Los Angeles Kings celebran 60 temporadas en la NHL: de 4.000 asientos vacíos a una franquicia valorada en USD 3.330 millones

Cómo Los Ángeles pasó de odiar el hockey a convertirse en el epicentro de la transformación más profunda que vivió el deporte en todo un siglo

Fotografía en blanco y negro de un hombre con traje sonriendo frente a un gran estadio circular en construcción con columnas blancas
Lo que Cooke imaginó en 1967 con un estadio semivacío en Long Beach hoy vale miles de millones y define el futuro de la NHL (Harold Filan / AP)
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En 1967, un empresario canadiense llamado Jack Kent Cooke tomó una decisión que pocos consideraron seria: instalar una franquicia de la NHL en Los Ángeles, una ciudad sin tradición de hielo y con un público que nunca había visto un partido de hockey.

Los Angeles Times destaca que, seis décadas después, los Los Angeles Kings arrancan su 60ª temporada como símbolo de una transformación que nadie anticipó cuando Cooke firmó la primera planilla de jugadores.

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La ciudad del sol y las palmeras alberga hoy uno de los clubes de hockey más valiosos del planeta (Kirby Lee-Imagn Images)
La ciudad del sol y las palmeras alberga hoy uno de los clubes de hockey más valiosos del planeta (Kirby Lee-Imagn Images)

Los primeros años en Los Ángeles

El primer partido en casa, el 14 de octubre de 1967 en el Long Beach Convention Center, terminó con una victoria 4-2 ante los Philadelphia Flyers y con 4.000 butacas vacías.

Cooke no anticipó la indiferencia del público californiano. “Me dijeron que había un cuarto de millón de ex canadienses en Los Ángeles”, reconoció en su momento. “Ahora sé por qué se fueron de Canadá: odian el hockey”.

Fotografía en blanco y negro con hombres de traje y una mujer cortando una cinta en una pista de hielo ante el público
California recibió el hockey con indiferencia; lo que vino después nadie lo anticipó (George Brich / AP)

Alan Rothenberg, vicepresidente y asesor legal de Cooke en aquel entonces, tenía otra perspectiva. Criado en Detroit como fanático de los Red Wings, Rothenberg nunca dudó de que el deporte terminaría por prender en la ciudad.

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“Sabía la popularidad que tenía el deporte”, afirmó Rothenberg, hoy con 87 años, a Los Angeles Times. “La gente era escéptica porque lo consideraban un deporte de clima frío. Pero no: es simplemente un gran deporte. Solo tardó un poco en despegar”.

Esa paciencia tuvo recompensa. En su primera temporada, los Kings promediaron más de 8.000 espectadores por partido y clasificaron a los playoffs.

Con el paso de los años, la franquicia consolidó una base de fanáticos que llegó a agotar entradas en 297 partidos consecutivos en el Staples Center, un hito que coincidió con la conquista de la Stanley Cup en 2012 y en 2014.

Rothenberg (izquierda) llegó desde Detroit convencido de que Los Ángeles terminaría enamorándose del deporte. No se equivocó (EFE/EPA PHOTO/AP POOL/OBED ZILWA/AZ)
Rothenberg (izquierda) llegó desde Detroit convencido de que Los Ángeles terminaría enamorándose del deporte. No se equivocó (EFE/EPA PHOTO/AP POOL/OBED ZILWA/AZ)

El quiebre que lo cambió todo

El punto de inflexión llegó en 1988, cuando el propietario Bruce McNall adquirió al canadiense Wayne Gretzky, considerado el mejor jugador de la historia del hockey.

La operación sacudió a la liga e instaló al equipo en el centro de la conversación deportiva nacional, indicó Los Angeles Times. A partir de entonces, el club sostuvo su crecimiento.

Hoy, la franquicia es propiedad de AEG, productora global de entretenimiento y deportes, y Sportico la ubica como la cuarta más valiosa de la NHL, la liga de hockey de América del Norte, por detrás únicamente de franquicias del llamado “Original Six”.

Es, además, la única entre los 11 equipos más ricos de la liga con sede fuera de una ciudad con inviernos de nieve.

Jugador con la camiseta número 99 levanta los brazos sobre la pista de hielo frente al guardameta y defensores del equipo contrario
Cuando el mejor jugador de la historia cruzó de Edmonton a Los Ángeles, el hockey dejó de ser un deporte regional (AP Photo/Eric Draper/File)

El legado más allá de Los Ángeles

El legado de Cooke y Rothenberg excede la historia de los Kings. Su apuesta por instalar hockey en el sur de California fue la primera piedra de una revolución geográfica que hoy define a la liga.

Más de un tercio de las 32 franquicias tiene sede en ciudades de clima cálido: Las Vegas, Nashville, Dallas y Anaheim, entre otras.

Los números confirman el fenómeno: seis de los últimos siete campeones de la Stanley Cup son equipos del Sun Belt o del desierto.

En total, 10 de los 14 finalistas del período provienen de esas regiones. Ningún equipo canadiense —cuna histórica del deporte— levanta el trofeo desde hace 33 años.

Un jugador de hockey sobre hielo levanta y besa un trofeo metálico rodeado por sus compañeros de equipo vestidos con uniforme negro
Lo que empezó en una arena semivacía en Long Beach hoy define la geografía del hockey profesional en todo el continente (AP Photo/Mark J. Terrill)

Rothenberg, que en los años siguientes ayudó a organizar los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, la Copa del Mundo de Fútbol 1994 y la Copa Mundial Femenina de 1999, además de presidir la US Soccer durante la fundación de la MLS, reconoció un lugar especial para aquel primer esfuerzo con los Kings.

“En términos de ser fanático, eso fue todo”, aseguró a Los Angeles Times. “Fue grandioso”.

Retrato de Alan Rothenberg, un hombre de edad avanzada con gafas de pasta negra y camisa azul a cuadros
El hombre detrás del primer partido de los Kings también dejó su huella en tres de los eventos deportivos más convocantes de la historia reciente de Estados Unidos (CBS LA)

El martes, los Kings inauguran la temporada ante los Florida Panthers en casa. Rothenberg, que estuvo en el debut de 1967, confirmó que esta vez mirará el partido desde su hogar.

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