EEUU evalúa encargar al Comando Sur un plan para Haití ante las limitaciones de la ONU para combatir a las bandas de narcotraficantes

Un memo de la administración republicana, al que accedió Infobae en exclusiva, cuestiona la misión represiva ordenada por el Consejo de Seguridad y propone “trasladar la conducción operativa” al SOUTHCOM

Bandas armadas en Haití
Jimmy 'Barbecue' Cherizier, jefe de la banda de narcotraficantes más poderosa de Haití
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(Desde Washington, Estados Unidos) Las Naciones Unidas y la OEA se encaminan a otro fracaso diplomático en Haití: coordinaron esfuerzos para crear una “Fuerza de Supresión de Pandillas” que controlan el 80 por ciento de la isla caribeña, y en doce meses de gestión nada ha cambiado en la vida cotidiana de los haitianos.

El objetivo primario de la misión represiva era aniquilar a las bandas de narcotraficantes y asegurar que hubiera elecciones a mediados de diciembre de 2026.

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Las pandillas siguen activas, y los comicios presidenciales ya se postergaron sin fecha.

Jack Christofides, lidera la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), que enfrenta complejas trabas burocráticas que impiden su máximo funcionamiento.

Hace un año que se autorizó su despliegue en Haití, pero todavía no logró sumar los 5.500 efectivos que prometió el Consejo de Seguridad de la ONU. A la fecha, se cuentan 1.600. Ni uno más.

Haití es una isla muy cerca de 20 países con salida al océano Atlántico, Pacífico y el Mar Caribe. Sin embargo, la burocracia de la ONU decidió solicitar barcos a Bangladesh para patrullar la zona.

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Bangladesh está a casi 15.000 kilómetros de Haití.

Las bandas de narcotraficantes controlan casi la totalidad de Puerto Príncipe y las principales ciudades del interior de Haití
Las bandas de narcotraficantes controlan casi la totalidad de Puerto Príncipe y las principales ciudades del interior de Haití

Como jefe de la Fuerza de Supresión de Pandillas, Christofides debería contar con tropas de Jamaica, Bahamas, Guyana, Barbados, Antigua y Barbuda, Bangladesh, Benín y Chad.

Pero los países comprometidos con la misión de la ONU demoran en cumplir con sus obligaciones multilaterales, exhibiendo así la debilidad de una fuerza represiva que exhibe pocos resultados a la vista.

No obstante esta compleja situación estructural, el Consejo de Seguridad de la ONU prorrogó su vigencia hasta fines de marzo de 2027.

Christofides quedaría a cargo de la misión, pese a las críticas que recibe desde las Naciones Unidas y la OEA.

El principal cuestionamiento a Christofides es su incapacidad para entender que lidera una fuerza de supresión que actúa en un escenario de fragilidad política y escaso marco jurídico para asegurar la destrucción constante del delito organizado.

En este contexto, adonde las tropas no llegan y su jefe directo aplica conceptos para una misión de paz, circula en ámbitos diplomáticos un memo de la administración Trump que cuestiona la iniciativa avalada por el Consejo de Seguridad.

Titulado “un año después, la crisis de seguridad en Haití exige una estrategia real, no burocracia”, el memo de dos página sostiene lo siguiente:

-“El mes pasado se cumplió un año desde que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la resolución destinada a enfrentar la violencia devastadora en Haití”

-“Ante la creciente falta de recursos y la lentitud en la ejecución, la ONU extendió discretamente el mandato de la misión por seis meses adicionales”.

-“La extensión parece un trámite habitual de la diplomacia internacional, pero sobre el terreno, en Haití, resulta una trágica ironía”.

-“Según los plazos originales, la GSF (Fuerza de Supresión de Pandillas) debía aumentar considerablemente su despliegue hasta alcanzar un objetivo de 5.500 efectivos. Sin embargo, un año después de iniciado este experimento, el número de efectivos sigue siendo apenas una fracción de esa meta, mientras que la infraestructura esencial y las instalaciones logísticas necesarias para recibir a las fuerzas que deben incorporarse continúan relegadas”.

-“Millones de dólares siguen desapareciendo en circuitos burocráticos, dejando una realidad evidente: la solidaridad verbal y financiera de la comunidad internacional no se traduce en seguridad para el haitiano común”.

Niños juegan en un campamento de refugiados instalado en una escuela para personas desplazadas por la violencia de pandillas, en Puerto Príncipe, (Haití)
Niños juegan en un campamento de refugiados instalado en una escuela para personas desplazadas por la violencia de pandillas, en Puerto Príncipe, (Haití)

-“En este momento, la vida cotidiana en Haití está completamente paralizada. Los ciudadanos no pueden desplazarse libremente dentro de su propio país”.

-“Las despiadadas pandillas, que cuentan con más de 10.000 integrantes, controlan de hecho las principales vías de circulación y cobran peajes extorsivos incluso por el transporte público, donde las personas arriesgan todo lo que tienen, incluida su propia vida.

-“Miles de haitianos son asesinados cada año. A esto se suman la violencia sexual generalizada, los secuestros y las agresiones sistemáticas. Los principales líderes de las pandillas se burlan abiertamente de la comunidad internacional, mientras las víctimas quedan indefensas”.

-“La solución inmediata más evidente es trasladar la conducción operativa fuera de los canales burocráticos civiles y colocarla directamente bajo la supervisión estratégica del liderazgo del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM)”.

-“Esto no significa desplegar una enorme cantidad de tropas estadounidenses sobre el terreno. Significa incorporar experiencia táctica, disciplina operativa y capacidad logística a la cadena de mando”.

-“Los expertos del SOUTHCOM saben cómo planificar, dotar de recursos y ejecutar estrategias de seguridad coordinadas capaces de desmantelar las redes de los cárteles y las pandillas, despejar infraestructuras esenciales y respaldar eficazmente a las fuerzas de seguridad locales”.

-“La crisis de Haití no puede resolverse mediante resoluciones interminables y diluidas, extensiones sucesivas de los mandatos ni capacitación improvisada de administradores civiles sobre la marcha”.

El debate hacia adentro de la administración republicana apunta a resolver si se continúa con una estrategia diplomática liderada por la Secretaría de Estado, o si se cambia la perspectiva para solicitar la colaboración de la Secretaría de Guerra a través del Comando Sur.

La misión de la ONU en Haití vence el 31 de marzo.

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