“Call of Duty Warzone” es la evolución necesaria de un género en declive que amenaza Fortnite

Después de una tonelada de rumores, el nuevo Battle Royale de Call of Duty sale a la cancha y sin ser perfecto, es una enorme muestra de potencial. ¿Pero es esto suficiente para convertirse en el rey?

El timing no podría haber sido mejor. Puede sonar a una aseveración extraña siendo que el punto álgido de los Battle Royale fue hace algo más de un año y ahora el entorno se encuentra en remisión, pero justamente ahí es donde Call of Duty (y Activision) tienen todo para ganar. Warzone es el nombre que lleva el nuevo modo de juego para los usuarios de Call of Duty que, a diferencia de Blackout de Black Ops 4, es completamente gratuito: ahí su primer punto a favor.

Call Of Duty Warzone

Jugadores de PC, PlayStation 4 y Xbox One lo pueden descargar completamente gratis y empezar a jugar al instante. Lo mejor, sin embargo, para aquellos que ya vienen surcando los campos de batalla virtuales de Modern Warfare, es que podrán acceder a su equipo preferido, ya que el progreso de Warzone y el modo multiplayer de Modern Warfare están conectadas. Bingo. Pero no estamos ante la única cosa positiva para comentar respecto a este nuevo Battle Royale, porque hay mucho para deshilvanar después de un par de días de tiroteos incesantes.

Warzone es el producto de la experiencia: no sólo de lo aprendido en Blackout, sino también de una correcta lectura sobre lo que funciona y lo que no en el poblado entorno del género. Toma elementos de Apex Legends, por ejemplo, en la idea de los equipos de tres; incorpora además el famoso sistema de “ping” o “marcaje” para elementos tácticos clave en el escenario (puntos de control, armamento y armaduras, por ejemplo) o incluso nos permite marcar una serie de enemigos al ser avistados.

Eleva la apuesta, sin embargo, en habilitar un total de 150 jugadores en un mismo mapa (los desarrolladores ya están experimentando con más de 200, de hecho), bastante más que los clásicos 100 estandarizados por juegos como PUBG. El entorno es enorme, incluso más grande que Blackout, y se lo siente orgánico principalmente porque fue diseñado de manera artesanal. En juegos como Fortnite, se nota que hay elementos copiados y pegados en el mapa; en PUBG en ocasiones pasa lo mismo. Warzone se destaca porque cada locación se siente realmente única y si bien incluye varios mapas vistos con antelación en otros modos multiplayer de la franquicia, el entorno se siente como un todo. Hasta la ubicación de los múltiples vehículos que podemos usar para navegar esta enormidad de entornos tiene sentido.

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Impresionante es que de movida, está el cross-play implementado. Sí, jugadores de PC, PlayStation 4 y Xbox One pueden jugar unos contra otros formando una comunidad viva y vibrante que no descansa en cuarteles o barracas. Tal es así que recientemente Activision ha anunciado que el pico de jugadores activos ya ha sobrepasado los seis millones a tan sólo cuatro días de su lanzamiento oficial. Todo funciona fantástico, más allá de que el matchmaking a veces nos da algún que otro dolor de cabeza.

Con las botas en el campo de batalla, Warzone se siente genial. En Blackout había ciertas diferencias referidas a la faceta jugable y a la respuesta de las armas, pero en esta ocasión nos encontramos ante una respuesta de controles que respeta a rajatabla los preceptos vertidos en Modern Warfare, lo cual es lo mismo que decir que se juega como ningún Battle Royale. Los controles son precisos, la respuesta es veloz, punzante. Las batallas son trepidantes, no dan respiro.

Como todo Battle Royale, el objetivo principal es ser el último equipo con vida de los cincuenta participantes, mientras nos movemos a través del mapa evitando el círculo de gas que se va cerrando hasta convertirse en una zona ínfima. Empezamos también con una pistola y poco más. Mientras revisamos cofres para ir adquiriendo nuevas armas y elementos que nos ayuden, notamos que hay un recurso novedoso: el dinero. El dinero es una parte fundamental del meta de Warzone, puesto que su correcta utilización nos puede dar una gran ventaja.

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Desperdigados por todos lados en el mapa encontraremos “estaciones de compra” que nos permiten por ejemplo, comprar los famosos Killstreaks del modo multiplayer tradicional (no todos están incluidos, atención) como también armaduras, torretas e incluso la posibilidad de traer de regreso a un compañero caído, o bien un kit para revivirnos automáticamente. La opción más cara, sin embargo, es la de los “Loadouts”: si venimos jugando asiduamente Modern Warfare, podemos comprar la posibilidad de solicitar una caja aerotransportada que al hacer contacto con la superficie, nos permite reencontrarnos con nuestro equipo preferido.

Por ejemplo, suelo jugar con una M4A1 súper tuneada al máximo nivel más la polémica escopeta 725. No sólo tienen bonitas pinturas: poseen silenciadores y demás elementos que las potencian, así como también mis perks favoritos. Obviamente que tirar una bengala y esperar a que llegue el envío nos expone a ser el blanco del resto de los jugadores, pero como se trata de la única forma de acceder a este armamento especial y a los perks, el riesgo vale mucho la recompensa.

