Anoche en New York –madrugada argentina–, Martín Bossi, Ricky Pashkus (director, maestro y coreógrafo) y Florencia Masri (su productora asociada) tuvieron cita con Cyndi Lauper en Sardi´s, el emblemático restó de la calle 44 west, que suele recibir, entre su tradicional clientela, a los protagonistas del circuito teatral de Broadway. "Fue una noche maravillosa", contó Bossi a GENTE. "Es una persona angelada", sumó Pashkus.

El sábado en pleno Time Square, Bossi se paseó con las botas de Lola, la travesti que interpretará en el musical producido y dirigido por Ricky Pashkus.
El sábado en pleno Time Square, Bossi se paseó con las botas de Lola, la travesti que interpretará en el musical producido y dirigido por Ricky Pashkus.

¿Cómo llegaron a la misma mesa de la cantante americana? Después de haber asistido a la función de Kinky Boots, el musical éxito de la plaza newyorkina que se estrenará en Buenos Aires en enero de 2020, con el protagónico del mismísimo Bossi, y producción de Rimas (Ricky + Masri). Y es Cyndi quien compuso la música de la pieza de Harvey Fierstein, ganador de dos premios Tony como escritor y protagonista de Torch Song Trilogy y La Cage aux Folles.

¿Cómo comenzó esta aventura? "Florencia y yo unimos fuerzas, las de mi historia con la comedia musical y las de su experiencia de vida aquí, en Estados Unidos", revela Pashkus.

"La sinergia entre nosotros fue automática. Así se generó una gran empatía que nos llevó a estrenar Chorus Line en el Maipo. Y en ese proceso, nos topamos con Kinky Boots, y creímos que era el momento para hablar de lo que queríamos contar". La obra, basada en un hecho real, habla de la deconstrucción de los prejuicios, la integración y el respeto por la diversidad.

Bossi y Pashkus, celebraron el acuerdo que los convertirá en los “dueños” del musical sensación en Estados Unidos, Inglaterra, España y Australia.
Bossi y Pashkus, celebraron el acuerdo que los convertirá en los “dueños” del musical sensación en Estados Unidos, Inglaterra, España y Australia.

Por ese entonces, llegó a oídos de Pashkus que Bossi tenía ganas de probar suerte en la arena de los musicales. "De charla con mi equipo sentimos la necesidad de hacer un cambio. Fueron casi diez años de shows teatrales personales", nos cuenta Martín.

"Ya me estaba sintiendo cómodo, y cuando un actor se siente cómodo, todo se torna peligroso. Necesitaba un desafío con riesgos. Así me llegó la propuesta de Ricky. Una obra encantadora, con un personaje jugado (Lola, la travesti que revolucionará la industria del calzado), y yo creo estar preparado para afrontarlo".

"No hubo dudas. Dijimos: si hay una comedia musical con un personaje dibujado para Martín, es Kinky Boots. Puede ser tres mil veces mejor que cualquier otra Lola", señala Pashkus.

"Por lo que pasa por la cabeza la protagonista, por su histrionismo, por la libertad de movimiento, de trabajo, de conexión con el público. Por el carisma. Lola es un rol para un gran actor, pero más para un gran showman".

Durante la noche de ayer –domingo 5– Bossi, Pashkus y Florencia Masri (coproductora del musical versión porteña) cenaron con Cyndi Lauper en Sardi´s, el reconocido restaurante del circuito teatral en Manhattan.
Durante la noche de ayer –domingo 5– Bossi, Pashkus y Florencia Masri (coproductora del musical versión porteña) cenaron con Cyndi Lauper en Sardi´s, el reconocido restaurante del circuito teatral en Manhattan.

Al llegar a New York, el sábado, la dupla intentó el contacto con Cyndi, de visita en la ciudad por un evento solidario relacionado al teatro. "La invitamos a un meeting y nos contestó de inmediato. Nos encontramos en Sardi´s, le contamos sobre la adquisición de los derechos para su estreno en la Argentina", relatan. "Y nos respondió: Será un honor acompañarnos, haré lo posible para estar en el estreno".

A su regreso al país, para retomar su Bossi Master Show en Avenida Corrientes, Martín comenzará a diseñar su entrenamiento intensivo con un equipo de profesores de danzas y de canto. "Serán los más lindos ocho meses del más duro trabajo", anunció el comediante.

¿De qué va el argumento? Kinky Boots está basada en un hecho real. Charlie Price, un hombre mediocre y sin muchas aspiraciones, hereda la fábrica de zapatos de su padre, en Northampton, Inglaterra. Al desinterés de Charlie por el producto, se suma la quiebra del establecimiento, lo que está a punto de obligarlo a despedir a sus quince trabajadores. Y será el encuentro casual con una cantante travesti –a quien salva de un ataque callejero– lo que abrirá un nuevo y esperanzador camino en el negocio. De ese vínculo surgirá la idea de fabricar calzado para transformistas y cualquier que se anime al erotismo. Los empleados, que al principio se negaban a cambiar los "patrones", pronto se alinearán al exitoso vuelco de la compañía.

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