidad.

Miss Bolivia en Leamos (Foto: Mariana Kozodij)
Miss Bolivia en Leamos (Foto: Mariana Kozodij)

Miss Bolivia
(Cantante y autora de Ni cabida, Ed. Planeta)

Está muy bien pensar los feminismos como pluralidad, como movimientos múltiples transversales. Como mujer, o mujer disidente, me reconozco habitando distintos perfiles que tienen que ver con la laburanta, con la comunicadora, con la militante, con la compañera. Aprendo todo el tiempo, me reescribo.

El patriarcado es un quiste, lo tenemos en el ADN

A veces me reconozco reproduciendo las dinámicas opresoras del hetero cis patriarcado. Es un quiste, lo tenemos en el ADN. Todo el tiempo tenemos que estar super atentes para desmantelar las estructuras que reproducimos. Estoy en constante transformación y movimiento. Quiero que el mundo sea menos mierda, como digo en mi libro, y para eso pienso y hago canciones.

Florencia Etcheves en Leamos (Foto: Mariana Kozodij)
Florencia Etcheves en Leamos (Foto: Mariana Kozodij)

Florencia Etcheves
(Autora de La niña de la bolsa y Manadas; editorial IndieLibros)

Las sociedades patriarcales como la nuestra tienen mandatos para todos y todas, no solo para las mujeres. Los varones están seteados desde muy chicos para ser los ganadores, los winners, el macho que se levanta a todas las minas, el triunfador, el exitoso, el proveedor, el que no puede perder, el que si pierde es un fracasado que no sirve para nada. Hay muchos hombres que no consiguen llegar a esa vara tan alta. Y esas frustraciones se pueden manifestar de diferentes maneras. Hay algunos que a lo mejor no les interesa, otros que se angustian, otros que se deprimen y otros que las manifiestan de manera violenta. Las mujeres tenemos otros mandatos: tenemos que ser más tranquilas, sumisas, no provocar, no confundir, no solo ser sino también parecer.

La igualdad no solamente tiene que ver con los derechos y las oportunidades que todos tenemos que tener, más allá de lo que tengamos entre las piernas

El tiempo va cambiando y, personalmente, creo que quitarnos esos mandatos va a convertir a la sociedad de futuro en una sociedad de hombres y mujeres mucho más felices. La igualdad no solamente tiene que ver con los derechos y las oportunidades que todos tenemos que tener, más allá de lo que tengamos entre las piernas. Me parece que tiene que ver con permitirnos y ser más libres, educar a nuestros chiquitos y a nuestras chiquitas desde ese lugar. Vamos a tener una sociedad mucho mejor. No sé si nosotros la vamos a llegar a ver, pero estamos construyendo para nuestros hijos, para nuestros nietos, para nuestros bisnietos. Muchas de las mujeres feministas del siglo pasado construyeron cosas que no llegaron a ver y, sin embargo, gracias a ellas hoy podemos hacer un montón de cosas.

Erica Halvorsen en Leamos (Foto: Mariana Kozodij)
Erica Halvorsen en Leamos (Foto: Mariana Kozodij)

Erika Halvorsen
(Autora de What's up mamis; editorial Planeta)

Las mujeres somos muy detallistas, sobre todo en temas de la intimidad y sexualidad. Trabajo en televisión y cuando escribo escenas de mujeres hablando de sexo, tengo mucha resistencia del lado de los productores, como si hubiera palabras que no se pueden decir. La mujer que habla de sexo es tomada como fría, como insensible, como masculina. Lo bueno es que en los libros tengo más libertad que en el cine o la tele: puedo hablar de juguetes sexuales o masturbación o cosas que no puedo hacer en la pantalla.

En las telenovelas, las mujeres se enamoran y después tienen sexo; y en la vida tenemos sexo y después, con suerte, nos enamoramos

Me parece que hay una cultura de la pureza que todavía nos atraviesa. Es una curaduría moral. En las telenovelas, las mujeres se enamoran y después tienen sexo; y en la vida tenemos sexo y después, con suerte, nos enamoramos. Si se ponen a pensar, es mucho más fácil mostrar a una heroína que la violan antes que a una heroína gozando o siendo infiel. Siempre cuento la anécdota de que en televisión no me dejaron decir la palabra "clítoris". ¿Si podemos decir vesícula o apéndice, por qué no podemos decir clítoris? Me decían que era muy fuerte para las nueve de la noche. ¡Pero a las nueve de la noche o a las cinco de la tarde, todas las mujeres tenemos un clítoris! Está bueno hablar de eso porque es un órgano destinado para el placer. No tiene nada que ver con el aparato reproductivo ni urinario. Si la naturaleza nos da un clítoris, cómo no hablar de eso. ¡Imaginate si planteo una escena de masturbación! No me dejan nombrarlo, imaginate tocarlo.

