
Un estudio publicado en la revista médica Neurology halló que las personas mayores de 80 años que caminan más rápido que sus pares tienen entre un 51% y un 60% menos riesgo de deterioro cognitivo o demencia. El trabajo analizó casi 5.000 participantes de cinco estudios sobre envejecimiento.
Los superandadores fueron definidos por los investigadores como aquellos cuya velocidad al caminar se ubica al menos 1,5 desviaciones estándar por encima del promedio para su mismo grupo de edad y sexo. Ese grupo representó, en los distintos estudios analizados, el 9% de los participantes.
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Los números del estudio
Los resultados mostraron que los superandadores tuvieron un 51% menos de riesgo relativo de desarrollar deterioro cognitivo en períodos de seguimiento de entre 3,4 y 5,4 años, y 60% menos de probabilidades de recibir un diagnóstico de Alzheimer u otra forma de demencia. Además, sus habilidades de memoria y pensamiento declinaron de forma más lenta, según mediciones de velocidad de procesamiento, memoria de evocación y flexibilidad mental.

El equipo también estudió un subgrupo de participantes con imágenes de resonancia magnética y otro de adultos mayores cuyo tejido cerebral fue analizado tras la muerte. Ambos análisis aportaron datos que complejizaron la interpretación de los resultados, según detalló National Geographic, revista estadounidense.
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La hipótesis sobre la resiliencia cerebral
Uno de los hallazgos del estudio tiene que ver con la estructura cerebral. Los escáneres de resonancia magnética revelaron que los superandadores tienden a tener un hipocampo —la región del cerebro vinculada a la memoria— de mayor tamaño.
Sin embargo, los análisis de tejido cerebral post mortem mostraron que no existían diferencias en la cantidad de placas amiloides y ovillos de proteína tau asociados al alzhéimer entre quienes caminaban rápido y quienes no.
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Esa aparente paradoja llevó a los investigadores a plantear una hipótesis sobre la resiliencia cerebral: los superandadores no parecerían ser inmunes a la biología subyacente de la demencia, sino que sus cerebros serían capaces de funcionar bien pese a ella.

“El tamaño del efecto fue grande”, señaló Joe Verghese, uno de los autores del trabajo. “Los superandadores tienen alrededor de un 50% menos de riesgo de desarrollar deterioro cognitivo que sus pares”, agregó el científico, en declaraciones recogidas por National Geographic.
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Una asociación, no una causa
La advertencia del equipo es que se trata de un estudio observacional. “No podemos concluir que caminar más rápido previene la demencia, solo que la movilidad excepcional está asociada a un envejecimiento cognitivo más saludable”, precisó Joe Verghese. Dicho de otra manera, no es posible determinar si una persona puede proteger su cerebro simplemente con esforzarse por caminar más rápido.
Los autores sostienen que tanto la velocidad de marcha elevada como la agudeza mental serían manifestaciones externas de una resiliencia subyacente del organismo, y no una relación de causa y efecto directa. Esa distinción resulta relevante para evitar interpretaciones erróneas: el ritmo veloz al caminar actuaría como un marcador de salud global, más que como una intervención preventiva en sí misma.
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Esta perspectiva se alinea con investigaciones anteriores. Un estudio publicado en PMC —la plataforma de acceso libre de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH)— ya había señalado en 2018 que los adultos con velocidades de marcha más lentas, y sobre todo aquellos en quienes esa velocidad disminuía con el tiempo, presentaban un mayor riesgo de desarrollar demencia, independientemente de su estado cognitivo inicial.
Qué implica para el envejecimiento saludable

Desde la Universidad de Harvard, National Geographic señaló que los hallazgos no pueden probar que caminar rápido mejore la salud cerebral, pero sí refuerzan una idea más amplia: la vitalidad física y la vitalidad cognitiva están estrechamente conectadas en la vejez. Mantenerse activo sigue siendo una de las estrategias más sólidas para envejecer bien, tanto desde el punto de vista físico como mental.
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El estudio, titulado Cognitive Aging and Brain Health: A Comparison of Super Movers vs. Nonsuper Movers, fue elaborado por Oshadi Jayakody, Sofiya Milman, Nir Barzilai, Erica F. Weiss, Cuiling Wang, Ying Jin, Helena Blumen y Verghese.
Sus conclusiones se suman a una creciente línea de investigación que vincula la movilidad física en la vejez con la preservación de las funciones cognitivas, de acuerdo con lo informado por National Geographic.
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