El momento en que el presidente de Estados Unidos Donald Trump arroja al piso el auricular en el que escuchó la traducción del mensaje de bienvenida de Mauricio Macri. (AFP)
El momento en que el presidente de Estados Unidos Donald Trump arroja al piso el auricular en el que escuchó la traducción del mensaje de bienvenida de Mauricio Macri. (AFP)

No pasaron 20 segundos de su discurso que el presidente norteamericano Donald Trump rompió el hielo con su estilo poco ortodoxo. Visiblemente incómodo, arrojó al suelo el auricular con el que había escuchado las palabras de Mauricio Macri. "Le entendí mejor en su idioma", bromeó al criticar la interpretación de la traductora, mientras un asistente salió disparado a recoger el aparato del piso.

El gesto fue una de las tantas perlitas del breve pero colorido primer encuentro en Casa Rosada entre los presidentes de Estados Unidos y Argentina, donde hubo elogios y agradecimientos cruzados y se anunciaron los temas de trabajo conjunto de la relación bilateral, en el marco de la cumbre del G20.

Presidente "buen mozo"

Así, llamó la atención un comentario de Trump sobre la "belleza" de Macri. Tras escuchar el breve discurso protocolar del mandatario argentino, recordó que "hace años es amigo de Mauricio" y que lo conoció durante sus años de juventud. "Era un hombre joven, muy buen mozo", dijo Trump en relación al vínculo personal que tejió con él cuando hizo negocios inmobiliarios con su familia en Nueva York. Por entonces, Mauricio Macri tenía 21 años.

Un retraso con alcance político

Si bien los estándares protocolares de la diplomacia internacional son exigentes, en esta cumbre bilateral volvió a pasar que no hubo demasiado apego al tiempo y a las formas. La cita en el palacio presidencial estaba prevista a las 6.55, pero se demoró media hora y arrancó a las 7.24.

Ese interín no fue desaprovechado por Donald Trump. Mientras el jefe de Estado norteamericano iba hacia la reunión, utilizó su cuenta de Twitter para hablar del escándalo sobre el presunto proyecto de construir una Torre Trump en Moscú, algo que nunca se concretó.

"¡Oh ya entiendo! Soy un muy buen desarrollador, viviendo felizmente mi vida, cuando veo que nuestro país va en la dirección equivocada (por decirlo suavemente). Contra todo pronóstico, decido postularme para presidente y continuar con mi negocio, muy legal y muy genial, lo comenté en la campaña. Miré ligeramente cómo hacer un edificio en algún lugar de Rusia. Puse cero dinero, cero garantías y no hice el proyecto. ¡Cacería de brujas!", señaló a las 6.52 el presidente de Estados Unidos.

Con rostro adusto, Trump intenta escuchar el discurso del presidente Mauricio Macri. (Adrián Escandar)

Problemas técnicos

La transmisión de la reunión de Estado entre Macri y Trump arrancó con el pie izquierdo. Curiosamente, los micrófonos de ambos mandatarios no funcionaron en casi toda la conferencia de prensa y apenas se pudo escuchar el breve discurso del Jefe de Estado por el sonido ambiente, a un volumen muy bajo.

La relación con Franco Macri

Durante toda la exposición, Donald Trump enfatizó la relación personal que mantiene con Mauricio Macri. Pero destacó el vínculo con el padre del presidente, el empresario Franco Macri.  "Hicimos un gran trabajo, exitoso; uno de los grandes trabajos fue en Manhattan cuando yo era un ciudadano civil sin saber que su hijo se convertiría en presidente de la Argentina; y creo que tú tampoco sabías que me iba a convertir en presidente de Estados Unidos", agregó.

Ese proyecto en la isla neoyorkina empezó a ver la luz en 1979, cuando Trump tomó la "decisión más dolorosa de su vida", que era vender una parte de las cinco manzanas que tenía frente al río Hudson. El comprador de esos terrenos fue Franco Macri, titular de Socma.

(Franco Fafasuli)
(Franco Fafasuli)

Un operativo férreo

La escueta conferencia de prensa se produjo con un amplio operativo de seguridad puertas adentro y fuera del Salón Blanco de la Casa Rosada. Una vez más, fue protagonista en el despliegue "La Bestia", el auto blindado de 7 toneladas que le garantiza la movilidad a Trump por Buenos Aires.

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