María Negro
María Negro

María Negro
(Autora del Manifiesto de las conchudas; editorial IndieLibros)

Los cuerpos nos resultan repulsivos y a la vez erotizantes. Depende del lugar en que se ubiquen. Si están arriba de un caño en la televisión, les podemos encontrar cierta belleza. Ahora bien, a la mujer que decide mostrarse para reclamar o para usar cuerpo como una herramienta dentro del arte, eso se lo censura.

No es una batalla ganada que determinada modelo o artista pueda lucir su cuerpo esplendoroso en el show de Tinelli

No son iguales los cuerpos según el lugar que ocupen dentro de los medios, dentro de las posibilidades de que se conviertan en un producto o en una mercancía. Y a la vez, al mercantilizarlos, se da, sobre todo con el cuerpo femenino, una desprotección muy grande. No es una batalla ganada que determinada modelo o artista pueda lucir su cuerpo esplendoroso en el show de Tinelli. Que lo haga y que se sienta bien por hacerlo, pero eso forma parte de la mercantilización de nuestra propia genitalidad: precisamente porque esa cola aparece ahí y se vende un montón de pauta publicitaria, las otras muchas que se pasean en shorcito están condenadas al acoso, al manoseo, a la intromisión, porque se entiende que ese cuerpo es una mercancía más.

Tamara Tenenbaum en Leamos
Tamara Tenenbaum en Leamos

Tamara Tenenbaum
(Autora de El fin del amor. Querer y coger; editorial Ariel)

Sobre el abuso, yo creo que hay una retórica que, por suerte, está cada vez más criticada, pero que es como cuando te roban la billetera y te dicen: "Bueno, vos también la andás revoleando". Es una retórica que internalizás porque te conviene, porque queremos pensar que hay formas de evitar un abuso: si nos vestimos de una forma correcta o caminamos por los lugares adecuados, si hacemos las cosas bien, no nos va a pasar nada. ¡No es cierto! No hay una relación tan lineal. La violencia está en todos lados, no hay forma de cuidarse. La única forma es dejar de reproducir una cultura violenta. En ese sentido, este es un relato que se reproduce de forma disciplinadora para las mujeres: no salgas, no camines sola de noche.

La idea de “La calle es peligrosa, no salgas” es disciplinadora: pretende que te quedes en tu casa. No podemos aceptarlo

La calle es un lugar peligroso, sí, pero es mucho menos peligroso que las casas. La mayoría de los femicidios transcurren en casas, la gran mayoría de las violencias sexuales transcurren en casas, en familia, por gente que te conoce. La violación abajo de un puente existe, pero es mucho menos frecuente que las violaciones intrafamiliares e intrapareja. La idea de "La calle es peligrosa, no salgas" es disciplinadora: pretende que te quedes en tu casa. No podemos aceptarlo.

Hinde Pomeraniec, autora de “Soy mi madre, soy mi hija, soy yo” (Foto: Dino Calvo)
Hinde Pomeraniec, autora de “Soy mi madre, soy mi hija, soy yo” (Foto: Dino Calvo)

Hinde Pomeraniec
(Autora de Soy mi madre, soy mi hija, soy yo; editorial IndieLibros)

Uso el pañuelo verde, sí. Lo tuve durante mucho tiempo cuando estábamos en plena discusión por el aborto. No lo tengo puesto ahora, pero podría tenerlo perfectamente. No lo tengo todo el tiempo. Lo tengo en los momentos en donde me parece que es importante una identificación.

No necesito estar mostrando mis credenciales todo el tiempo, no estoy necesariamente con el pañuelo verde todo el tiempo

Incluso cuando lo tengo, en ciertos lugares lo guardo porque no me interesa que sea tomado como una provocación. En ese sentido, no necesito estar mostrando credenciales todo el tiempo. Me encanta ver a las chicas en el subte. Y soy verde, re contra verde, pero no estoy necesariamente con el pañuelo todo el tiempo.

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