Google Stadia cierra sus estudios internos de desarrollo

La plataforma de streaming de videojuegos de Google cambia su foco de negocios en medio de una gran reestructuración de recursos

Stadia se anunció como la gran apuesta de Google para competir en el segmento de los videojuegos. En medio de una presentación a puros bombos y platillos en la GDC de 2019, la compañía tecnológica se postuló como “el próximo” paso en la evolución de las consolas hogareñas, prescindiendo de ellas, justamente, al ofrecer una aproximación al gaming a través de la nube. Gracias a la potencia de sus servidores, Stadia ofrecería experiencias de altísima calidad para satisfacer a los jugadores más exigentes, con gráficos a 4K y altas tasas de refresco.

No sólo eso: Google además se rodeó de personalidades de la industria de sobrado conocimiento en la materia. Phil Harrison es el Jefe de Producto -quien tomó la palabra en aquel entonces- y es un veterano de la industria que ha pasado, por ejemplo, por cargos importantes en Sony con PlayStation y Microsoft, con Xbox. Jade Raymond también se unió a la causa de Stadia como Productora y es una de las creativas más brillantes de la industria, conocida por su paso en Ubisoft y su legado en series como Assasin’s Creed, además de Electronic Arts.

Phil Harrison durante la presentación de Google Stadia en GDC 2019. Foto: REUTERS/Stephen Lam
Phil Harrison durante la presentación de Google Stadia en GDC 2019. Foto: REUTERS/Stephen Lam

Pero más tarde en ese año, llegó el momento de la verdad. Google Stadia se lanzó al mercado y tuvo muchísimos problemas para ofrecer la experiencia que habían prometido, incluso en zonas donde la cobertura del servicio alcanzaba los requerimientos recomendados para funcionar. Pese a haber mostrado señales de alianza con los estudios más importantes del momento, el catálogo de juegos disponible dejaba mucho que desear. Pero lo peor fue la ambigüedad de la plataforma: los usuarios la habían entendido como una suerte de “Netflix de videojuegos por streaming”.

Y en honor a la verdad, esto es lo que ofrece Stadia con su suscripción mensual, pero los juegos son poco atractivos. Esto es así porque el verdadero foco de la plataforma, al menos hasta ahora, es el mismo que el de las consolas de sobremesa: la venta de juegos. La idea de pagar 60 dólares por un juego en una plataforma que reside en los servidores de Google es una que todavía hoy a los usuarios les cuesta procesar.

De ese modo, los primeros meses para Google Stadia fueron difíciles y lo cierto es que la plataforma nunca llegó a explotar del todo. No tuvo la recepción del público que esperaba y lo que es peor, los estudios internos dedicados al desarrollo de experiencias exclusivas tampoco dieron señales de vida. Por esto no es una sorpresa que en el día de ayer Google haya anunciado el cierre definitivo de sus dos estudios internos de desarrollo, puesto que cambiarán el foco del modelo de negocios de la plataforma. También se cancelan múltiples proyectos internos referidos a nuevos videojuegos.

Jade Raymond no seguirá en la compañía.
Jade Raymond no seguirá en la compañía.

El cierre impactará en 150 trabajadores. Algunos de ellos serán reubicados en otros proyectos internos de Google, mientras que Jade Raymond abandonará su cargo al dejar la compañía. De ahora en más, Google intentará forjar alianzas estratégicas al ofrecer a terceros su tecnología de streaming, que hoy en día funciona de maravillas -al punto de que es uno de los mejores lugares para jugar Cyberpunk 2077 en muy buena calidad. Se mantendrá el servicio de suscripción conocido como Google Stadia Pro, pero Phil Harrison tendrá como nueva tarea hacer realidad esas alianzas estratégicas que reporten los dividendos que Google busca.

Aunque esta noticia definitivamente tiene un sabor amargo, esto no significa que la compañía decida cancelar Stadia en lo absoluto. Como se mencionó anteriormente, la tecnología de hecho funciona, incluso pese a que muchas de las funciones más atractivas que se anunciaron durante el lanzamiento siguen en una etapa de testeo beta. Lo que sí es evidente es que Google da un paso al costado en la producción de videojuegos originales: una situación que también está atravesando “big tech” como Amazon, cuyos estudios internos también tienen un futuro incierto.

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