El dinero se encuentra aquí y allá en algunos puntos de los niveles, pero si realmente queremos hacer la diferencia, Warzone presenta los “Contratos”. Son tres tipos de misiones: recompensa -donde debemos aniquilar un objetivo en determinado tiempo-, reconocimiento -donde debemos subir datos a un satélite- y por último el de looteo, que nos insta a recuperar tres cofres en el mapa. Estas “sub-misiones” presentan una serie de características que las hace únicas y gratificantes, siendo la de recompensa mi favorita, ya que genera una situación de gato y ratón muy tensa, ya que el equipo que debemos aniquilar recibe alertas de que los estamos cazando.

Esto hace que el propósito del juego no sólo se limite a ser rápido con el gatillo: para ganar es evidente que vamos a tener que estar finos con la mira, pero Warzone premia también la buena planificación, ejecución y cooperación.

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A diferencia de otros Battle Royale donde los botiquines son un bien preciado, lo único que importa en Warzone son las placas de armadura, de las cuales podemos equipar hasta tres a la vez. La salud se regenera al igual que en el juego principal si nos refugiamos el tiempo suficiente en algún lugar seguro. Pero si incluso eso falla, la muerte no es el final de la partida. Acá es donde entra otro de los grandes cambios en las mecánicas, que es el Gulag. La mítica prisión de la franquicia -disponible también en el nuevo Modern Warfare- es el primer destino que conocemos al caer en el campo de batalla.

Sucede que la primera vez que caemos no morimos sino que somos capturados. Tras recobrar el conocimiento en la prisión, Warzone nos invita a batirnos a duelo contra otro jugador donde el ganador regresa al juego con la posibilidad de darle información vital sobre la posición de los enemigos al resto del equipo que nos espera ansiosamente. Incluso morir por segunda vez no es tan grave, ya que como habíamos detallado párrafos más arriba, un equipo con dinero de sobra puede comprar nuestro retorno a la acción.

De este modo, Warzone ofrece no sólo múltiples mecánicas de juego sino que también se permite diversificar la apuesta dentro de la misma partida. Esto marca una enorme diferencia, ya que hay múltiples formas de obtener la victoria, a la vez que hay mucho para hacer. La mayoría de los Battle Royale esconden su árbol de progresión o “el verdadero juego” detrás del pago de un pase de temporada, del cual depende la variedad de misiones u objetivos dentro y fuera de la partida. Warzone los muestra todos de una vez y para todos por igual.

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Como si fuera poco, incluye otro modo de juego llamado Plunder. Funciona en el mismo mapa que Warzone, aunque cambia las reglas por completo: el equipo que primero llega al millón de dólares gana. No hay límite de respawns y podemos acceder a nuestro loadout de inmediato, pero el truco está en que si caemos en batalla, el dinero que llevemos encima estará disponible para cualquiera que desee pasar a cobrar el cheque fácil. La única manera de asegurar los billetes es a través de helicópteros que aterrizan en puntos aleatorios del mapa, el problema, sin embargo, es que todos los jugadores van a estar intentando hacer lo mismo, lo cual convierte a estos puntos en zonas calientes.

¡Ah! Y si estás dentro del top 3 de equipos con mayor dinero encima, el juego mostrará tu ubicación en el mapa para que todos sepan dónde disparar si quieren cobrar el cheque grande. Nuevamente estamos ante un modo de juego que utiliza sus recursos de maneras completamente distintas, generando así partidas igualmente intensas y gratificantes.

Considerando su condición de gratuito, las únicas asperezas que tiene son fácilmente perdonables. En consolas estándar su rendimiento es bastante suave, pero le cuesta llegar a los 60 frames por segundo característicos de su acción. Como decíamos, el matchmaking suele dar algún que otro dolor de cabeza, pero en general las partidas transcurren de una manera estable y sin lag que las torne injugables.

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En el marco teórico, Warzone tiene todo para destronar a Fortnite y pisotear al resto: es entretenido como ninguno, accesible y con una jugabilidad impecable, introduce cambios inteligentes en el concepto de lo que es un Battle Royale. Su condición gratuita lo puede llevar a lugares que Blackout no pudo, y además cuenta con una compañía con muchísimos recursos atrás, lo cual puede jugar a favor para ponerse a tiro con lo que verdaderamente te da la diferencia ganadora: los contenidos a largo plazo.

En esto, Fortnite es mejor que nadie. Sus acciones que involucran sucesos culturales que van más allá de la industria del videojuego -y la velocidad de su implementación- es lo que lo convirtieron en un fenómeno social, más allá de que como juego y a nivel diseño tiene aspectos por demás cuestionables. Si hay un momento para intentar llevar la delantera, ese momento es ahora: Fortnite está facturando cada vez menos y si bien sigue siendo popular, ha perdido más del 30% de espectadores en Twitch durante el año pasado.

Activision tiene una mano ideal: siete de espadas, ancho de basto y ancho de espadas. Ganar depende qué tan bien juegue esas cartas, y esto es algo que sólo vamos a poder ver de acá a unos meses. Mientras tanto, disfruten de Warzone que es, hoy por hoy, lo mejor que el Battle Royale tiene para ofrecernos. Gratis.

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